Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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100. TIEMPO DE VALS

Un, dos, tres… Un, dos, tres…
            Una máscara blanca, una máscara negra, volando en las alas del vals. Un zapato blanco, un zapato negro, besándose en el ritmo de las piruetas. Un guante blanco, un guante negro, dibujando su propio ballet en las curvas de la seda.
            La música se apaga. Las luces titilan en las arañas de cristal. El reloj marca la medianoche. “¡Quitar las máscaras!” ordena el maestro de ceremonias, produciendo un bullicio general.
            Una máscara blanca, una máscara negra se estremecen por no haber pronunciado sus nombres.
El tamboreo cresciente prepara el momento de la revelación.
Un guante blanco, un guante negro acarician los antifaces de cartón y se desprenden lentamente. La decisión fue mútua. Los ojos lo saben, los labios lo consienten.
El baile vuelve a poner en marcha su eterno molino, arrastrando en su engrenaje a los esclavos de la vida.
            Con pasos furtivos, un zapato blanco, un zapato negro se pierden en el laberinto de la noche, cada uno en su camino, soñando con un nuevo vals, en otro tiempo, en otro lugar….

13 Respuestas

  1. Hola Nicoleta, me gusta el ritmo cercano al baile de las palabras en paralelo con la historia.

    Entiendo que como en el juego de la silla, una pareja se queda fuera, historia de desplazados en todos los sentidos.
    Si no bailas al son dictado, te ves fuera…Esperemos que a tus personajes les llegue una nueva oportunidad pronto.
    Suerte

    1. Nicoleta Ionescu

      Gracias, Andrea, el vals reune las parejas en una unión efímera que se deshace en el final de la música. Mis máscaras tratan de prolongar la magia de aquel vals, con el precio de la despedida, sin desvelar sus identidades. Un abrazo.

  2. Nicoleta Ionescu

    Gracias, Ana. La fantoma de la Opera llevaba también un tipo de máscara. Y muchos bailes de máscaras tienen lugar en el foyer de la Opera. Un abrazo.

  3. Nicoleta Ionescu

    Gracias, Juan. El baile de máscaras es, al fin y al cabo, una… mascarada. Nada de lo que es puro, noble, delicado no consigue sobrevivir en ello. Por eso, la evasión es la mejor opción.

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