Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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104. El Ángel de la Muerte

Desde que a mi hermano le enseñaron a montar en bicicleta, fue capaz de hacer cualquier cosa sobre ella. Disfrutaba además de una inusual atracción por el riesgo, y empezó a practicar acrobacias imposibles en las cornisas de las azoteas o en pretiles de puentes elevados a gran altura, que con el tiempo, sin importarle el peligro, se hicieron más temerarias, más audaces, más espectaculares.

Aprendió a ganarse la vida exhibiendo su habilidad al atravesar el vacío entre dos rascacielos, pedalada a pedalada, concentrado en no desviar las ruedas de su bicicleta ni un milímetro del fino cable que los unía. Fue en una de esas actuaciones donde conoció a Ángela, una mujer preciosa de la que era imposible no enamorarse. El flechazo fue inmediato. Desapareció con ella durante algún tiempo, y cuando regresó me dijo que se habían comprometido. Nunca lo había visto tan feliz.

En su siguiente exhibición, el público no advirtió nada, pero yo lo conocía bien. Estaba cambiado, inseguro, como si una fuerza invisible tirase de él, impidiéndole pedalear con la soltura acostumbrada. Cuando terminó quise preguntarle qué le pasaba. No hizo falta. Lo vi en sus ojos. Algo que nunca había tenido. Miedo.

3 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Un hombre que tiene poco que perder o no lo piensa resulta, por fuerza, el más valiente. Un día aparece en su vida alguien que, de una forma que nunca imaginó, se convierte en lo más importante. Es entonces cuando entra en juego algo desconocido: el miedo y, dentro de este sentimiento, su peor versión: el temor a perder lo que más se quiere. No se puede tener todo, dicen por ahí.
    Espero que esta interpretación no se haya alejado mucho de tu idea.
    Un abrazo y suerte, Rafa

    1. Rafa Heredero

      Así es Ángel (tú de las letras, faltaría más). A veces cuando llega ese otro ángel, se puede empezar a tener miedo de perder lo que más se quiere o con lo que más se disfruta, o las dos cosas al mismo tiempo, por qué no. Lo has descrito perfectamente: no se puede tener todo.
      Un abrazo y gracias por tu comentario y dedicación.

  2. Rafa Heredero

    Nunca se me hubiera ocurrido pensar algo así. Lo que afinan los psicoanalistas. Lo de tener miedo cuando uno es feliz me parece ya más habitual. ¿Quién no teme perder lo que le hace feliz?
    Muchas gracias por tu comentario, Ana, y un abrazo.

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