Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

108. Errores, enanos verdes y trueques (towanda)

Cada suceso trascendental de mi vida aconteció por error. El primero, que papá y mamá se conocieran porque quedaron enganchados. Al poco, nací yo. Radiante hijo único hasta que pergeñaron darme una hermanita, en lugar de la bici que durante meses demandé.

Compartir mi cosmos con aquella llorona, me ensombreció.

Y que mis padres me nombraran hermano-canguro, el día de su aniversario, añadió otra torpeza a la lista.

Cuando les vi alejarse, destrocé mi hucha y corrí hacia la tómbola. Compré dos boletos. Arriba del todo, la bicicleta más majestuosa del mundo. El primero no resultó premiado. Recé, cruzando los dedos. Con el segundo, conseguí una estúpida máquina de coser.

Regresaba a casa hundido, arrastrando aquel pesado cacharro, cuando un tipo bajito y saltarín, vestido de verde, con sombrero de tubo de estufa, me propuso algo al oído. Mi mayor error.

Los años siguientes residí en diferentes centros. Aislado. Con severos terapeutas. Nadie creyó mi historia. Mis padres, tampoco. Debían odiarme porque jamás recibí sus visitas. Pasado el tiempo supe que huyeron cuando mamá enloqueció.

Cada septiembre regreso al pueblo. Continúo buscando a aquel enano cabrón para deshacer el trueque. Necesito devolverle la maldita bici y recuperar a mi hermana.

14 Respuestas

    1. J u a n P é r e z

      ¡Con un relato de tan buena factura, tus deseos quedan cumplidos, muchas gracias! ¡¡¡Igualmente!!!
      Es buenísima tu versión del “enano saltarín” Al acabar de leer parece ser que todo fue un error incluso el cambalache con el pequeñito del gorro con siete reflejos(los que más me gustan ) Tratar de intercambios en los mundos feéricos siempre trae problemas y si no que se lo digan al protagonista que tuvo su temporada en una maison de santé. Es tragicómico el suceso vital que describes, y narras tan bien, que encima se me dibuja una sonrisa de comprensión. ¡Feliz Navidad!

  1. Jesús Garabato Rodríguez

    Pues si que parece haber vivido en un constante errar el pobre chaval. y, también, ¡pobre familia! Lamentablemente, me da que a estas alturas no va a conseguir encontrarse de nuevo con ese enano que un día embarulló aún más su mente; que si feria, que si bici, que si máquina de coser… Curiosa la peripecias del protagonista. Seguramente será mejor que se vaya por ahí a lomos de su bici, si es que existe, y se deje de hermanas, truques y enanos. Sin bromas, me ha gustado, aun con su “extrañeza”, tu relato. Suerte, Towanda. Abrazos y feliz año para ti también.

  2. Martín Zurita

    Hola, María Sergia, qué bonito nombre (Towanda).
    Se te echaba mucho, muchísimo de menos. Has vuelto, qué bien, que estupendo, qué formidable. Y reapareces dándonos cumplidas muestras de tu vigor narrativo. Le he leído el texto a Edu (mamá adoptiva cuando dejes de ejercer de deidad)y le ha gustado. Su gesto me lo dice. Como celebrando, el jodío de él, ser hijo único. También le subyuga la acústica de los renglones.
    Maestra, como eres, compones un título que ya nos instala en la historia. Y no miente: errores, enanos verdes y trueques. Error: conocimiento pero inexacto; lo contrario de la ignorancia. Un cúmulo de errores. Errores de los padres para con el niño, que lo que quería (como tantos) es una bicicleta y se encuentra con una hermana de la que debe cuidar, y para más inri con una “estúpida” (qué grande eres) máquina de coser y un enano saltarín que le propone cambiar por una bici a su hermana. Se obra el prodigio y va el pobre de frenopático en frenopático, la madre enloquece y huyen los progenitores del pueblo. Se vuelve siempre al lugar de autos. Y he aquí el giro del cuento: el “loco” regresa al pueblo a ver si encuentra al enano y deshace el trueque y recupera a su hermana. Ya sabemos que de ser ciclista nanai, naranjas de la China.
    Un texto de los tuyos, descollante, sobresaliente, perfecto de fondo y forma. Y con una prosa maciza y musical. Mi más muy enhorabuena. Feliz todo para ti siempre. Y para los tuyos. Y un beso de los grandes.

  3. Ángel Saiz Mora

    Los celos siempre son malos consejeros, en pareja, entre compañeros y por supuesto entre hermanos, que se lo digan al pobre Abel, como víctima, pero también a su asesino, que pasó después las de Caín. Suponiendo que la magia existiera, según en qué manos cayese las consecuencias podrían ser fabulosas o nefastas. Ese niño ha visto cumplido su mayor deseo, pero ha sido su corazón negro el que le ha condenado de por vida y ha arruinado la de su familia. El cuento del enano saltarín me gustaba mucho (la verdad es que me gustaban todos), como me cautiva el giro que le has dado como complemento de otra historia. Quizá comprando a tiempo la bicicleta al muchacho se habría evitado un mal mayor, pero es posible que el trastorno dañino ya estuviera en su naturaleza y hubiese acabado saliendo por otro lado.
    Siempre es un lujazo leerte.
    Un abrazo grande, Towi, y reitero mis mejores deseos para ti y los tuyos en el nuevo año.

  4. Ya tenía ganas ya, de leerte…
    Me encanta cómo construyes el micro. Vas soltando cositas, sin desgranar, un poquito aquí, dos frases más tarde otro detallista más… hasta que llegamos al final y componemos la historia. Una historia que a mí se me antoja de engaño e injusticias.

    Mi niña, que el 2018 no te traiga nada, yo prefiero que tengas salud, amor y que te sobren unos cuantos de euros pa gastar… en chuches, por ejemplo.
    Un abrazo muy grande, muy fuerte y muy sincero.

  5. Isabel

    Pobre!
    El enano saltarín ha sido un tramposo y un abusón, podía haberse llevado la máquina de coser!
    Un cuento muy bonito (aunque yo me quedo con la esperanza de que lo encuentre y deshaga el trato).

    ¡FELIZ 2018!

  6. Barceló Martínez

    Hola Towanda. Vayan por delante mis mejores deseos para el año 2018, que sea un año estupendo en todos los ámbitos y en especial en este que compartimos, el de las letras.
    Para mí este es un cuento con moraleja: hay que tener cuidado con cómo conseguir lo que uno desea. El protagonista, de corta edad, ha tenido la desgracia de aprender esta lección por las malas. La constancia, la paciencia, el trabajo y la humildad son las cosas más mágicas que realmente se conocen para obtener lo que se quiere. Lo demás son trucos y tratos que, a la vista dejas patente en tu relato, la mayoría de las veces, no traen nada bueno.
    Abrazos encantados y felicitaciones.

Dejar una respuesta