Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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114. LOS SUPERVIVIENTES

Pedro salió a la calle con su traje azul marino, el mismo que usaba como portero. Lo único que lo direrenciaba de su uniforme de trabajo, era la pajarita de color azul celeste que lucía tan feliz. Esa forma rumbera de cerrar el chiscón y la llamativa corbata no hacían más que acrecentar el chismorreo de los vecinos. “Que si era un sarasa”. “Que si tan mayor y soltero”. “Que adónde iría a las ocho de la tarde”.
Milagros, de medio luto, llegó puntual a la cita con Pedro en el salón de baile. En el Titanic o camarote 115, tal como lo llamaban sus clientes por su tamaño y porque ocupaba ese número de la avenida Principal. El local estaba solo a medio aforo y con una orquesta mínima, aunque entregada.
Disfrutaron su reencuentro como dos torpes enamorados, al ritmo de cumbia, el vals, el chotis o cualquier otra danza que bailaran. Milagros y Pedro se abrazaban otra vez, despues de treinta años. Y seguirían bailando toda la tarde y después toda la noche, hasta que parasen los músicos. Hasta que apagaran las luces y tuvieran que marcharse. Hasta que se hundiera el mismísimo Titanic.

9 Respuestas

  1. J u a n P é r e z

    Le has dado un airecillo castizo nostálgico y prometedor, pero sobre todo haber leído esa palabra tan madrileña que siempre ha hecho mis delicias de “Chiscón” hace que admire este texto. (¡He vagado mucho por Madrid de nocturnas correrías para poder escribirte con conocimiento de causa esto! ) ¡¡¡Eres Magno chaval!!! Congratulaciones. De . . .

    J u a n , Fiel discípulo de Don Emilio Carrere, Príncipe de La Bohemia.

  2. Reve Llyn

    Buenísimas las descripciones de los personajes, sin duda, tal cómo los describes, en el mundo veloz en que vivimos hoy en día son unos auténticos supervivientes. ¡Que les dure!

  3. Gloria Arcos Lado

    Precioso relato de reencuentros, de segundas oportunidades y amores recuperados en una bella y nostálgica ambientación. Muy bueno Pablo. Un abrazo. Gloria

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