Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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119. N O S E ( de MEL)

Sus ciento cincuenta años nunca le habían pesado pero cuando la última mota de polvo toca el asfalto y el coche de la única familia que quedaba en el pueblo se pierde en el horizonte, en ese preciso instante, se sabe viejo y por primera vez en su vida  le duelen los rayos de sol sobre su piel. El viento le azota, como cada día,  y se estremece, y no es solo por la tramontana.  Algo se resquebraja dentro de sí, y ve la letra N rebotando por la tejas del cimborrio. Ha perdido el norte, en toda su extensión. Y comprende que a la mezcla de herrumbre y rocío que resbala por su cuerpo otros lo llamarían lágrimas.  Pierde el equilibrio y  todo él cae desde lo más alto de la iglesia, rompiéndose a cada golpe, para ir a clavarse de pie, con su única patita en el centro de la plaza, ahora y por siempre vacía, preguntándose a donde ha ido la gente, mientras las cuatro letras de los confines del mundo lo rodean en un círculo.

10 Respuestas

  1. Isabel

    Precioso!!
    La vida tiene sentido cuando uno cumple su función.
    Tan bien marcó los caminos a sus gentes que al final, la veleta y sus puntos cardinales se quedó sola.
    A ver si los vientos del N, del O, del S o del E la regalan una compañía más fiel.
    Me ha gustado un montón.
    Feliz Año para las dos.
    Besos, Isabel

  2. En la línea de Joan Manuel Serrat con su pueblo blanco usted, de una manera genial, nos muestra a este pueblo al que la emigración de sus gentes ha llevado a la decadencia. Me gusta cómo ha abordado el tema del mes, saliéndose de lo tópico, lo ubico entre los mejores. Tenga usted un buen año 2017.
    Saludos.

  3. Ángel Saiz Mora

    Absolutamente original, Mel, esa veleta que no comprende (no sabe, ella misma lo dice con sus puntos cardinales del título) su soledad y pierde el norte, no podía terminar bien. Sencillo, profundo y sorprendente.
    Te desearia suerte, pero no te va a hacer falta. Un abrazo grande, Mel. Feliz 2017

  4. Martín Zurita

    Hola, Miel.
    Sí, sí, así: como ese colosal alimento proporcionas energía con tu hacer en favor de todos nosotros.
    Un espléndido texto el tuyo, desde el título, que desconcierta pero que se adentra, y de qué modo, en la historia. El gallo de la veleta cae, como todo al cabo caminada su senda de demolición. Qué duro resulta perder la función, el trabajo. Un hombre es su trabajo, y una veleta, y la rosa de los vientos. Pero lo inútil es lo más útil en realidad porque no sirve de medio a nada ni a nadie, y en eso consiste su especial dignidad. Por eso no hay nada más digno que un muerto. Pero no nos pongamos filosóficamente tristes, ahora que parece que todo vuelve a empezar, que ponemos el cronómetro a cero.
    Te deseo la felicidad con los colores que la pintes, mejor, mucho mejor, con las palabras conque te la quieras describir y que se cumpla. Un beso.

  5. Ana Fúster

    Una, que tiene su deformación profesional, después de ese título se esperaba un relato de narices, pero me he equivocado: es de tres pares de narices. No sólo por la originalidad del enfoque sino por la profundidad que encierra y lo bien narrado que está. Enhorabuena y un besazo.

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