Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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ENCUENTRO 18 PRIMERA RONDA

madoz 18

Miguel Angel Page – Puri Otero Domarco – Israel Remuinan

Los participantes aquí señalados tendrán que publicar en el espacio reservado a los comentarios de esta entrada del blog, un relato INÉDITO de un máximo de 100 palabras antes de las 15 horas (hora local española) del MIÉRCOLES 20 DE ENERO y cuya única condición será que esté inspirado CLARAMENTE en la fotografía de CHEMA MADOZ que se adjunta en este post.

Una vez publicado no habrá posibilidad de corregir ni reeditar.

Podrán hacerse comentarios y ejerccer votos (mediante la fórmula “VOTO A + Título de 2 relatos”) después de la publicación de los tres relatos y hasta el jueves 21 DE ENERO a las 15 horas) Cualquier comentario o votación que no cumpla estas condiciones no se tendrá en cuenta e incluso podrá ser eliminada.

El resultado de este encuentro se hará público en una entrada general de la sección EnoTiCias.

47 Respuestas

  1. La búsqueda

    Todas las mañana lo veía allí, sobre su mesita incitándola a verse, pero ella una vez más temía hacerlo pues sabía que el resultado sería lo que a simple vista se podía ver, un rostro surcado de arrugas que le decía a gritos que ya no era la joven que antaño rompía corazones, lo que hacía ahora era romper espejos en busca de uno que le reflejara lo que ella deseaba.

  2. ESPEJISMO
    Qué poco tienes que ver con esas mujeres de otra época que siempre portaban consigo su espejo de mano. Grandes damas a bordo del Orient Express que leían a Charlotte Brontë. Sentada en el inodoro, respiras hondo e intentas recomponer las piezas que los demás ven en ti: la abnegada esposa, la madre sufridora, la trabajadora diligente, la amiga de sus amigos. Pero ninguna de ellas es realmente tú. El puzle se completa con la poeta frustrada, la amante de cartón piedra y una hija que no se habla con su padre. Ahora, miras de nuevo y te ves reflejada.

  3. Israel Remuiñán

    PIEZAS DOLOROSAS

    La sucesión de gritos y golpes sobrepasó las paredes de la vivienda. Los vecinos ni se inmutaron; era la tónica dominante de cada noche desde hacía más de diez años. En el pueblo era un secreto a voces que nadie se atrevía a pronunciar en alto. Aunque para ella, esta vez no sería como las otras: cinco segundos ante el espejo bastaron para decidir que ese moratón era el que completaría el puzle de su denuncia. Llena de valor y con lágrimas en los ojos, abandonó su casa de un portazo y puso rumbo a comisaría.

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