Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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26. LA SIRENITA

El navío es apenas una mancha que altera la línea del horizonte. Poco a poco se van dibujando las velas desplegadas y después las siluetas de los marinos afanados en sus tareas. Se aproxima a la zona que comparten hombres y sirenas.

Por todo el Mediterráneo se sabe de esos cantos que nublan la razón y anulan la voluntad. Son parte de las leyendas, transmitidas por generaciones, que alertan contra su magia.

Con un chapoteo plateado, las sirenas se sumergen hacia el fondo. Todas menos ella. Quiere escuchar, aunque sea solo por una vez, las canciones que hablan de hogares lejanos, de tiempos perdidos o de mujeres amadas contagiando al aire su nostalgia.

Entre todas, sobresale una voz profunda como el mar que habita la caracola. Es Ulises, que canta.

Al oírle, se siente atrapada por una red que es deseo y comprende que no puede resistirse a su poder. Que le va a seguir en todas sus aventuras hasta que avisten los fuegos que señalan las costas de su tierra, hasta que destruya a sus enemigos, hasta que descanse en brazos de su esposa, hasta que ella quede varada sin remedio en la playa de Ítaca.

11 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Mediante dos historias brillantes y conocidas como materia prima, creas una muy diferente y más que digna, con una sirena hechizada gracias a una dosis de su propia medicina, que no es otra que el canto de un humano, mortal y héroe. El suyo es un amor que ni siquiera sabe si hubiera podido llegar a ser correspondido, pero si que, para ella, resulta inevitable “(no puede resistirse a su poder”) e imposible (“queda varada sin remedio”). Hay mundos que no pueden coexistir. El amor es cosa de dos, por mucho que una parte sienta y se empeñe. Pensar lo contrario es engañarse y una actitud suicida, aunque quizá la vida, incluso la de un ser mágico, ya no merece vivirse si no se puede tener lo que más se anhela.
    Una vuelta de tuerca que engancha.
    Un abrazo, Paloma. Suerte

  2. J. Ignacio

    Siempre he pensado que el Egeo tiene un color diferente, ese azul y esas costas no podían sino inspirar la multitud de mitos que inspiraron. Las sirenas en su origen tenían garras de ave, lo de la cola de pez es posterior, pero tanto igual nos da porque aquí es el cazador cazado, la sirena que juega a ser nereida y acaba varada en la playa por perseguir su sueño, el mundo al revés y a la vez algo muy real. Evocador, sin duda, y de fondo esa galera griega (otra de mis pasiones) y el mito del retorno del héroe, ¿cómo no me iba a gustar?

    Si yo en tierra soy extraña, tú en la mar no extrañas nada. Que nadie me ate cuando las sirenas canten. Bravo!!!

  3. Paloma Casado

    Abrir mi cuento y encontrar vuestros comentarios es como abrir un cofre del tesoro hundido en el mar. Gracias Ángel y J.Ignacio por vuestras palabras.

  4. Martín Zurita

    Hola, Paloma.
    Con una prosa embebida en la complicadísima sencillez (una prosa que navega), coges el timón y nos adentras en los viejos mitos para darles un giro inesperado, impactante. El oleaje y el viento te acompañan. La sirena, que enamora con su canto (que encanta), cae presa, víctima del amor. Es la voz grave y encantadora, profunda escribes tú (mágica) de Ulises la que le despierta ese sentimiento al que no puede sustraerse. Por eso acompaña al héroe en su diversa peripecia hasta terminar varada en la playa de Ítaca, quien sabe si quizá finalmente en Copenhague. El ejercicio que has ejecutado es limpio y atractivo además de sorprendente. Es luminoso como el cristal calmo del mar. Y con el gran tiburón azul de lo imposible dando vueltas alrededor de tamaños personajes, femenino-animal y hombre-héroe. Mi más muy enhorabuena por todo ello.
    Mira, aunque no soy nadie (solo llevo dos años en esta bendita sede), me he dado cuenta de algunas cosas. No quiero abrumarte con la relación de tus méritos. Pero, en su virtud, ya desde aquí considero que deberías se enteciano de honor 2018, enteciano de honor por la rama femenina, enteciana de honor, vaya, 2018. O, cuando menos, una firme y seria candidata.
    Un beso muy grande.

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