Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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30. Síndrome de abstinencia

Nadie estaba a salvo. Apareció anónima y sigilosamente como un virus inerme que, agazapado en las entrañas del organismo, espera el momento óptimo para desatar la infección. Y pronto desplegó toda su virulencia, comenzando la epidemia en las redes sociales de los adolescentes. Hubo quien la clasificó de moda pasajera y se despreocupó, creyendo que la edad y madurez vacunaban contra la inminente pandemia, pero la típica autofoto de los pies con un paraje idílico de fondo se introdujo en las vidas, reales o digitales, de más personas de las dispuestas a admitirlo. Pronto el virus mutó, demandando repercusión a cambio de unos instantes de alivio en el síndrome de abstinencia, cuyos síntomas incluían inseguridad, ansiedad y envidia. Los infectados hacían lo que fuera para conseguir unos pocos likes y así pasar el mono.

Nadie estaba a salvo. Nadie. Yo lo cogí hace tiempo. No me mires así, seguro que tú también. Tampoco llores, joder, no está tan alto. Y estáte quieta y sácate la puta foto ya o te rajo del todo. Verás qué alucine cuando la suba a Instagram.

4 Respuestas

    1. Alicia Isabel León Lobera

      Edita… ¡cuánto me alegro de que te guste! Gracias por los likes, los guardo como oro en paño.

  1. Número de seguidores en las redes, likes o visitas determinan nuestro nivel de satisfacción con nosotros mismos. Prometedor futuro para sicólogos y siquiatras.
    Gran final de relato.
    Suerte, Alicia.

    1. Alicia Isabel León Lobera

      Desde luego, puede que los virus informáticos no sólo afecten a los ordenadores y hayan encontrado en nosotros unos ingenuos huéspedes… Muchas gracias por tu comentario, Rafa, ¡y suerte para ti también!