Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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42. Pide un deseo (Juan Antonio Vázquez)

Juan, perdedor, fracasado de la vida y putero de condición, dejó caer sobre la cuna del bebé el aguardiente que contenía el vaso que se aferraba a su mano; aunque borracho como iba, de facto, a la mañana siguiente fue incapaz de recordarlo.

El pequeño salió raro: su madre dejó de besarlo con tres años por esa cerdosa barba con la que también pinchaba a tíos, primos y hermanos; y, en la guardería, le riñeron sin descanso por esa manía de arrojar al resto de párvulos desde una bancada al arenal, donde otros alumnos más normales se prodigaban entre cubos y neumáticos.

El psicólogo prescribió dieran al chaval algo que le distrajera de obsesiones enfermizas, y Juan, desafortunado, marrado hasta la extenuación y de enjundia peregrina, bregado a hostias por la Guardia Civil y envarado como transmutaba cuando algún señor con bigote ordenaba algo, le compró un cañón.

¿El niño? Entusiasmado. Le tricotó un collar rojo chillón, le puso nombre y jugó con él hasta que se hizo mayor. Fue entonces, cansado de que lo señalaran con el dedo, cuando lo cargó de pólvora, se introdujo dentro, y lo disparó.

Mira para arriba; alguna noche podrás verlo cruzar el cielo.

50 Respuestas

  1. ¡Juan era un verdadero zoquete! ¿Cómo le regala un cañón a un niño? Haberse convertido en una estrella fugaz fue lo mejor que le pudo pasar, el rechazo de que era objeto y su actitud, no auguraba una persona equilibrada. Juan Antonio, encuentro muchas lecturas en tu relato, eso me gusta. Original historia, con una narración ágil, un léxico diferente; pero apropiado, nada, que me gustó mucho tu propuesta.
    Saludos.

  2. Reconozco que siempre ando con alguna lectura entre manos, aunque no siempre tengo el tiempo que me gustaría para poder dedicarle y en ocasiones necesito muchas semanas para terminar un libro Ana. Pero intento no dejarlo. Muchas gracias por leerme y comentar. Un abrazo 🙂

    1. Hola Ana. Si me lo permites te comento un par de cosas, por si mi punto de vista te ayuda en algo. El final último de la lectura (la entelequia por así decirlo) es que sume y resulte gratificante. Así que pienso que da igual leer libracos, librillos, artículos o microrrelatos. El caso es que lo hagas porque te gusta y encuentras en ese rato a “un amigo”. Respecto a sentir las lecturas con la intensidad de la que hablas me parece que demuestra el grado de empatía que debes tener, lo cual como ya he dicho muchas veces, si hubiera más personas así por el mundo, mucho mejor nos iría. Yo te invito a que no dejes de venir por aquí. Se te quiere y se te disfruta. Es lo mejor de este sitio: buena lectura y mejores personas. Un abrazo Ana 🙂

  3. Bravo amigo, excelente relato, aunque para nuestra manera de expresarnos tu léxico suena extraño por momentos, eso si, muy jugosa la historia. Sobre el final se entiende el título.
    Un abrazo.

  4. Ezequiel Barranco Moreno

    Bueno, de forma simbólica, seguro que todos hemos sentido la necesidad de cambiar, romper con lo anterior y “dispararnos” a una nueva vida. Juan se había preparado para ello.
    Enhorabuena

  5. Towanda

    Hola, Juan Antonio.
    Este Juan era un tipo singular (putero, borrachuzo y fracasado). Tampoco la madre es que fuera muy cariñosa cuando dejó de besar al hijito a los tres años. El muchacho, no tuvo buenos espejos en los que mirarse y terminó sus días de forma tremenda, aunque yo la encuentro poética, fíjate.
    Me gusta mucho este registro nuevo y hay una frase que me produce una ternura tremenda: “cansado de que lo señalaran con el dedo”. Tan cansado estaría que hizo lo único que podía hacer. El final me parece muy hermoso “alguna noche podrás verlo cruzar el cielo”, como si fuese una estrella fugaz.

    Muy bueno, Juan Antonio. Menuda peazo historia nos traes este mes.
    Besabrazos.

  6. Muchas gracias Towanda. Tienes razón en que me he ido bastante con el registro, pero celebro que lo valores en positivo y que te haya gustado. Respecto a los aspectos más cercanos al sentir y al sentimiento, también me alegra sobremanera que le encuentres tantas cosas buenas al relato y al personaje, y te diría que es mérito de ese corazón grande grande grande que tienes siempre dispuesto a tender una mano al desvalido. Voy subiendo, pronto llegaré al tuyo. Un abrazakote de fresa y uno de limón.

  7. Mª Belén Mateos

    Un relato con muchas lecturas y sentimientos. Ese pobre niño desde la cuna señalado por el alcohol de su padre, la falta de amor de la madre, por su mal llevado parvulario y además ni siquiera entendido ni analizado por el psicólogo.
    No me extraña que se metiera en su cañón para desaparecer, creo que fue la única compañía que tuvo de verdad.
    Un final que contrasta con la dureza de la historia aportándole una gran belleza.
    Me gusta y mucho. Un cañonazo de beso

    1. Muchas gracias Mª Belén por tus amables palabras. Me alegra que hayas encontrado esa multiplicidad de lecturas y sensaciones. Y por supuesto me alegra que te guste y te agradezco que tu tiempo y tu comentario. Otro besote para ti 🙂

  8. Virtudes

    Hola Juan Antonio.
    Después de leer varias veces tu relato, más que nada por algunas cosas que se me escapan, debo decir que el relato me gusta por la fuerza que da el narrador y que nos hace tener sentimientos hacia los personajes.
    De repulsa hacia el padre, de tristeza hacia una madre que, porque el niño le pincha cuando lo besa, le ignora y de pena hacia el niño que es lo que es, por culpa de los demás.
    Ahora hay algo que no he llegado a entender “Le tricotó un collar rojo chillón” ¿quiere decir que le puso una cuerda para llevarlo como un perrillo?
    Y otra cosa que le veo Si el padre era así de bruto, borracho y tantas cosas más, la madre una “desapegá” con su retoño ¿a cuál se le ocurrió la idea tan moderna de llevarlo al psicólogo?
    Bueno, perdona. Creo que me estoy pasando, no me gusta ser tan crítica.
    Un beso y un abrazo.

    1. Hola Virtudes. Muchas gracias por leer el texto y por comentar. En ningún caso tengo nada que disculpar :). Los relatos están para leerlos y por supuesto comentarlos e intercambiar opiniones, lo cual agradezco porque así me permite tener otros puntos de vista que me ayudan en un futuros intentos. Así que me parece estupendo que utilices este espacio para sacar a flote todas aquellas impresiones o carencias que te haya sugerido la lectura 😀

      Respecto al texto y a lo que con buen criterio apuntas, intento darte un explicación a ver si soy capaz de hacerme entender:
      Niños de tres años con barba, padres que regalan cañones, gente que se dispara y se convierten en estrellas fugaces… el texto (sin llegar a pretenderlo estrictamente), sí ha querido tener trazas surrealistas. Es por este motivo (o por esta pequeña licencia de distorsión de la realidad) por la que no he querido dejar todo apuntalado. Tal y como yo lo entiendo (y te pongo un ejemplo muy exagerado salvando siempre las diferencias), querer aplicarle interpretaciones con herramientas lógicas (deducciones, inferencias, silogismos…) sería al final como ponerse delante de un cuadro de Dalí e intentar entender de qué material están hechos los relojes para que puedan derretirse (insisto en que yo no soy escritor ni mi texto vale nada, y el ejemplo utiliza a un artista de verdad y una obra reputada con el objetivo de ilustrar lo que pretendo aclarar).
      Si extendemos sobre una mesa los planos sobre los que he querido construir la historia y los comparamos con los de una casa, siempre faltaran columnas o paredes que deberían estar para que la casa se tenga en pie. Pero es algo intencionado (hecho con mayor o menor acierto) porque mi idea al escribirlo era crear un relato que le explotara al lector en las manos de manera que tuviera diversas o múltiples lecturas. Hay gente que puede ver maltrato, otros dejadez, o incomprensión, desamparo, alcoholismo…

      Quiero decirte,y ya termino (mil perdones por el ladrillo), que al escribirlo utilizo discrepancias, aparentes paradojas o algún sinsentido para intentar que seas tú la que completes mi deformación de la realidad, haciéndola tuya y moldeándola de nuevo a tu gusto. Todo esto claro está, es algo que intento pero que no sé si consigo, por que en realidad, escribo para aprender a escribir (si es que eso se puede) :D.

      Espero haberte aclarado algo. Vaya por delante que no justifico nada. El relato gusta o no gusta, y si tiene fallos o no los tiene lo deciden las personas que los leen, que para mí son soberanas en eso 😀

      De nuevo mil gracias por comentar. 🙂 🙂 :).

      1. Virtudes Torres Losa

        Queda todo aclarado. Vaya por delante que el texto me gusta mucho. Sólo tenía las dudas que he expuesto.
        El ejemplo ha sido de total ayuda. Y, amigo mío, tu eres muy bueno o por lo menos a mí me lo parece. Yo siempre te leo porque en tus relatos aprendo muchísimo.
        Y no me explico cómo no he captado esta parte de surrealismo (con lo que me gusta a mí el absurdo) A veces estoy un poco espesa, jiji
        Un Abrazo

  9. María Jesús Briones

    Me ha parecido una historia muy original, con un fondo muy real.
    El final de broche de oro.
    Te felicito, Juan Antonio

  10. Bueno, qué decirte sobre tu relato, que nos has sorprendido con una historia que consigue hacerte sonreír; con un cierto estilo de surrealismo mágico con toques de humor. Bueno que sabes que los que arriesgan me encantan; me van los estilos que intentar transgredir, siempre contarán con mi apoyo y este relato es un ejemplo de ello. Enhorabuena una vez más, su excelencia reconocida por la gente de su pueblo.

  11. María Ordóñez

    Juan Antonio, qué tristeza más grande y a la vez qué dulce consuelo que recibe uno con ese gran final. Así mismito es la vida. No nos queda más que ser testigos pensantes de estas encadenadas desgracias. Lo bueno es que hay, quien como tú, encuentra el resquicio para la esperanza. Magnífico como siempre, maestro!

    1. Muchas gracias María. “Testigos pensantes de estas encadenadas desgracias”. Me quedo con esa idea que me ha encantando y con tus cariñosas palabras. Gracias por comentar. Y me alegro que te has visto esa pequeña rendija a la esperanza, que a veces cuesta tanto mantener abierta. Un abrazo 🙂

  12. Hola Juan Antonio, me ha gustado mucho tu relato. Es muy original con esa manera tan graciosa que has tenido de narrarlo.
    Lo mejor de todo, el final que rompe con todo lo establecido.

    Saludos y mucha suerte con tu hombre bala.

    1. Hola José Ángel. La manera de contarlo descoloca un poco, por lo que he ido leyendo :)… pero me alegra que le hayas visto su qué. Prometo seguir trabajando. Mientras tanto como siempre os agradezco la lectura y los comentarios. Un abrazo 🙂

  13. En la primera lectura me resulta raro de cajones. Veamos si en otra vuelta. ” Marrado hasta la extenuación y de enjundia peregrina, bregado a hostias por la Guardia Civil y envarado como transmutaba cuando algún señor con bigote ordenaba algo”, tiene verbos “extraños” que no llego a comprender y me hacen buscar en el diccionario, me echan. Luego vienen un conjunto de frases que no llego a entender: ¿tricotar un collar a un cañón? luego lo carga y se mete dentro. Está claro que es una metáfora pero la alcanzo a ver. Luego es una estrella fugaz. Uff, me pierdo, seguro que es problema mío. Veré los comentarios. Sin duda, problema mío, todos te aplauden.

    1. Señor Ximens… poco puedo decirte. Parece que he descolocado demasiado y aunque el relato llevaba intención es muy probable que al final lo haya retorcido demasiado consiguiendo en el lector ese desasosiego al que apuntas. Lo meteré en el laboratorio y diseccionaré con calma vuestros comentarios para pulir en la consigna del mes que viene, a ver si con los monstruos os doy menos dolores de cabeza. Gracias por comentar. Un abrazo amigo. 🙂

  14. salvador esteve

    Juan Antonio, la diferencia crea rechazo, hay personas que, como tu protagonista, no son de este mundo, han nacido para la eternidad. Precioso relato mágico. Abrazos.

  15. Muchas gracias Salvador. Estoy de acuerdo contigo. Hay mucha gente en este mundo que tienen un algo que les hace parecer de otro diferente, o quizás es un sensación que arrastra mucha de las personas que no entienden nada de lo que les pasa alrededor. Un abrazo grande 🙂

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