Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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52. África

Siempre que llueve pienso en ella. Han pasado muchos años —calculo que estoy a tan sólo uno de poder decir que demasiados— y todavía la recuerdo. Se llamaba Joaquina, aunque siempre pensé que a sus ojos de gacela y a su risa de hiena les iba mejor el nombre de África. Pero nunca me habría atrevido a confesárselo, pues aquella faunística mujer no sólo salvajes tenía los rasgos; sus maneras volcánicas evaporaban la lluvia callejera al instante, desterrando la humedad al Edén de su entrepierna.

Abro el paraguas y salgo a la calle, a su calle. Alguien debe de añorarla tanto como yo, pues desde que Áfr… la Joaquina abandonase su esquina de la mano de la muerte —otra vieja puta como ella— un mal retrato suyo ha tomado su lugar. Está su negrura y está su descaro. Pero no están sus ojos de gacela ni su risa de hiena.

10 Respuestas

    1. Alicia Isabel León Lobera

      Muchas gracias, Nani. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y me alegro de que en este caso te haya evocado más que las 150 que ocupa.

  1. Hola Alicia, no me estoy asomando mucho a leer últimamente, pero me alegro de haberlo hecho hoy, porque tu relato me parece perfecto. Has sabido describir perfectamente como hay personas que nos dejan huella y las recordamos siempre, aunque sean tristes personajes de la calle como el tuyo.
    Felicidades, me ha encantado.
    Un abrazo

    1. Alicia Isabel León Lobera

      Hola, Asunción. Muchísimas gracias por tus palabras… eso pretendía, que mi África dejase huella en el lector.

  2. Hola Alicia, tu África-Joaquina está claro que caló muy hondo en el narrador de tu historia. Nunca la olvidará, y no sé si acertadamente la ve, incluso, en esa silueta de la pared de su esquina, pero aunque echa en falta lo que más le atraía, lo lleva dentro, tan clavado en el alma que siempre le acompañará.

    Me gusta tu relato, deseo que tengas mucha suerte con él.

    1. Alicia Isabel León Lobera

      Hola, Maribel. Me alegro de que te haya gustado mi relato. Sin duda el narrador añora tanto a su África que cualquier silueta, aunque sea una sombra de lo que fue, basta para querer recordarla. Gracias por tus buenos deseos.

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