Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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7. Escarmientos (Susana Revuelta)


-Usted me entiende, ¿verdad que sí, don Blas? Ella era lo que más quería, y después de tantos años juntos ¡ahora pretendía abandonarme! Yo siempre animándola, «veeenga, que ya falta poooco». Pero nada. Caminaba a su lado, tiraba de ella y todo eran protestas. Puede que la culpa fuese mía, no digo que no; tan liado andaba con mis cosas que quizás no presté suficiente atención a sus necesidades. Y de mientras, ella fue volviéndose cada vez más exigente y achacosa y vieja y fea…. Hasta que un día, harto de oír sus quejidos, me dije ¡basta! Y la empujé por aquel barranco.

Mientras pasa un trapo sucio por la barra, Blas escucha con aparente desinterés, como suele hacer con los parroquianos de ojos encharcados. Observa_ al pobre infeliz que ahoga sus penas en un vaso; una bicicleta despeñada no le parece mala idea. Ahora mismo está pensando en decirle un par de cosas a su Vespa, y esta vez va a ir muy en serio, qué se ha creído.

47 Respuestas

  1. Modes Lobato Marcos

    No está mal.
    Busca hasta el final un efecto sorpresa.
    Dar vida a los objetos tiene sus riesgos y no siempre se logra el efecto deseado…

  2. Al parecer tu protagonista de pocas pulgas no se conforma con nada, la pobre vieja compañera de años abandonada en el barranco, quien te dice que la Vespa no la ¿acompañe?
    Muy bello relato.
    Un abrazo y suerte.

    1. Mercedes, es cierto que, en puridad, es incorrecto ese “de mientras”, pero en el texto no cabe señalar tal incorrección puesto que está poniendo esas palabras en boca de un tertuliano, de un personaje del pueblo que, con toda probabilidad, habla de esa forma. Así lo he entendido yo y, por tanto, lo encuentro adecuado.

  3. Simpático relato, Susana. Y cobraría más valor si no tuviéramos en cuenta el tema de mes, ya que nos induce a pensar desde el principio quién es el personaje que atribula al tertuliano. Aún así, no le quita mérito a la historia.
    Enhorabuena.

  4. Towanda

    Hola, Susana.

    Estoy con Rafa. El primer párrafo (si no supiéramos que la protagonista es una bici) daría mucho juego a la imaginación.
    Has conseguido una ambientación muy buena y las palabras del parroquiano suenan a verdad.

    Saludos.

  5. Ángel Saiz Mora

    Personalmente, hay tres objetos que me parecen especialmente hermosos: las radios antiguas, las máquinas de escribir y las bicicletas, quizá porque los tres son objetos que he utilizado mucho. Puedo comprender que un hombre personalice ese ingenio de metal y cuero que se adapta a su cuerpo, que se decepcione al ver cómo envejece, y que luego se arrepienta de haber terminado con ella. Vespa nunca he tenido, pero también la creo merecedora de cariño.
    Un abrazo y suerte, Susana

  6. Bien, al margen de que por el tema del mes se pierde la sorpresa el relato funciona. Me encanta que el narrador no asuma que son sus años y el vino y no la bici. Me ha gustado “los ojos encharcados”. Pobre Vespa. Pobre vertederos.

  7. Calamanda Nevado

    Susana, sin decirlo trasmite el animo del protagonista dentro de ese ambiente donde se ve cómodo. bien contado. Suerte y saludos

  8. M Belen Mateos Galan

    Original relato. Y es que las bicis han formado parte de nuestra infancia y hemos crecido con vespas ( mala experiencia la mía también, a dos cm de una acequia.. Ufff… Zapato partido y al viento, pie rozando el movimiento de inercia)
    Buen relato Susana.
    Un beso, suerte.

  9. Jeje, menos mal que sabía de qué iba, porque cualquiera podría estar pensando en un disparate al ir leyendo. Muy bueno Susana y muy logrado ese lenguaje coloquial tan de pueblo. Ay qué malas ideas le has dado al de la Vespa. ¡Mucha suerte!

  10. Salvador Esteve

    ¡Como la vida misma!, que se lo pregunten a muchos de nuestros mayores despeñados en la soledad. Muy bueno, Susana, y además tengo un coche, ya madurito y que me ha dejado tirado en más de una ocasión, al que le voy a cantar las cuarenta, jajaja. Abrazos y feliz verano.

    1. Gracias, Belén. Disfruto poniendo voz a personajes que me encuentro por ahí. Suele ser un max-mix lo mío, de esto y aquello y lo de más allá, pero bueno… Lo importante es disfrutar escribiendo.
      Un beso, reina.

  11. Javier Palanca

    Está muy bien, Susana, que ante tanta nostalgia tu relato no la lleve, más bien todo lo contrario. Si ya no vale, pues eso…

    Abrazos

  12. ¡Hola, Anita! ¡Que bonito verte por aquí! Siempre los taberneros han ejercido en mi opinión un papel de aliviadores del dolor. Luego esto lo juntas con los vinitos o los gintonis y tal, y la cosa puede desmadrarse bastante más allá…
    Las traiciones y malentendidos son, existen y están. Peero la actitud personal es lo que manda. Anoche mandé tres veces un plato de pescado de vuelta a la cocina. Poco hecho. Avisé desde el principio que lo quería tostadico. Ni puto caso. Vi y percibí miradass a mi alrededor, me dio igual. A la tercera conseguí la ventresca como yo la quería.
    Si no digo nada, ¿me la tengo que comer cruda, o sea, “al punto”? Pues no.
    Perdona por el rollo, era un ejemplo.
    Beso, Ana.

    A la vida, reina, buena cara.

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