Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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ABR.98. CAÍDO DEL CIELO, de Sara Lew

Entró como un chaparrón por el agujero del techo de la cocina y cayó desnudo dentro del cubo a rebosar. No flotaba, así que lo rescaté enseguida con un escurridor que tenía a mano. Después de zamarrearlo un poco recuperó el conocimiento. Pobrecillo, casi se ahoga. Lo metí dentro de la manopla de lana que me regalaste en nuestro último aniversario antes de abandonarme, y me lo llevé al salón, para que se le quitase la tiritera con el calor de la estufa. De repente me sentí feliz, otra vez importante y necesitada. Mis deseos volvían a hacerse realidad. Al rato, sin embargo, el minúsculo hombrecillo me miró visiblemente consternado e hizo un amago de hablar. Dudo si carraspeaba o se expresaba en un idioma desconocido, solo sé que gesticulaba mucho enseñándome que algo a su lado no estaba. No fue hasta que señaló con su dedo diminuto la gotera del rincón que comprendí la razón de su inquietud, y nuevamente mi irrelevancia. Sobre el suelo, anegada por un pequeño charco, yacía ella desnuda.

 http://microrelatosilustrados.blogspot.com.es/

17 Responses

  1. Sara, me ha encantado este microrrelato que me ha recordado a los hombrecillos de Millás, el cual me estoy leyendo estos días. Es muy original tu idea y como lo has sabido relacionar con el tema propuesta.

    Mucha suerte para el concurso.

    Besos.

  2. Anonymous

    El mejor acierto es la voz del narrador: se confiesa ante su ex, lo que le da una profundidad a la historia, un significado que supera lo anecdótico. Es muy bueno, de los favoritos, diría yo.

  3. Es muy original, ha valido la pena que esperaras hasta el final para publicarlo. Te ha quedado un buen relato con las palabras justas.
    Solo me queda una duda.
    Que pasa con la mujercita, al final sobrevive?
    Quizás a la protagonista se le ocurre meterla en el horno para calentarla….
    Has dejado la puerta abierta a la imaginacion. Suerte

  4. Muchas gracias por vuestros comentarios.
    Siempre se dijo que las lluvias traen algo más que agua…
    Y es muy triste desear, pero no ser el destinatario de los deseos de los demás.

    Este cuento lo escribí ayer porque se me acababa el plazo, y quería estar aquí, participando en esta página con vosotros.
    Abrazos.

  5. Sara, querida, los hombrecillos de Millás yacen en mi estantería después de nada menos que DOS lecturas. Bueno es que le admiro, y desde hoy, creo que pondré tu micro dentro del libro para deleitarme con él cada vez que lo abra.

    Besos desde mis palabras.

  6. Hola Sara. A veces, cuando creemos no valer nada, algo pequeño nos abre los ojos y nos hace renacer de esperanza, nos da sentido a nuestra vida y nos volvemos a sentir útiles. En tu relato así nos lo muestras. Pero más alla de ello, y a mi personalmente, me recuerdas que no debemos creernos tan importantes y tan grandiosos por ciertas acciones que llevamos a cabo. Y son esas mismas cosas pequeñas las que nos muestran que debemos ser humildes, sencillos y tratar de valorar las cosas en su justa medida.
    Un beso Sara

  7. Anonymous

    Muy original la historia, resulta creible el episodio como lo cuentas. Me dijeron que «la ficción debe ser creible» y eso lo cumples. ¡Enhorabuena!

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