Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

AGO118. LA GARRAPATA, de Begoña Heredia

-Menos diez, cierro y gano otra vez
– ¿Cómo lo haces Andrés?
– Es fácil, observo las cartas que salen durante la jugada.
-No me refería a estas partidas de chinchón a las que has cogido afición a compartir conmigo bajo la sombra de este árbol.
-Ah ¿No?- me contestó con una sonrisa renovada y con cierta ironía.
-Hablaba de cómo haces para estar tan tranquilo; te han quitado todo, no te hablas con tu gente… ¿Cómo lo haces?
– Soy un perro.
-No lo creo, yo siempre te he tenido por una persona honesta, incluso justa.
-¿Ves ese perro?
-Sí, está ahí desde que empezamos a jugar y por cierto, al pobre otro perro le acaba de arrebatar su hueso.
– No. Se lo ha dejado quitar. Está más interesado en arrancarse del cuello una garrapata que lleva incordiándole toda la mañana, y cuando lo consiga se sentirá relajado, feliz y tan fuerte que sus huesos, los que le importan, ya no se los podrán quitar.
Sorprendido miré al perro y esa vez fui yo quien sonrió.
-Pues yo ya me quité la garrapata y… cierro de nuevo y vuelvo a ganar.

13 Respuestas

  1. Me ha gustado mucho el símil de tu historia, Begoña. Muchas veces trato yo de arrancarme garrapatas mentales a base de sacudirme el alma y rascarme el corazón en busca de la paz interior.
    Suerte y un beso.

  2. A mi me cuesta mucho quitarme las garrapatas Begoña, prefiero mover el cuello como los equinos, siempre me quedaba mirando como lo hacían. Cuando niño e iba al cole de Nuestra Señora de Lourdes, siempre te encontrabas alguno con un carro.
    Un beso

  3. Hola, Begoña. Buena reflexión utilizando el tema del mes. Creo que a veces se hace muy difícil desprendernos de nuestras garrapatas y centrarnos en lo que realmente importa, incluso aunque seamos conscientes de ello. La vida nos arrastra así…. Así que estoy contigo en el homenaje a los que lo han conseguido, como dices en tu blog.
    Un abrazo y suerte.

  4. Begoña, bueno, garrapatas como símil de problemas que podemos sacudirnos de encima, ya me gusta!!! y con las conversaciones intrascendentes que esconden tantas verdades. Recuerdo de pequeña acompañar a mi abuela (cosas de ser la nieta mayor) a sus partidas de cartas con las amigas, chica hablaban de cosas super idiotas a mi entender y luego llegábamos a casa y mi abuela le daba el parte a mi madre, que estaba con mi hermana pequeñita, de miles de cotilleos del pueblo que le habían contado así en símiles y metáforas… Es curioso tengo una amiga que cuando está mi marido también me habla de zapatos (hombres) y vestidos (mujeres) y el pobre ya me suele decir que encima que nos vemos poco hablamos de cada chorrada… si el supiera…

Dejar una respuesta