Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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AGO41. EVERCLEAR NOVENTA Y CINCO GRADOS, de Esther Gomez

No es un sueño. Levanto mis párpados y la pesadilla no termina. Sin embargo es al abrir los ojos cuando, con una espeluznante claridad, puedo ver miles de diminutas hormigas, incesantes en su ir y venir. Sus antenas dirigen sus pasos sin equivocaciones, formando un ejército obediente y bien organizando. Se expanden por todo el suelo, son incontables y comienzan a subir por mis pantalones, metiéndose entre estos y mi piel. Siento sus pequeñas mordeduras como pinchazos de alfiler.
Unos eléctricos escalofríos sacuden mi cuerpo de arriba abajo, no paro de retemblar. Doy manotazos sin sentido en el aire, intento sacudírmelas, necesito quitármelas de encima, pero no paran de subir y subir, son infatigables, no cesan en su empeño. Me he convertido para ellas en el más suculento de los alimentos, me están comiendo. El sudor corre por mi rostro desencajado y de mi garganta salen los gritos mas desgarradores: !NOOOO! !AYÚDENME!
Unos brazos me sujetan fuertemente, la aguja desliza un líquido en el interior de mis venas. Siento mi cuerpo liviano. Todo va quedando en silencio.
Mi mente alcohólica empieza a descansar, los insectos comienzan su retirada.

25 Respuestas

  1. Hola, Esther.

    Guaaaau, ¡qué sensación más horrorosa!
    Creo, por el título, que el protagonista puede estar sufriendo un delirium tremens, porque imaginar esa realidad es angustiosa.

    Muy buen texto; felicidades y mucha suerte para fin de mes.

    Un abrazo.

    1. Hola Towanda crees bien, esta sufriendo una delirium. El titulo es la marca de una bebida que hay en Estados Unidos que tienes esa cantidad de grados de alcohol, La misma marca hizo otra con setenta y cinco grados, pero claro no es lo mismo Ja! Ja!
      Gracias por tus comentarios.
      Un beso grande.

  2. Buen relato, me ha gustado. Me intriga el “liquido que se desliza por la aguja” ¿Un medicamento o alcohol?, en la mayoría de los casos al alcohlismo solo lo cura la fuerza de voluntad. ¡Suerte!

    Saludos.

  3. Muy bien descritas la angustia y las alucinaciones que provoca el delírium trémens a tu protagonista en el relato, que me ha recordado dos películas: una, por los problemas del alcoholismo, “Días sin huella”, donde, en una escena, el protagonista empieza a ver insectos subiendo por las paredes; y la otra, “La humanidad en peligro”, por la fobia a las hormigas.
    No conocía esa bebida de 95 grados, pero me gustaría saber qué se siente al tragar fuego. Quizá algún día lo probemos.
    Saludos y suerte.

    1. Bonito titulo el de “Días sin Huella” define el alcoholismo en si mismo. no he visto las películas, pero las tendré en cuenta.
      Con esa bebida con el brindis del primer “chupito” ya vamos “sobraos”.Ja!Ja!
      Besos

  4. Sorprendente final, atmósfera angustiante y un tema de lo más actual. Chapó.Desgraciadamente el problema del alcoholismo, lejos de desaparecer, está en pleno auge, sobre todo en los jóvenes, da grima ver las imágenes de Palma de Mallorca y de Salou. Esther, cada mes tu relato es mejor. Espero con ansiedad el siguiente, ja ja. Besazos

    1. Primero agradecerte tu comentario. De tu mano conocí este blog que me abrió una ventana a la vida, escribir, leer, comentar me ha llenado de satisfacción y alegría. Me siento hermanada contigo y con la gente que esta por aquí.
      Ya estoy trabajando con ilusión en el próximo relato que verás colgado por aquí,desde esa ventana saltaré al vacío todos los meses.
      Otra vez gracias y besos.

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