Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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61. Al otro lado (Esther Cuesta)

El día que traspasó aquellos muros supo que se quedaría para siempre.  Agradecida, se sumó a las mujeres en las tareas diarias. Lo mismo le daba el huerto, los cerdos que las cocinas. Aprendió a leer, a cantar y a dejarlo todo para Laudes, Ángelus, Nonas, Vísperas y Completas. Si se cansaba o desfallecía, recordaba los ojos vidriosos de su padre antes de deslomar a su madre, y las manos largas que se acercaban a ella justo antes de escapar.

Cuando la abadesa murió, ella tomó el mando, colocó un letrero donde se leía “CLAUSURA” y selló  las puertas.

15 Respuestas

  1. virtudes

    Has tocado un tema duro.
    Bien desarrollado, que te lleva de la tranquilidad de estar en un sitio agusto, al desasosiego de porque esta ahí.
    Besos.

  2. Ángel Saiz Mora

    El aislamiento como refugio, lejos de los hombres, esos seres que la protagonista identifica irremediablemente como demonios. Cuando una niña ha visto cómo su propio padre incurre en atrocidades como las que has mostrado, es lógico que piense que no puede esperar nada bueno del otro sexo, incluso que quiera preservar su vida encerrándose en un lugar vedado a lo que ella siente como depredadores sin escrúpulos.
    Crónica de una vida de huida y autoexilio, a la que quizá le faltó el valor o la iniciativa para dar una oportunidad a otros varones entre los que tal vez podría haber encontrado buena compañía y hasta el amor.
    Suerte y un saludo

  3. calamanda

    Esther, parce que eligio la opcion de -la mejor defensa es un ataque- , hacia ella misma claro. ÇBien mostrada esa realidad tan cruel. Suerte y saludos

  4. Esther Gomez

    Encerrase para no ser maltratada es una formuloa pero los que deberian de estar encerrados son los que maltratan.
    Una atmosfera donde se respira clausura.
    un beso.

  5. Esther Cuesta

    Gracias. Ignoro si nuestra protagonista con el tiempo y la tranquilidad llegará a ser buena en su quehacer como si hubiera sido vocacional. Bien pudiera ser otra historia. Un abrazo

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