Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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15. ALGO MÁS QUE UNA INTUICIÓN (A. BARCELÓ)

Amalia Sanz transmitía una seguridad apabullante: su tono de voz era alto y firme, en ningún momento apartaba la mirada de Su Señoría y su posición corporal, con las manos apoyadas sobre la mesa, le confería un aire de autoridad fuera de duda.

−Teniente, no tiene ninguna prueba sólida y la acusación que está haciendo es muy grave.

−Tengo muchísimas pruebas Señor Juez, lo que pasa es que son tan sutiles que escapan a la vista del ojo no entrenado para verlas.

−Teniente, yo necesito pruebas físicas para autorizar lo que usted me está pidiendo.

−Señor Juez, créame si le digo que la aflicción de esa mujer es impostada y que ella no tiene nada de víctima, sino todo lo contrario.

Su Señoría guardó silencio, apoyó el codo sobre la mesa y extendió el antebrazo; su barbilla quedó sustentada sobre el puño cerrado; el dedo índice cruzó sus labios hasta tocar la punta de su nariz; la mirada se desvió hacia un horizonte perdido y su ceño se frunció. Pasaron unos minutos hasta que dio síntomas de haber resuelto su conflicto interior y se dispuso a hablar. Amalia no precisaba escucharle, porque su lenguaje corporal ya había pronunciado su decisión.

22 Respuestas

  1. J u a n

    ¡Amalia lo sabe todo! Y por eso me cae bien, porque es una experta en lenguaje gestual y ya se puede poner Su Señoría como desee que Ella va un paso por delante(como “Madness”[One Step Beyond, ¡qué recuerdos con la buena música!])
    Tu microrrelato es muy ágil y si Amalia me viera, tampoco iba a tener duda:
    “A este tiparraco P é r e z le gusta mucho cómo escribe D o n Á n g e l
    B a r c e l ó”
    Y es que Amalia alguandre falla.

    1. Barceló Martínez

      Amigo Juan, cómo me alegra recibir tus comentarios, porque siempre me descubres algo interesante.
      Amalia sabe mucho de lenguaje gestual, es cierto, pero debería asociarse contigo para hacer un tándem perfecto, pues tú puedes enseñarle acerca de prácticamente todo. Me gustaría tener la mitad, de la mitad, de la mitad de tu sabiduría.
      Disculpa que te pida una aclaración: ¿alguandre? Ya te digo yo que no soy muy perspicaz.
      Muchas gracias Juan. Cuando uno escribe, solo espera que otro que lea pueda experimentar algo que le enriquezca de alguna manera, solo así se completa el círculo y existe reciprocidad entre el escritor y el lector. Si te ha gustado, estoy pagado en demasía.
      Te describo el gesto que te envío: una amplia sonrisa con un guiño y un abrazo.

      1. J u a n

        ¡Querido Á n g e l ! : Estoy jodido de la cabeza, y a veces por pasión española, utilizo palabras del castellano antiguo…
        A l g u a n d r e .,..”J a m á s ” Son manías inofensivas.
        Quedo a Tus Designios, y un Saludo De Tiempos del Cid, Rodrigo Díaz….

  2. Ángel Saiz Mora

    Todo apunta a que el oficial sabe que esta maestra de la interpretación, cuyos actos y forma de encubrirlos conoce mejor que nadie, tiene razón al tratar de hacer ver al juez su culpabilidad. Lo que no sabemos, porque el relato queda abierto, es si el magistrado se dejará influir por esos semblantes y gestos que tan bien domina o, por el contrario, se sobrepondrá para imponer la sentencia condenatoria que merece. También puede suceder que, en una decisión conservadora y nada valiente, se escude en la falta de pruebas para la absolución. Ocurra lo que ocurra, ella parece saberlo mejor que nadie, antes incluso de que emita su veredicto. El poder de la intuición no es algo que pueda palparse, pero seguro que merece tenerse en cuenta. Difícil decisión la del magistrado, en todo caso.
    Un relato que se lee muy bien y hace pensar.
    Un abrazo, tocayo. Suerte

  3. Barceló Martínez

    Hola Ángel, no me gustaría estar en el puesto del Señor Juez, le he creado un gran dilema: hacer caso al don que parece poseer la Teniente para interpretar los gestos de las personas, gracias al que convierte en sospechosa a esa mujer que aparenta ser la víctima, o seguir las normas y esperar a tener pruebas más sólidas para poder investigarla en profundidad. No aclaro lo que pide Amalia, pero podría ser una orden de registro o una detención preventiva, en cualquier caso, algo que necesita la autorización de Su Señoría.
    Dejo abierto el relato porque me gustaría que cada uno que lo lea se convierta en Juez y decida qué haría el mismo: seguir las normas al pie de la letra, o dejarse guiar por su intuición.
    No sé si todo esto, que es bastante, se ha visto reflejado en la historia. Por tu comentario parece que sí.
    Amalia tiene el don de interpretar los gestos y tú, mi estimado Ángel, el don de interpretar los textos.
    Un abrazo grande, querido tocayo.

  4. María José Sánchez

    Hola, Ángel. Enorme dilema para Su Señoría decidir si admite o no la propuesta de Amalia. Si no fuera porque las pruebas deben ser verdaderas y no meros indicios, yo me decantaría por esa suma de conocimiento del lenguaje gestual e intuición femenina. Seguro que da buen resultado y va en la línea de lo cierto. Me ha gustado mucho el texto. Tu forma de hacernos llegar las situaciones que describes es maravillosa de verdad. Imagino la escena con ese juez gesticulando y esa teniente interpretando. Chapó.
    Muchísimos besitos, querido amigo.

    1. Barceló Martínez

      Hola María José. Celebro que te haya gustado mi relato. El tema del lenguaje corporal y gestual es realmente apasionante. Dicen los estudios que más del 55% de la comunicación se produce de forma no verbal y creo que prestamos muy poca atención a eso, al menos los hombres, porque las mujeres sois muchísimo más observadoras e intuitivas.
      Muchas gracias por tu generosidad. Te devuelvo esos besitos con todo cariño.

  5. Paloma Hidalgo Díez

    Me lo pones difícil, pero como se trata de ficción aunque el tono que le imprimes haga dudarlo, me inclino a dejarme llevar por la intuición…Me has tenido en el alambre durante la lectura, muy bien ese final abierto a gusto del consumidor.
    Saluditos.

    1. Barceló Martínez

      Hola Paloma. Cuando alguien te dice que la historia que has escrito le ha resultado interesante, sientes que el tiempo invertido en hacerlo ha valido mucho la pena. Escribir siempre es gratificante, pero el placer aumenta cuando tienes la suerte de que alguien te lea y se eleva exponencialmente cuando, además, utiliza su preciado tiempo para dedicarte un comentario. Un millón de gracias y un cálido abrazo.

  6. Jesús Garabato Rodríguez

    Hola, Ángel. He dejado que otros intervengan primero, temeroso de meter la pata en exceso. Para empezar, al buscar en google, Amalia Sanz resulta ser una juez real que participó en un juicio sobre “el asunto” del Yack-42, lo que hizo que tratara de orientar la “interpretación” por ahí. También, dudé unos instantes sobre si la Amalia era el/la teniente o la posible defendida, jaja. Mi lectura tras leer tu relato (aunque haya libertad para pensar lo contrario, por supuesto) es una especie de “las apariencias engañan” o pueden engañar, como vemos constantemente en la política, la publicidad, el amor, en la forma de algunos miembros de confesiones religiosas, ongs, etc. Pues nada más, suerte y un saludo.

  7. Barceló Martínez

    Hola Jesús. Gracias por pasarte a comentar.
    Te aseguro que es pura y absoluta casualidad lo del nombre de la Teniente. En estos relatos tan cortos, casi nunca pongo nombre a los personajes, por otra parte, cuando lo hago tengo tendencia a bautizarlos con nombres graciosos o disparatados, creo que de eso tiene la culpa mi admirado Eduardo Mendoza.
    Tienes razón en lo que apuntas, y me he dado cuenta que en este relato es posible confundir los papeles. Debería haber hilado un poco mejor, siempre digo que cuando tienes que explicar algo es que no lo has sabido transmitir: La teniente es Amalia, después hay una sospechosa (sin nombre) y, por último, el que tiene el peso de la decisión: Su Señoría.
    Valoro mucho tu sinceridad y espero que, a pesar de los fallos, te haya gustado el relato.
    Un cordial saludo.

  8. Hola, BARCELÓ. Después de leer el micro, pispear los comentarios anteriores y pensar otro tanto, confirmo mis suposiciones post-lectura: los tres involucrados en el juicio apelan al lenguaje no verbal, cada uno para lograr sus fines:

    *La Teniente Amaila Sanz (que yo me imaginé como Demi Moore en su rol en la peli “Hombres de honor”) lo utiliza para desenmascarar a la acusada que está en el banquillo.

    *La acusada lo utiliza para parecer una víctima que claramente no es.

    *Y el Juez que debe dar el veredicto, por otro lado, es víctima de su propio lenguaje no verbal, con el que sin advertirlo está dando a entender (según interpreto yo) que le cree a la acusada y que está pensando en absolverla de lo que sea que se le acusa, cosa que de ningún modo se le escapa a la teniente que actúa de fiscal…

    En fin, ahora el veredicto que espero es el tuyo: saber si interpreté bien o si me fabriqué mi propia historia, jaja

    Cariños,
    Mariángeles

    1. Barceló Martínez

      Hola Mariángeles. Lo has interpretado muy bien. El que no lo debe haber escrito muy bien soy yo. Cuando se necesitan varias lecturas y consultas a los comentarios para ser entendido es que no lo has hecho bien. Una cosa es pretender ser críptico y, otra muy distinta, que no consigas explicarte bien.
      El microrrelato es algo que parece sencillo de escribir, por su brevedad. Lo reducido es precisamente lo que le da toda la complejidad. Quien narra tiene que elegir muy bien la información que ofrece y ordenarla de forma que se comprenda; ser capaz de contar una historia interesante, con un lenguaje literario apropiado, pues no se trata de un artículo de periódico o de revista y, para terminar de rizar el rizo, encontrar un final sorprendente o inesperado.
      Intentaré hacerlo mejor la próxima vez, querida amiga. Gracias por tu comentario, no sabéis lo mucho que me ayudáis a seguir creciendo. Un abrazo.

  9. J. Ignacio

    Hola. No he leído los comentarios, pocas veces lo hago, pero al ir bajando para escribirte sí he visto que citas a Demi Moore. Qué curioso, yo me la había imaginado también, aunque en un otro papel: el de la Teniente O’Neil. Ya sé

  10. J. Ignacio

    … que ese personaje de O’Neil no tiene nada que ver con este de ahora, así que no puedo darte ninguna explicación mínimamente coherente. Salvo que sea aplicable aquella frase de ‘me gustan cabreadas’, que tampoco sé si tendrá algo que ver con esto, la verdad, porque para ser decidida digo yo que no hará falta estar cabreada…

    Además es que, aunque me agrada la Moore (casi siempre), a mí las pelis de jucios… sobre todo si son militares… lo siento, pero me superan por completo. En otras palabras, que la recuerdo con su uniforme negro y la gorrita, y la verdad que está muy guapa, pero no he visto la peli.

    Me ha gustado tu texto, haces que la tal Amalia resulte muy convincente, y en mi modesta opinión (quizá no sea yo el más adecuado para decirlo), eso no es mérito del personaje sino del autor, capaz de plasmar esa personalidad en el papel sin tener que convencer al lector de nada, pues es algo que cae por su propio peso. Enhorabuena!!!

  11. Barceló Martínez

    Hola J. Ignacio. Gracias por pasarte a comentar. No he sido yo quien cita a Demi Moore, pero no me molesta en absoluto que os imaginéis a Amalia Sanz representada por ella. La verdad es que íbamos a dejar un reparto impresionante:
    Demi Moore, como la Teniente (aunque en este papel deberá priorizar inteligencia y perspicacia a dureza)
    Cate Blanchet como la mala de la película.
    Gene Hackman interpretando a Su Señoría (a este lo pongo yo, porque me encanta).
    ¿Me compras la peli?
    Un cálido abrazo.

  12. Salvador Esteve

    Hay personas que teatralizan su rostro y su cuerpo para esconder la maldad. Saber captar la verdad de su alma es un don o, tal vez, una maldición. Original e intrigante. Muy buen relato, Ángel. Abrazos y suerte.
    P.D.: Creo que el juez cae rendido por la performance emocional de la acusada.

  13. Barceló Martínez

    Hola Salvador. Gracias por comentar. Me alegra mucho que te haya gustado mi relato.
    Yo no sé si el Sr. Juez se declinará por un lado o por el otro, la única que lo sabe es Amalia Sanz, y el propio Juez. Precisamente, ese era el objetivo de mi relato, convertir a los lectores en jueces. Yo tengo hecha mi propia elección y creo que tú me has desvelado la tuya en tu comentario.
    Un saludo muy afectuoso.

  14. Barceló Martínez

    Hola Edita. Llevas razón, sin haberlo pretendido, este relato no podía haber dado con un tema más de actualidad: las decisiones de jueces y magistrados.
    Yo no sé si tendré una intuición tan buena como la tuya, pero creo que en este caso no me falla cuando me dice, sin conocerte en persona, que eres muy maja. Un abrazo.

  15. Towanda

    Ostras, voto por Amalia.
    Qué personalidad tan arrolladora. Me gusta, sí, señor.
    El final abierto me deja pensando más.
    Un abrazo y muchísima suerte.

  16. Barceló Martínez

    Muchas gracias Towanda, siempre es un placer recibir tus comentarios y más si son así de favorables. Otro abrazo para ti, ya es una suerte contar con tu estima.

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