Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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28. APLAZAMIENTOS (Yolanda Nava)

Si hubiera sabido que aquel día una bala perdida iba a hacer blanco en su cabeza no habría canturreado en la ducha, ni se hubiera apresurado a salir a toda velocidad para llegar puntual a la oficina.

Tal vez habría alargado la despedida y en lugar del monótono y rápido beso de todos los días, la habría estrechado contra su pecho confesándole que aunque la pasión ya hace tiempo que les es ajena, sigue queriéndola, y que no ha encontrado en el mundo nada más atractivo que ese mohín tan gracioso que hace al sonreír torcido.

Pero como no sabía que la guerra entre el yonqui del barrio y su camello ese día se libraba frente a su casa y además era más encarnizada que nunca, con balas de por medio, el futuro muerto salió despreocupado, aplazando su declaración de amor.

Ni siquiera le dijo que no, que no había otra, que ese perfume que olfateaba preocupada en sus chaquetas era de una compañera nueva que tenía la costumbre de colgar la suya justo encima, y que todos los días pensaba confesárselo, pero lo aplazaba alargando el deleite que le producía ser, otra vez, el centro de sus desvelos.

32 Respuestas

  1. Eduardo Iáñez

    Un relato tierno escrito con una exquisita sencillez, como creo que lo corresponde a tu intención. Con historias así, con continuos aplazamientos, vamos batallando en la vida, hasta que nuestra bala nos encuentra.
    Enhorabuena, Yolanda.
    Saludos.

  2. Ana Fúster

    Tu relato anima a no callarse nada hermoso que pugne por salir de nuestra boca, porque no sabemos si será nuestra última oportunidad de decirlo, y a no reprimir ningún gesto de amor aunque no sepamos si va a ser correspondido. Solo por animarnos a vivir así la vida merecería la pena, pero es que además lo has escrito desvelando el final desde la primera línea, dotándolo todo de un fluir cotidiano cuando ya conocemos la tragedia y dando pinceladas de ternura. Me gusta mucho. Un abraz y suerte.

  3. Ana Fúster

    Tu relato anima a no callarse nada hermoso que pugne por salir de nuestra boca, porque no sabemos si será nuestra última oportunidad de decirlo, y a no reprimir ningún gesto de amor aunque no sepamos si va a ser correspondido. Solo por animarnos a vivir así la vida merecería la pena, pero es que además lo has escrito desvelando el final desde la primera línea, dotándolo todo de un fluir cotidiano cuando ya conocemos la tragedia y dando pinceladas de ternura. Me gusta mucho. Un abrazo y suerte.

  4. Ángel Saiz Mora

    Me preguntó por qué parece inagotable el depósito en el que guardamos lo que queremos y deberíamos decir pero siempre aplazamos. Si nos quemase dentro lo soltaríamos al momento, pero no sólo lo almacenamos sin motivo, sino que, raspando en el corazón con alimentados celos, nos permitimos el lujo de jugar con cosas que no tienen repuesto, como decía Serrat.
    Un saludo, Yolanda. Suerte.

  5. Amparo Hoyos

    Precioso Yolanda. Admiro tu capacidad de síntesis y el uso tan exacto del vocabulario hasta conseguir estos cuentos tan cortos pero que dicen tanto. Suerte!

  6. MªBelén

    Vive hoy como si fuera el último día de tu vida. cuantas veces oímos o leemos este sabio consejo y que pocas le hacemos caso.
    con tu precioso relato nos lo has recordado, a ver si ahora le hacemos caso.
    un beso Yolanda.

  7. Isabel

    Me ha encantado. Qué importante es escuchar a ese yo interno que nos quiere entretener para evitarnos males o, al contrario, para proporcionarnos un estupendo encuentro.
    Pobre.

  8. El destino es implacable y si no hubiera aplazado su declaración de amor y se hubiera entretenido unos minutos más, seguro que una avería en el ascensor habría cercenado su vida estrellándole en el entresuelo…
    Nunca sabemos como, cuándo y donde acabaremos.

  9. En esta web cada vez hay relatos de más y más calidad. Para muestra un botón. Me deja con la boca abierta la maestría con la que nos has atrapado para darnos una sabia lección. Para mí un relato simplemente perfecto. Enhorabuena y mucha suerte 🙂

  10. ¡Cuántos aplazamientos hacemos a lo largo de nuestra vida! Mañana, cuando lo vuelva a ver, cuando haga mejor tiempo, cuando… Un montón de excusas para aplazar verdades, sentimientos, encuentros.
    ¿Cómo viviríamos nuestro último día?
    ¡Seguro que nos arrepentiríamos de no haber hecho y dicho tantas cosas! Como le sucede a tu protagonista, pero seguro, también, que nunca estarían tan BIEN CONTADAS como las de tu relato.

    Un abrazoooo

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