Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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68. Aquel silencio (Calamanda Nevado)

Allá en ese sitio, mayor  que el  patio del colegio  y el parque juntos, caminaba mordiéndome las uñas y sin fuerzas, mi madre levantó las cejas y me  cogió de una mano.  Los otros dedos  los guardé entre el ramo de flores blancas.  Me habría gustado contarle a papá como molaba rozarlos con los de Laura,  pero se marchó sin decirme ni adiós, y donde nos paramos a dejar el florero mirando su foto me daba vergüenza hablar de eso.

Intenté leer en aquellas  paredes y piedras sin  entender nada, había  mayúsculas,  minúsculas, algunos números,  y nombres de la familia. Parecido  me ocurrió aquel día en el hospital cuando mamá contaba como la salvó su sino,   y que el horóscopo  de papá  hablaba de muerte. Le besé la cara entre las sábanas y  le brillaba una lágrima en el ojo izquierdo,   no la interrumpí, se me agolpó toda la sangre en la cara y pensé: Otro día le pregunto por qué dice la abuela que   dio ella ese volantazo hacia el precipicio,  si papá conducía muy bien.

Al despedirmos le dije:

-Papá pásalo aquí tan bien como nosotros en la casa nueva, ahora nos reímos mucho.

46 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    La clave está en ese silencio de la madre, en lo que no cuenta, porque no puede, pero está presente y lo ha cambiado todo.
    Un saludo, Calamanda. Suerte

    1. Calamanda Nevado

      Amparo, si, el denominador común de los protagonistas, el niño y la madre, parece moverse dentro del interés, podría ser tambien el de la supervivencia. Gracias y abrazos

    1. Calamanda Nevado

      Mercedes, me alegro por ese milagro con forma de lluvia, en mi tierra no cae una gota desde hace mucho tiempo. La idea de la compi es la que yo barajé. Gracias y besos

  2. Buen relato, Calamanda. Has conseguido bien esa voz infantil, y es bonito que Halla que leer entre lineas para sacar el quid de la historia. no condenamos demasiado a esa madre que ha conseguido una casa nueva y una vida nueva donde por fin es posible reir.
    PD: hay una errata: has escrito despedimos por despedirnos.

  3. Mª Belén Mateos

    Un relato que nos deja con hilo de misterio. Me gusta la idea de que sea el niño quien cuente la historia, le da calidez e inocencia. Un silencio que es la clave de todo.
    Buen relato Calamanda, suerte.
    un beso guapa.

  4. Calamanda Nevado

    Mª Belén, es así, la voz de los crios parece que lo carga todo de inocencia, con él quería quitarle un poco de dureza al tema del mes. Gracias y besos.

  5. Que buena historia, un modo muy sutil de darnos las pistas de la realidad, más esa mirada de niño que ademas de enternecer juega con la situación mostrando una cruda realidad.
    Excelente maestra.
    Un abrazo y suerte.

  6. Salvador Esteve

    Muy buena historia, Calamanda. Ese volantazo que hace virar la vida de la madre y de su hijo, este con la visión de inocencia propia de los niños. Abrazos.

  7. Calamanda, tengo la sensación de que el relato se dispersa, al menos en mi cabeza, no consigo determinar todas las claves. No sé. Sí me queda claro que la muerte del padre ha traído la alegría a la casa. Otra vez será.

  8. Virtudes Torres

    Hola Calamanda.
    Me gustó mucho tu historia pero me queda algún punto por ahí flotando. No se sí en algún momento ha habido malos tratos por lo que ella da el volantazo para provocar el accidente.
    O es que iban discutiendo y se enzarzaron en un forcejeo.
    Si es lo primero, no lo veo con fines de cobrar un seguro pues ella también podía haber fallecido.
    Por lo demás fantástico, el relato en voz infantil estremece más debido a su inocencia.
    Suerte y un beso.

  9. El relato creo que está muy bien construido. Un acierto como manejas con la visión de la niña los acontecimientos, y la manera como vas dejando cabos sueltos para que nosotros completemos la historia. Muy buena narración. Mucha suerte 🙂

  10. María

    Querida Calamanda, como siempre, tu relato me emocionada… Deseo que las risas
    borren los recuerdos y las angustiosas preguntas de la criatura que quisiera saber con certeza lo que ya adivina. Un abrazo!

  11. Intuyo que cuando el padre vivía había menos risas…
    Un relato lleno de misterio, que invita a imaginarte otras historias que tú has sabido esconder muy bien.
    Un abrazo y te deseo ¡suerte!

    1. Calamanda Nevado

      Rosy, desgraciadamente fue así, habia menos risas. El niño nos desvela su nueva situacion, eso apoya la historia. Abrazos y gracias.

  12. Hola Calamanda, ¡qué buen relato! Me ha gustado cómo cuentas la historia desde los ojos infantiles, que impregna el relato de ternura y el giro final, junto con el título que le da todo el sentido al micro. Muy bueno. Suerte.

    1. Calamanda Nevado

      Izaskun, eres muy amable, este tema de octubre tiene muchos matices para abordarlo, la vision co0n que lo percibe un niño me gustó. Saludos

  13. Con la mirada del niño (en eso hemos coincidio varios en esta convocatoria) hasta la historia más dura se tiñe de ternura. Un detalle que me ha gustado mucho es ese deseo de explicarle al padre sus sentimientos cuando roza los dedos con los de la compañera de clase.
    suerte y besos

  14. Cristina

    Hay que ver cómo la lectura de un niño convierte lo trágico y terrible en algo casi natural, a través de su inocencia.
    Buen texto, Calamanda.
    Suerte y un abrazo.

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