Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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27. Caminata El Moli

Era un día como tantos, el sol estaba asomando, aún estaba fresco. Me desperecé y salí, todos pasaban presurosos hacia sus trabajos, lento y sin rumbo fijo, decidí caminar.

El barrio estaba tranquilo, a esa hora es normal, Don Pepe, como siempre, me saludó.
Bajo la doble fila de árboles del boulevard que asemejaba una glorieta, vagué buscando quién sabe que, los pocos que deambulaban no me prestaron atención, excepto esa vecina que me salpicó con su manguera. La miré, su cara avinagrada denotaba su humor, seguí mi camino, ella no valía la pena.
Graciela como todos los días, llevaba a Josefina, creo que al parque, (me gusta Josefina), pero Graciela no me soporta, me ve demasiado… vulgar. Me hubiera gustado acompañarlas, pero ella no lo permite. Las vi alejarse, Josefina se detuvo un momento y me miró, pero Graciela insistió— ¡Vamos!!
Continué mi camino.
Carlitos como siempre camino a la escuela al verme me llamó, sus palabras alegres, esas palmadas que denotan cariño, ¡iba tan feliz!! llevaba una cantidad de figuritas nuevas. Me las mostró. ¡Es genial este Carlitos! tuvo que salir corriendo, porque llegaba tarde.
En la puerta de esa casa (como siempre), esa mujer que me mira recelosa, ¿pensará que soy un delincuente? se refugia en el portal de su hogar, dispuesta a atacar, la saludo, pero amaga pegarme con su escoba.
Siempre es lo mismo, alguno me rechaza, suerte que otros me brindan su cariño, soy un vagabundo, un aventurero quizás, la calle es mi mundo, el cielo mi techo.
Dicen que soy el mejor amigo del hombre, quizás tengan razón, yo sólo vago por las calles.

40 Respuestas

  1. Jesús Garabato Rodríguez

    De modo sensible nos cuentas, personalizado en nuestro amigo, lo que puede vivir y sentir cualquier persona abandonada por la suerte ante la forma que tienen los demás de interactuar con él. Suerte, Moli, y saludos.

  2. Ángel Saiz Mora

    Corrígeme si me equivoco, Moli. Es un perro y sus sensaciones la base de tu relato, su recorrido habitual en busca de cariño y aceptación, algo que sólo consigue en parte, principalmente con esas personas tan sabias antes de que el tiempo las estropee: los niños. Un can cuyos pensamientos son inseparables a sus sentimientos, sorprendentemente parecidos a los de los humanos.
    Sé que has dicho otras veces que escribes por el hecho de hacerlo, sin ninguna pretensión de algo que se le parezca a competir, aún así, aparte de enviarte un abrazo, también me permito desearte suerte

  3. Una forma de contar la cotidianidad que es una fábula en sí misma. La humana narración va tornándose perruna sin apenas percibirse, dejando unas estampas costumbristas a su paso que son una auténtica delicia.
    Una maravilla de relato con aroma a clásico de animación y novela del siglo XIX.
    Excelente, Luis. Enhorabuena.
    Un abrazo

  4. Martín Zurita

    Hola, Luis.
    Conforme leía el relato, iba preguntándome cuando saldría el animal. Qué bien me has mantenido a la expectativa. Has contado de manera siempre indirecta, algo muy difícil de conseguir. Sumándome a lo que han comentado los compañeros, añado que ese perro vagabundo, acaso llevase en su cabeza, no siendo ni siquiera su techo el cielo, las palabras, el verso de Caroline de Gounderode, que, libremente, traduzco “Nostágica-o, vagabundeo por el infinito”. Un texto magnífico. Un abrazote.

  5. Un punto de vista muy personal que me ha llevado a pensar de nuevo que no existen tantas diferencias entre todos los que viven en la calle, sean personas o animales. Me ha encantado ese corolario de la “la calle es mi mundo, el cielo mi techo”. Suerte.

    1. Como siempre, muchas gracias Juan. No creo que sea muy diferente la vida de estos, ya que luchan cada día por sobrevivir. Solo cambia nuestra manera de verlos.
      Un abrazo.

      1. Inés Z. López

        Moli, qué bonito! Esta muy bien escrito, con mucha sensibilidad. Yo me lo hubiera llevado a casa, me he enamorado de tu protagonista.
        Un abrazo

  6. La vida de un perro de los de antes, cuando salían solos a la calle y ligaban con quien querían. Bueno, este no, porque a este le controlan a la moza, jajaja.
    Ahora cuando ves un perro solo es que está abandonado, qué pena.
    Está muy chula tu historia Moli, sobre todo por la libertad que rezuma. Que levante la mano el que le guste un reloj que marque sus movimientos.
    Saludos y felicidad.

  7. María José Viz Blanco

    Moli, muchas conclusiones se pueden sacar de tu relato. Yo me quedo con que hay perros que son “bohemios” por naturaleza, que viven su independencia de un amo, de manera orgullosa y son fieles a sí mismos. Además, juegas con maestría con la ambigüedad entre que tu protagonista pueda ser un ser humano o un perro, hasta el final. Enhorabuena.
    Un abrazo.

  8. En casa también hemos tenido un Daniel, un Lucas, un Klaus, una Heidi… Precioso “vagamundo” el tuyo, que con esa caminata, nos va descubriendo las diferentes formas que tiene la gente de aceptar o no, a los canes.
    Encantada de haberte leído. ¡Suerte!
    Un abrazo, Luis.

  9. Moli, no te voy a quitar tu placer al escribir, pero permite que lo sintamos también nosotros al leerte. Me gustó y espero que tu Vagabundo, encuentre a su Linda.
    Un abrazo

  10. María Jesús Briones

    Tu placer de escribir, es mi placer de leerte, Moli.
    Me ha encantado la forma aparentemente fácil, con la que has construido este relato.
    Suerte y saludos

  11. Holaaa, Luis!!!
    Un vagabundo en toda regla.
    Un ser libre: “la calle es mi mundo, el cielo mi techo”.
    Romanticismo perruno.
    Una cartelera de personajes bien definidos por tu protagonista.
    Un buen ritmo. Un acertado tono.
    BUEN RELATO, Moli
    Un abrazo grande, amigo.

  12. Moli, es el tuyo un relato muy visual, me gusta como describes las reacciones de las personas con las que se topa ese perro callejero. Es una historia muy bien llevada, te felicito y te deseo suerte.
    Saludos.

  13. MªBelén

    Un relato con una buena caminata de sentimientos, de todos encuentra a su paso, como en la vida misma nosotros.
    Un perro vagabundo dueño del mundo de su vida.
    Buen relato de emociones Moli.
    Un abrazo.

  14. Salvador Esteve

    Una vida que transcurre al amparo de lo cotidiano. Un ser que, libre de ataduras, se interrelaciona con la gente y el mundo. Muy buen relato, Luis. Abrazos y suerte.

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