Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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83. Canción infantil

Ya solo espero el olvido que trae la muerte.

“Caracol, col, col, saca los cuernos al sol”, cantábamos las niñas del pueblo aquella tarde del veintiséis de Abril de 1937, mientras la comba silbaba arriba y abajo, abajo y arriba. En un instante, el sonido de la cuerda se vio apagado por el zumbido del cielo. El estruendo de la tierra en cada explosión y los gritos de la gente, pararon el tiempo. Sangre y polvo en los cuerpos, horror y miedo en las almas. El caracol, con los cuernos destrozados, se ocultó en su caparazón. ¡Maldito estribillo! Aún martillea en mi cabeza. Lo único que me quedó, lo último que oí.

15 Respuestas

  1. Isabel

    Que casualidad que mi madre nació ese mismo día. Afortunadamente seis años más tarde.
    En un cuentito bien pequeño has conseguido contar mucho.
    Besos

  2. aurora royo

    Bonito y sentido homenaje al bombardeo de Gerni, Esther. Más de uno/a lo tomará como referencia para el próximo aniversario, que por desgracia, seguirá siendo todos los años. Ojala no hubiese más aniversarios de este estilo, pero me temo que es un deseo imposible.

    Abrazo.

  3. El relato es muy duro. Es breve pero tiene de todo. No dejas dudas ni rincones en los que se pueda mal interpretar algo. A pesar de la crudeza está explicado con soberbia belleza. Contundente y bien tirado. Mucha suerte 🙂

  4. Mª Belén Mateos

    Me ha gustado la mezcla de la inocencia de las niñas, con sus juegos, sus cantos y la crudeza del estallido de la guerra, que arrasa y no perdona.
    Suerte, un beso

  5. Este tipo de contrastes; la dureza de la escena frente a la inocencia de la canción infantil, son el tipo de cosas que me gusta encontrar en un relato como este. Además veo un cierto simbolismo en ese caracol; que para mí representa un laberinto elíptico, formado de sucesivos aniversarios, sin fin; como esas imágenes animadas que giran sin cesar de un modo hipnótico.
    Suerte y saludos

  6. Esther Cuesta

    A mi, si que me tenéis alucinada. Con personas como vosotras, da gusto escribir. Habéis captado todos los matices que yo quería resaltar. Sois magníficos!
    Un gran abrazo.

  7. Ana Fúster

    Qué duro tu relato. Me ha recordado a pequeños episodios infantiles similares a este que mi madre aún recuerda de la guerra civil, y que a veces nos cuenta con una naturalidad que sobrecoge. Afortunadamente a ella no le quedaron secuelas físicas. Un beso, Esther, y mucha suerte.

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