Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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44. Compañero fiel (Blanca Oteiza)

Lo enterraban mientras sonaban las campanadas anunciando un nuevo año. “Nadie le echará de menos”, se decían mientras la tierra húmeda cubría su cuerpo.
A última hora de la tarde irrumpió en sus vidas pidiendo una taza de café caliente o alguna sobra que pudiera aliviarle, sin embargo lo que halló fue la burla y menosprecio.
La gente pasaba por la acera vestida con sus mejores galas apresurada por llegar a la cena de nochevieja. La pareja se encontraba a punto de echar la persiana cuando el hombre harapiento entró en el local. No quisieron escucharle, “será caradura, no ve que estamos cerrando”. Tras una serie de insultos y faltas de respeto llegó el empujón fatal que le tiró al suelo golpeándose la cabeza tan fuerte que ya no despertó.
Junto a los cartones que hacen de hogar el perro espera su llegada, acurrucado sintiendo la ausencia que le proteja del sonido de cohetes y petardos.

52 Respuestas

  1. Blanca Oteiza

    Ana, muchas gracias por tus palabras. Me alegro que te haya gustado mi relato, me hace ilusión.
    Felices Fiestas Navideñas para ti y los tuyos. Besos

    1. Gracias Ana por tu apoyo, aunque me temo que no va a poder ser. Al ser miembro del jurado mi relato queda ya fuera de concurso.
      Sí, se antoja tarea complicada el trabajo de jurado, pero lo haré lo mejor que pueda.
      Un beso y Felices Fiestas Navideñas.

  2. Ángel Saiz Mora

    Recuerdo un lema que se aplicaba más en Nochebuena que en Nochevieja: siente un pobre a su mesa, algo que hemos olvidado totalmente y a lo que muy poca gente estaría (o me temo que estaríamos) dispuestos. Unas personas que olvidan que otras también lo son, a las que no les queda ni un resto de humanidad ni siquiera para tener el gesto de dar algo de lo que les sobra, a quienes un perro les da una lección de fidelidad y entrega.
    Un texto que llega directamente a la conciencia
    Suerte y abrazo, Blanca

    1. Blanca Oteiza

      Gracias Ángel por tu comentario.
      Sin duda, en muchas ocasiones los perros tienen más fidelidad que las personas, pues a sus amos los acompañan hasta la muerte.
      El lema de Siente un pobre a su mesa, creo que muy pocos lo aplican en esta sociedad cada vez más individualista.
      Un abrazo

  3. Jesús Alfonso Redondo Lavín

    En los pueblos pequeños el pobre era de todos. Tenía nombre o apodo y hasta, a veces, un poco de trabajo limpiando algún huerto o haciendo algún recado. En las ciudades el pobre no tiene nombre, es un “sin techo” que por ser de muchos no es nada de nadie salvo de su perro.
    Bonito cuento de Navidad . En mi niñez, que no en mis tiempos que siguen, gracias a Dios, siendo estos, llorábamos en Navidad con el cuento de Andersen y sus tétricas ilustraciones: “Anita la fosforera”.
    Saludos, Blanca

  4. Towanda

    Hola, Blanca.

    Un relato que muestra la deshumanización que nos envuelve y lo tremendo que, sobre todo en estos días, es estar solo y no tener nada que llevarte a la boca… cuando las mesas están repletas en todas las casas. El único que le echará de menos es su fiel amigo.

    Es precioso, muy emocionante.
    Felicidades, bonita.
    Un abrazo con besos.

  5. María Cotero

    Un escalofrío he sentido al leer este estupendo relato sobre una realidad que vemos, por desgracia; bueno, mejor por injusticia, en cualquier esquina de nuestras ciudades. Lo peor es que nos estamos acostumbrando a verlo como algo normal.
    Su única compañía es la de ese amigo fiel que nunca les abandona y comparte un mismo trágico destino.¡Triste!
    Suerte. Feliz Navidad.

    1. Gracias María por tus palabras.
      Sí, parece que al acostumbrarnos a ver personas sin techo, lo veamos como algo normal. Aunque es triste, y más en los tiempos que corren donde cada vez hay más gente pobre.
      Un abrazo

  6. Duro golpe a la conciencia colectiva e individual, poco hacemos quizás para cambiar las vidas de los más necesitados. El egoísmo es la bisectriz del ser humano en plena vorágine capitalista y de consumo.
    Abrazos y suerte

    1. Manuel cierto, vivimos en una sociedad cada vez más individualista donde nos fijamos en nosotros mismos sin mirar al vecino. Bueno, si le va mejor que a nosotros, entonces nos fijamos por envidia.
      Muchas gracias por tus palabras. Un abrazo

  7. Sólo un pequeño matiz. Si se supone que ya hablabas en pasado cuando lo estaban enterrando, si cuentas lo sucedido antes de ese momento, queda mejor “había irrumpido” que irrumpió a secas. Por lo demás, confirmo lo comentado de que lo que cuentas es lo contrario a los cuentos de Navidad y que, en este tiempo que vivimos, por desgracia, es la vida misma…

  8. Hola, Blanca, resulta que el perro en tu micro tiene más sentimientos que los seres humanos. Un micro que te da mucho de pensar a la gente abandonada sin techo y el menosprecio te la gente acomodada. Me gustó mucho, amiga, te deseo unas felices fiestas,Sotirios.

  9. Ton Pedraz

    Plantificas delante de nuestras miradas ese desgarrador modelo que a cada paso más terreno gana entre la sociedad.
    Enhorabuena por tus hermosas palabras, que dejan tan a la luz la crueldad del ser deshumano.

    1. Gracias Ton por tus palabras.
      En la sociedad actual, creo que caminamos cada vez más al individualismo, sin mirar al prójimo, pero en cambio creo que a la vez las personas se sensibilizan más cuando hay algún problema que nos toca de cerca.
      Un saludo

  10. Un relato que remueve nuestras conciencias porque sabemos que es reflejo de muchos casos reales; personas que nunca pensaban que les podría tocar vivir una situación así de extrema.Todos tenemos palabras solidarias para temas como este, pero a la hora de la verdad, aparte de colaborar con unas monedas (en el mejor de los casos), nos es difícil comprometernos más con esas personas. Bueno, Blanca, muy interesante y bien contado. Suerte y Feliz Navidad para ti y los tuyos.

  11. Mª Belén Mateos

    Sensible relato que nos hace pensar. Los perros siempre fieles a su dueño, sin embargo a veces somos invisibles para las personas. Es triste… Tus palabras lo relatan de manera muy acertada.

    Feliz navidad Blanca, un beso.

  12. J u a n P é r e z

    ¡¡¡¡¡¡¡Buenísimo!!!!!!!! Y he conectado mucho porque he tenido una relación muy estrecha con lo lumpen; además de que me place escribir sobre pordioseros (Incluso poesía)
    ¡Que dios Los Tenga bajo su amparo! [Nadie estamos lejos de un revés vital y acabar en El Cotolengo, te lo digo con conocimiento de causa, creéme ]

    Sayonara.

  13. Virtudes Torres Losa

    A veces los animales son más humanos que los que se hacen llamar así.
    Un pobre que comparte con su perro. Un perro que será el único que le echará de menos.
    Precioso relato. Emotiva historia. Besos.

  14. Salvador Esteve

    Blanca, buen reflejo de esa otra realidad tan alejada de los comercios y luces de neón. El perro no sabe de espíritu navideño, pero su amistad es incondicional durante toda la vida. Muy bueno. Abrazos.

    1. Blanca Oteiza

      Gracias Salvador por tu comentario.
      Existen ambas Navidades, las de compras, adornos, etc y las que viven personas que no pueden permitirse ese tipo de gastos.
      Los perros no saben de Fiestas, pero su amor dura toda la vida.
      Un abrazo

    1. Blanca Oteiza

      Edita, la verdad es que como dices el hombre ya ha dejado de sufrir, pero el perro me da verdadera lástima lo triste y solo que se queda sin su amo. O encuentra un alma caritativa que lo adopte o se muere de pena en breve.
      Un beso

  15. Hola Blanca. Ellos siempre nos esperan, me ha gustado mucho el detalle del miedo a los petardos, una realidad que esos días tantos miedos causa a los pobres. Muy bonito, Un abrazo.

    1. Blanca Oteiza

      Gracias Eva,
      Precisamente esa frase la añadí porque en los últimos años especialmente se ha extendido la costumbre de tirar petardos esa noche. Nosotros tuvimos perro hasta hace unos años y lo pasaba muy mal en noches como Nochevieja.
      Un abrazo

  16. Me ha recordado algunos detestables episodios que de vez en cuando nos sorprenden en los noticiarios. Aunque estoy seguro que suceden muchos más de los que salen. Gran contraste el que nos has mostrado, con fatídico final y cierre de los que hacen pensar. Mucha suerte este mes con lo que se te viene encima 🙂

  17. Isabel

    Hola Blanca. Tu relato me ha recordado al cuento de “La cerillera”. Cuando mis niñas me piden que se lo lea tengo que recomponerme porque se me saltan las lagrimas, no puedo evitarlo. Ese y el del Príncipe feliz. Me duele cuando los leo.
    Son historias, como la tuya, que duelen porque sabemos que son ciertas.
    Besos

    1. Blanca Oteiza

      Gracias Concha por tu comentario.
      Sí, quise destacar la humanidad que tienen la mayoria de los perros, compañeros inseparables de sus dueños.
      Un abrazo

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