Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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75. CRÍAS

Han quedado a las cinco detrás de las higueras, junto al cauce terroso del agua que nunca llegó. Se acomodan en las piedras calientes del secarral, entre restos de plástico, botellas rotas y latas con herrumbre. Inmunes al sol, comentan lo que han hecho con sus cuerpos recién estrenados. Cuándo. Dónde. Cómo. Le preguntan por Javi. “Sí, el domingo”. “Contra la tapia del desguace”. “Solo lengua”. Se abisma en el recuerdo, que le sacude un latigazo de hormigas vientre abajo, y no lo ve venir. La tiran al suelo. Con un tumulto de piernas y brazos la inmovilizan entre una polvareda. Luz se le sienta encima. Con el metal oxidado de una tapa le va abriendo surcos paralelos en los labios, al siseo de “Javi es mío, zorra de mierda”. Cuando termina, aún a horcajadas sobre el bulto que aúlla, mira al objetivo del móvil, se aparta la melena y se recoloca el colgante de Hello Kitty. “¿Lo has grabado bien?”. Risas excitadas. Se pierden entre las higueras mientras lanzan la dentellada definitiva a la pieza con el primer whatsapp.

48 Respuestas

  1. Towanda

    Hola, Ana.

    Un micro de candente actualidad sobre una realidad monstruosa.
    Están tan bien captados todos los instantes que el lector se sitúa ahí mismo, en el epicentro de todo.
    No sé si estamos haciendo algo mal, pero las últimas noticias sobre sucesos parecidos me lleva a pensar que sí.
    Un abrazo y suerte, guapa.

  2. jo!! Ana. Menudo micro de unas crías (de hoy en día). De una sociedad bien abastecida de medios informáticos, digitales… Una muestra clara de que con los tiempos cambian los medios, las herramientas, no los instintos, la barbarie, las gamberradas, las peleas y los bandos…
    En cada momento de la historia, de esta “humanidad” nuestra, echamos mano de lo que tenemos para sobrevivir, convivir o someter.
    Un micro muy bien desarrollado y reflejo de la actualidad (el móvil otro amigo más, el mejor aliado).

    Un abrazooo

    1. Ana Fúster

      Hola, Towy. Yo creo que estos comportamientos son típicos de la raza humana, así que estos sucesos por desgracia ya no me sorprenden demasiado, aunque me siguen causando repugnancia y dolor. Muchas gracias por tu comentario y tus buenos deseos. Besos.

    2. Ana Fúster

      Hola, Amparo, tienes toda la razón en lo que comentas, nos repetimos hasta el infinito en la barbarie, lo que pasa es que antes para recrearnos en ella había que organizar espectáculos en el Coliseo o hacer autos de fe. Ahora podemos satisfacer nuestro sadismo tranquilamente desde el sofá de casa a golpe de click. Muchas gracias y besos.

  3. Reve Llyn

    Querida Ana,
    Me había regalado un desayuno de domingo caprichoso, tostada con nutella y frambuesas, y ahora mismo, al leer tu relato, se me ha cortado la digestión.

    Al pirmer golpe de vista, cuando me he encontrado con el texto continuo, sin saltos de párrafo ni frases sueltas…hummm… he de confesarte que me he frenado, no me gusta tanta palabra seguida, necesito pausas, rupturas, quiebros que me permitan ordenar en la cabeza lo que va pasando en la historia. Peeeeeeeeeero como soy una lectora muy respetuosa siempre leo como escribe el autor, es decir, si el no para, yo tampoco.

    Bueno, pues he de reconocerte que al final, tras leerlo tres veces, has acertado -también- en la estructuración. Agobia. Tanto como el secarral dónde sitúas la historia, tanto como la herrumbre la lata, tanto como la realidad monstruosa que subyace en el tema que tratas.

    No te digo más querida: fantástico.
    Ale, a ver si logro digerir el desayuno.

    1. Ana Fúster

      Hola, Evelyn. Lo primero de todo es pedirte disculpas y decirte que te debo una invitación a un desayuno con variedad de mermeladas, nutellas y frutas del bosque. Muchas gracias por tu respeto a la estructura y, sobre todo, por esa triple lectura de un texto que no es precisamente agradable. Besos y medio kilo de Alka Seltzer.

    1. Ana Fúster

      A mí también me gusta haber vivido la adolescencia en los tiempos que me tocaron, pero eso no se elige. Seguro que tus “adolescentes vástagos” son unas personitas tan majas como su papi. Abrazos de vuelta para vosotros.

  4. Terrible, Ana, las fotografías que nos muestras en este impecable e impactante micro. Parimos hermosos e inocentes hijos y algunos, antes siquiera de ser adultos, ya son auténticos monstruos.
    Mucha suerte en el reparto.
    Un abrazo

    1. Ana Fúster

      El monstruo del vídeo devora a los adolescentes agredidos, que no sólo se quedan con las cicatrices físicas sino con otras mucho peores, las psicológicas. Muchas gracias por los buenos deseos y un abrazote, Rosy.

  5. ¡Qué fuerte! parece el thriller de una película de terror en el que dices, basta ya!, pero en el fondo piensas… “¿Y qué pasó después?
    Muy buen relato Ana. Un beso.

    1. Ana Fúster

      Supongo que lo que pasó después es que nuestro pobre bulto aullante creció y se convirtió en un ser desconfiado perpetuamente a la defensiva. Eso en el mejor de los casos. Muchas gracias por leer y comentar. Besos.

    1. Ana Fúster

      En lo de desgarrador y veraz sí que estoy de acuerdo. Maestra no, solo profe 🙂 Muchas gracias por tus buenos deseos y me alegro de que a pesar del tema te haya gustado. Un abrazo enorme, Belén.

  6. María José Escudero

    Terrible realidad. Ya no sirve preguntarse si estaremos haciendo algo mal. Es evidente que lo estamos haciendo muy, muy mal.Son monstruosos los valores que se fomentan en esta sociedad y así nos sale la prole.Has elaborado un relato magnífico y terrible a la vez. Para pensar.Un abrazo.

    1. Ana Fúster

      Es verdad, Mª José, solo hay que echar un vistazo a los programas de tv, las redes sociales, las noticias… y en general se llega a la conclusión de que el valor principal que se fomenta es la falta de valores. Menos mal que también hay mucha gente a la que le gusta pensar por sí misma, ofrecer calidez humana y hacer del mundo un lugar más agradable. Como muchos de los que he tenido la suerte de conocer gracias a esta web. Gracias por tus palabras y un abrazo.

    1. Ana Fúster

      Esas dos primeras frases son exactamente lo que pretendía reflejar, así que me alegra mucho haber sabido transmitirlo. Muchas gracias, Edita, besos.

  7. Esther Cuesta

    Cuesta hacerse a la idea de que estas niñas son reales. Crías sí pero muy malvadas. ¡Se me han puestos los pelos de punta! Felicidades por cómo lo has desarrollado.

    1. Ana Fúster

      Tranquila, Esther, que estas no son reales. Pero pasan cosas parecidas con frecuencia. Muchas gracias por tu comentario. Besos y un cepillo para esos pelos 🙂

    1. Ana Fúster

      Ay, madre, que ya sois varios los que os estáis asfixiando… Sí, admito que el relato es muy duro y os agradezco mucho que a pesar de eso os animéis a dejar un comentario. Besos y bombona de oxígeno con surtido de mascarillas a compartir.

    1. Ana Fúster

      Muchas gracias, María. La idea del título era explotar el doble sentido de la palabra “cría”, como expresión coloquial para referirse a niñas y como crías de un animal, en este caso del monstruo que podemos llegar a ser los humanos. Besos.

  8. Beto Monte Ros

    Una historia muy actual, además del abuso, también alimentan el morbo de la red. Buen microrrelato, suerte.
    Saludos.

    1. Ana Fúster

      Sí, Beto, el abuso solo adquiere auténtica carta de naturaleza si se humilla al agredido ante el mayor número de ojos posible. Lo que decía antes, la idea que subyace no es tan distinta a la de un circo romano: diversión y regodeo en la crueldad. Gracias por tu comentario y buenos deseos. Saludos.

  9. Mª Belén Mateos

    Tremendo relato que no puedes parar de leer y releer. Que bien narrado, nos hacemos una imagen perfecta de lo que está sucediendo como si lo estuviéramos viéndolo en este preciso instante, como espectadores mudos y aterrados ante ese dantesco mal trato.
    Esplendido… Un beso Ana.

    1. Ana Fúster

      Como si estuviéramos viendo un vídeo. Quizá lo que pasa es que nos hemos acostumbrado tanto a ver cosas monstruosas ficticias en una pantalla que ya no sabemos trazar bien la línea divisoria entre lo real y lo que no lo es. Muchas gracias por tus palabras, Mª Belén, besos.

    1. Ana Fúster

      Muchas gracias, Calamanda, me gusta que comentes ese detalle porque eso sí que fue deliberado. Besos.

  10. Ángel Saiz Mora

    Lo peor de todo, lo más monstruoso, como si lo anterior no lo fuera, es que esa grabación será todo un éxito en las redes sociales. Miedo dan esas chicas y este mundo nuestro a veces.
    Buen relato, Ana, impactante
    Un abrazo y suerte

    1. Ana Fúster

      Pues eso dicen, que este tipo de vídeos recibe miles de visitas, y eso da mucho que pensar. Muchas gracias por tus palabras, Ángel, y un abrazo.

    1. Ana Fúster

      ¿Mil a impar y negro como este? Umm, no sé, yo apostaría a par, peeero los mil son tuyos… Besos y muchas gracias por tus palabras, Rafa.

  11. Una historia con tintes de realidad, esas niñas monstruosas con todo lo que les rodea da pavor pensar en que tendrán dentro de sus cabezas.
    Un saludo Ana.

    1. Ana Fúster

      Todos hemos sido crías de monstruo, y a ciertas edades es mucho más fácil dejarse llevar. Gracias por tu visita y un beso.

  12. Impresionante relato, Ana. De los que sacude como una descarga eléctrica. Has creado una atmósfera tensa y terrorífica, del terror de verdad, del cotidiano. Terribles realidades de un mundo loco. Magnífico relato.

    1. Ana Fúster

      Lo que da más miedo siempre es la realidad, la ficción la podemos desconectar cuando cerramos el libro o se acaba la peli. Muchas gracias por la visita y un abrazo grande.

    1. Ana Fúster

      Lorenzo, ¿tú crees que interesa? Yo creo que no. El gusto por la violencia y la crueldad produce beneficios económicos muy jugosos. Besos y gracias por comentar.

  13. Transitaba por tu texto y al encontrarme “con sus cuerpos recién estrenados” me has llevado a mutantes, seres de otros mundo que estrenan cuerpo, y lo que viene detrás me hace recapacitar. Salvo eso, has descrito una escena de jóvenes violentas y el uso de la tecnología, la nueva forma de poner al borde del precipicio. Buen título, Suerte, Ana.

  14. Salvador Esteve

    Ana, tu relato lo refleja perfectamente, los monstruos son agresivos, dañinos, pero la crueldad se ha modernizado, y, desde el anonimato, hay monstruos que destrozan vidas a través de las nuevas formas de comunicación. Muy, muy bueno. Abrazos.

  15. Cuando esta insoportable sociedad acabe de dar el último giro de tuerca y los monstruos campen a sus anchas de manera irreversible, nos acordaremos de Santa Bárbara. Has construido una crónica perfecta que ilustra punto por coma, lo ciegos que estamos y el perjuicio de ver las cosas y mirar hacia otro lado sin darles la importancia debida. Me han gustado mucho algunas expresiones y el general del relato, Ana. Lo propondría como comentario de texto en las escuelas sin dudarlo. Mucha suerte 🙂

  16. Carles Quílez

    Escarbar en las oscuridades del alma y encontrarte con unas crías añade al relato una tristeza negra y densa, como alquitrán.
    Una historia cruda y bien contada.
    Saludos, Ana.

  17. J u a n P é r e z

    A n a : Me llevas de la mano a la memoria del “Tremendismo” de Cela; eso sí, debidamente actualizado con las aberraciones comportamentales de hoy en día. Este micro, pues, es de clase de literatura, que dicho sea de paso, son las que a mí siempre me emocionaban. No necesitas suerte, escribes con tu Genio y buen Pulso habitual.
    Pasando unos calores horripilantes próximo al Mediterráneo, se despide de Vos . . . . . J o a n n e s .

  18. Parecían inocentes criaturas al comienzo y terminan siendo auténticos monstruos, de verdad que me ha costado comprender lo que estaba pasando y eso que sabía de qué iba el tema, pero es tan cruel y tan real que hiere. Qué bien lo has contado Ana. No había entrado en esta sección y me he extrenado contigo, jo, no sé si seguir leyendo.
    Besos guapa.

  19. Señoras y señores. Que bien escribe la Fúster. Compañera de jurado, ya me has hecho desear cambiar a mis hijas por dos cobayas que den vueltas en una rueda. Estas adolescentes dan mucho miedito.
    beso grande.