Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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57. Demasiado tarde.

Quería contribuir a una buena causa, por eso elegí mi atuendo a conciencia. En carnaval, la máscara y la capa negra me confirieron la valentía necesaria para poder hacerlo sin remordimientos; porque, como es sabido, para conseguir fines justos, muchas veces son necesarios medios un tanto oblícuos.
Me arrepiento de no haberlo hecho antes, cuando trabajaba en el bufete, porque entonces contaba con más recursos y también, con más posibles. Sin embargo, hace meses ya que, tras la carta de despido he cambiado mi vanidad por la conciencia social que durante muchos años he ignorado.

Me consta que en el banco de alimentos lo necesitaban, por eso me arriesgué. Pero sucedió que después, cuando entresaqué de mis ropajes el botín que había conseguido sisar —unos cuantos paquetes de embutido— , al alinearlo en el suelo, reparé en mis zapatos desgastados y en los roídos calcetines que éstos cubrían.
Recordé entonces la voz de mi madre que siempre decía: “La caridad, hijo, comienza por uno mismo”. Y no pude remediarlo, señor agente. Llevé todo a mi chalet deshauciado para degustarlo rodaja a rodaja sobre la porcelana fina y con cubertería de plata mientras se consumían las últimas velas que me quedaban.

17 Respuestas

  1. Sí, muchas veces no somos capaces de ponernos en el lugar del que lo pasa mal, hasta que nos toca a nosotros sufrir lo mismo; y entonces ya es tarde. Veo en este relato una llamada a los que todavía estamos a tiempo para cambiar las cosas. Me ha gustado mucho la idea y cómo la has desarrollado. Suerte y saludos

  2. No suelo creerme las conversiones repentinas de quienes, tras pavonearse de una cosa, al irles mal, luchan por lo contrario. La fe del converso suele ser ladina y sospechosa, como el civismo de los exfumadores. Pero el relato tiene gracia y mala leche.
    Un saludo
    JM

    1. Izaskun

      Gracias Juan! Tienes razón, a este tipo no hay que darle credibilidad. Es un egoista y cualquier excusa le vale para seguir anteponiendo sus necesidades a las de los demás. Si para ello tiene que dar pena, pues adelante.

  3. Muy buena reflexión Izaskun. Eso de que la conciencia social le viniera así de golpe junto con la carta de despido, ya era una pista. Aunque al final da un poco de lástima, comiéndose el embutido a la luz de unas miserables velas, no se puede negar que tu personaje tiene lo que seguramente merece, es el karma.
    Suerte y un abrazo muy grande

    1. Izaskun

      Muchas gracias Anna y suerte tambien para ti. Como te he comentado me ha parecido muy original el tema que has escogido. Operarse o no… seguir sirndo tu misma pese a todo…me ha gustado muchisimo.

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