Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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25. EL BASTARDO

Cuentan, que en el lecho de la muerte don Nino, médico de la aldea, durante su confesión, se lamentaba de haber mantenido el secreto. Quizás debió advertir a los ennoviados.
Sucedió hace muchos años cuando Lúa no veía cumplir sus anhelos. La rapaza siempre subestimó las letras y los números, sus aspiraciones volaban más alto, casarse con Xurxo. Dicen que el joven no tenía prisa, gozaba de todos los privilegios de su relación consumada.
Fue en carnaval cuando harta de la espera, Lúa urdió su plan. Vestida y enmascarada para el engaño eligió a su víctima. Bebieron y se retozaron hasta culminar sus impulsos. El futuro de Lúa dependía de su presa arrebujada, que colmó repetidas veces sus deseos.
Ya preñada, el bueno de Xurxo no pudo eludir el matrimonio.
Fue aquella noche cuando don Nino agonizante lo mandó llamar y le reveló el secreto: el infortunio de su infertilidad. Al alba, el joven Xurxo desapareció sin dejar rastro.
Dicen que Lúa nunca fue feliz, el vástago creció pendenciero y malhechor. Cuentan que aquella noche de carnaval merodeó por la aldea un fugado que se sirvió del disfraz para la huida.
Lúa aún sigue preguntándose por qué se fue.

41 Respuestas

  1. Con lo bien que había funcionado el plan… Imagino el desconcierto de Lúa al ver que su anhelado Xurxo había desaparecido. Un texto muy elaborado para un relato muy interesante. ¡Felicidades, María Elena! Suerte y saludos

    1. María Elena Sánchez Álvarez

      Hola Juana, tienes razón, en un principio su plan funcionó, pero el destino jugó en contra. Quién sabe en qué lugar se encontrará Xurxo.
      Me alegra mucho saber que te ha gustado.
      Un saludo

    1. María Elena Sánchez Álvarez

      Edita, supones bien. Hasta mi querida Galicia viajé para inspirarme.
      Muchas gracias por tu comentario, me alegra que te haya gustado.

    1. María Elena Sánchez Álvarez

      Hola Beto, tienes mucha razón, siempre hay una realidad oculta.
      Me alegra que te haya gustado y muchas gracias por leerme.
      Saludos

    1. María Elena Sánchez Álvarez

      Hola Calamanda, así es. El destino a veces se vuelve contra nosotros.
      Me alegra que te haya gustado y muchas gracias por tu comentario.
      Un saludo

  2. Ángel Saiz Mora

    Un texto con el aroma de nuestros mejores clásicos, rural y humano, con las palabras muy bien escogidas. Hay que agradecer a Don Nino, que rompió su confidencialidad de médico, igual que el confesor la suya, para que podamos disfrutar de esta creación. Un saludo.

    1. María Elena Sánchez Álvarez

      Hola Ángel, muchas gracias por tus palabras. Me alegra saber que has disfrutado con la lectura. Un secreto que su revelación causó ese desgraciado final.
      Un saludo también para ti.

    1. María Elena Sánchez Álvarez

      Hola Towanda, que generosa eres con tus palabras. Me alegra mucho que te haya gustado, este mes viajé hasta Galicia para inspirarme.
      Un abrazo también para ti.

  3. Eva García

    Y heredando carácter además, el bastardo este.Una historia muy creíble, pero digo yo que don Nino ya podía haber seguido guardando silencio, total…
    Suerte Mª Elena

    1. María Elena Sánchez Álvarez

      Hola Eva, quién sabe que hubiera pasado, pero revelándolo hizo desgraciados a todos y para colmo el bastardo hijo de un fugitivo.
      Muchas gracias por leerme.
      Saludos

  4. María Elena Sánchez Álvarez

    Hola Ana, me alegra saber que te ha parecido una buena historia. En realidad Lúa es en parte culpable de su desgracia.
    Muchas gracias por comentar.
    Un beso también para ti.

    1. María Elena Sánchez Álvarez

      Hola Ana, tienes razón el médico pudo haberse llevado el secreto a la tumba, al final hizo desgraciados a todos.
      Respecto a Lúa, su impaciencia pudo con ella. Quería a toda costa asegurarse el matrimonio (ya sabes en aquellos tiempos)la mujer mayormente era lo que perseguía.
      Muchas gracias por tus observaciones, Ana.
      Un beso.

  5. Salvador Esteve

    María Elena, el pobre don Nino quiso irse de este mundo con la conciencia tranquila y ¡la que dejó montada! Muy bueno. Abrazos.

    1. María Elena Sánchez Álvarez

      Lorenzo, don Nino no era el padre de la criatura, era el médico que no quiso llevarse el secreto de la infertilidad de Xurxo a la tumba.
      El padre es el enmascarado fugitivo que ella elige como víctima para conseguir sus deseos.
      Muchas gracias por comentar, Lorenzo.
      Un saludo

  6. María Elena, ni Lua, ni Xurxo ni Don Nino, aquí no se salva nadie, el único, el pobrecito fugado que se solazó bien después de años de cautiverio. El rapaciño, de tal palo tal astilla.
    Un biquiño

  7. Virtudes Torres

    Pero ese médico, mira que era cotilla.
    Un metomentodo. ¿Dónde quedó el secreto médico?
    Me ha encantado pasar por aquí y leer tu relato.
    Enhorabuena.
    Saludos.

    1. María Elena Sánchez Álvarez

      Si, lo cierto es que armó una buena. Quizás hubiera sido mejor que callara para siempre, aunque la verdad con el tiempo llega a saberse.
      Encantada también de que te hayas pasado.
      Saludos

  8. Marta

    Bueno, bueno, bueno… pedazo de historia, de folletín lo menos!! En el buen sentido, eh???

    Se palpa muy bien el ambiente rural, pueblerino de la Galicia profunda, con esos nombres tan “castizos”.

    Me ha gustado mucho, sí señora!!!
    Un abrazo y mucha suerte!
    Marta

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