Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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67. El carrusel del tiempo

Tic-tac, tic-tac… Clavado en un eje metálico, como una mariposa disecada en el ombligo del mundo, agonizo en mi destierro. Se apagan las luces del carrusel y, una vez más, comienza mi eternidad. Son las doce de la noche. Tic-tac, tic-tac… El universo tiene forma circular, y yo me empeño en fabricar sueños y tiempo, en esta cárcel, estos hierros que me asfixian, me consumen, me desgarran.

Se acerca la soledad de la una. La oscuridad con las dos y las tres. Las cuatro y las cinco con el insomnio. La fatiga y el hartazgo a las seis y las siete, y el ritmo cansino de todas las horas del mundo con sus medias y sus cuartos. Tic-tac, tic-tac…

Son las once. Las once, cuando noto su presencia. Se acerca, tira de la cadena que acelera mi péndulo y las saetas de mis brazos se levantan ufanas como agujas imantadas.  Me acelero. Tictactictactictac… se encienden nuevamente las luces. Tictactictactictac… busco el calor de su mirada antes de que vuelva la sombra de las horas. Se sienta en la taquilla, se le escapa un suspiro frío, vacío y seco. Me mira indolente, y comienza a vender fragmentos de mi tiempo.

21 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Hola, Luis
    Así es como piensa un reloj, pero éste no es uno cualquiera, tiene estilo porque sabe compararse con una mariposa; es inteligente, porque sabe que su universo es circular; está vivo, porque se fatiga; tiene alma y corazón, porque busca el calor de una mirada. Lástima que únicamente él se dé cuenta de todo esto, porque su dueño sólo acierta a verle como un instrumento, como un objeto.
    Suerte, y un abrazo

  2. Gracias Ana y Ángel. Me alegra que os guste, aunque no corren buenos tiempos para la lírica.
    Siento no haberos acompañado por Cantabria, pero estoy pasando momentos un poco complicados.
    Un abrazo.

  3. Qué expresión tan bonita la de vender fragmentos de tiempo. De ese tiempo que, pase lento o rápido, acaba pasando siempre y que nos permite esperar a que terminen los chaparrones para volver a subir al carrusel.
    Un abrazo, Luis.

  4. El que espera, desespera. Y ese es uno de los sitios a los que creo que apunta tu relato, rodeado como lo has hecho, de esa historia de anhelo que por desgracia finiquita en desdén. Mucha suerte 🙂

  5. Hola Juan Antonio. Me dejé llevar de una forma un poco más mística y surrealista, aunque finalmente le quise dar un poco de “normalidad humana”. la ilusión, las promesas, la esperanza, el paraíso, se convierte con demasiada frecuencia en desdén, soledad, manipulación y olvido. Al menos mientras no se rompan los hierros que Cronos a puesto a sus propios hijos, para ir comiéndoselos poco a poco.
    Un abrazo.

  6. Interesante relato sobre el tiempo. Me ha creado desasosiego e incluso un poco de pena en su soledad. Qué jodio, el Tiempo, nos quiere atrapar y es quién nos quita todo. En fin. Un buen trabajo.

  7. Salvador Esteve

    Luis, el engranaje del título con la primera frase me parece genial. El tiempo, ese tirano del que no podemos huir. Precioso relato. Abrazos y mucha suerte.

  8. Izaskun Albéniz

    Luis, qué bonita personalización del tiempo en un reloj. No sé porqué pero me ha recordado a “Saturno devorando a sus hijos”. Quizás porque he sentido cómo el tiempo nos atrapa y nos devora…Muy buena apuesta.
    Millones de besos

  9. Fíjate, Salvador que la primera frase, fue la que me sacó el resto de palabras. Finalmente la vi un poco fuera de sitio, porque no veía yo las alas de una mariposa señalando machaconamente la una, las dos… pero su plasticidad me encantaba y me obligó a dejarla. En fin, me alegro por tu opinión, que sabes que aprecio enormemente.
    Un abrazo.

  10. Sí Izaskun. Saturno formaba parte de alguno de mis renglones tachados, porque esa crueldad es la que quise trasmitir. También lo fue Prometeo, con esa continua destrucción y regeneración de sus entrañas. Me alegro coincidir en esas sensaciones, y me gusta tanto encontrarte…
    Bsss

  11. Gracias, María. Quizás demasiado para pensar, que vivimos en en un tren de alta velocidad. El tema de Santa Teresa, ha dado precisamente a relatos tan, tan, tan densos, que asusta el pararte por no poder hacerlo con el ricor que se merecen muchos de ellos.
    Besos

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