Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

23. EL EFECTO FERNWEH * (para Edu)

De aquellos etéreos instantes, apenas conservo la imagen somnolienta del verdear del yerbín, las frescas gotas de rocío sobre las hojas y un intenso aroma a manzanilla mezclado con los efluvios de la tierra mojada. Una nube de mariposas me envolvía con su azulado hechizo, en cuya espiral me vi transportado a un lugar fuera del tiempo, tan familiar como extraño, pues resultaba a la vez nítido y nebuloso, como extraído de un cuento, donde aseguraría haber estado antes sin siquiera saberlo.

Crucé el puente sobre el arroyo mientras la aurora se adueñaba del cielo, recorriendo las empedradas calles hasta la plaza de la iglesia, con sus faroles y su fuente de tres caños. Me senté junto a Níobe, única habitante de aquel mundo de ensueño, quien parecía resplandecer animada por una llama interior de desconocida procedencia, en cuyos ojos me encontré conmigo mismo. Entonces rozó mi mano y supe que ella era mi pasado y mi futuro, mi guía y mi destino.

Al despertar todo quedó borrado de mi memoria, hasta esta mañana en que la sequía ha dejado al descubierto, bajo el pantano, un pueblecito hechizado y fuera del tiempo, donde aseguraría haber estado antes, sin siquiera saberlo.

* Nostalgia de un lugar donde en realidad nunca se ha estado

23 Respuestas

  1. Martín Zurita

    Hola, J. Ignacio, amigo.
    Si interesante es el título de tu propuesta, te puedes suponer cómo me has dejado con la dedicatoria. Termino de leérselo a Edu y le encanta. Le ha llamado mucho la atención el nombre de Níobe, la verdad es que es precioso y le he contado que había una tal en la mitología griega, con su orgullo, la hija de Tántalo. Me has dejado sin palabras como decía en el poema para mi hijo: “Esa sonora grandiosidad me deja mudo”. Eres mi amigo: otra sonora gandiosidad y me lo quieres patentizar. Eres grande. Tú corazón marcha al compás de tu soberbia escritura.
    El texto me ha gustado: por original y por bien escrito. Pones por mágico a ese lugar donde creemos haber estado sin habernos encontrado allí nunca en realidad. O donde nos gustaría haber estado. Ese mundo donde anide lo mejor. Lo ideal. Quizá un pueblecito perdido, el que tu describes como hechizado. Me encanta cómo duplicas la concreción del efecto Eernweh: “donde aseguraría haber estado antes sin siquiera saberlo. Me subyuga el relato de punta a cabo. Y entiendo que con la segunda, cierras el texto en plan circular. O casi. Oscar Wilde decía que la música le hacía sentir nostalgia de un pasado que nunca vivió. Así me siento yo con la música de tus renglones, transportado y feliz. Y agradecido a tus buenos sentimientos, que ojalá te acompañen la tira y tira de años. Me has alegrado la mañana, amigo mío, y a mi hijo, que cuenta con uno más que agregar a su lista. Él se siente muy orgulloso de sus amigos escritores, porque sabe lo que le cuesta a su padre escribir, pese a contar con una gran afición. Mi más muchísima enhorabuena por un texto memorable y por tu corazón de oro. No vamos a olvidarlo nunca. Un inmenso abrazo hechizado y hechicero.

    1. J. Ignacio

      Honrado, agradecido, emocionado.

      Hay muchos mundos en este, y un lugar entre el sueño y la vigilia que, sin pertenecer a ninguno de ellos, a la vez se corresponde con ambos.

      Con Níobe aciertas de pleno, aparte que también funciona como un cuento dentro del propio cuento, tiene su propia luz.

      Pero, si no te importa, prefiero no comentar nada más y que cada cual lo interprete a su manera; si no, se perdería todo el misterio y ese es un lujo que no puedo permitirme.

      Un abrazo muy grande, lo suficiente como para abarcaros a ambos. Honrado, agradecido, emocionado.

  2. Maravilloso, José Ignacio. Logras que vivenciemos ese sitio tan onírico que narras.
    Ahora yo también tengo nostalgia de ese lugar, donde no he estado, pero un poco sí, a través de ti.

    Un saludo.

    1. J. Ignacio

      Gracias, Sara, me alegra haber acertado a contagiarte el efecto ese como-se-llame… y ni que decir tiene que a mí me pasa lo mismo!!!

      😉

  3. Jesús Garabato Rodríguez

    ¿Y el autor de esta maravilla literaria, por su forma, por lo que nos muestra y por lo que nos sugiere, es el que anda diciendo que no es escritor, ni relatista ni nada que se le parezca? Pues creo que más de uno podría rebatirlo. Dejando las bromas, hasta que descubrí el mundo de los microrrelatos con ENTC, creo que en febrero del año pasado, no había escuchado jamás ese término. Siempre he sido aficionado a la lectura; en algunas épocas de mi vida, voraz, en otras, más calmoso. Novelas, libros divulgativos, alguna obra de teatro o poemario, revistas, periódicos… Dar con ENTC, con el tiempo, para qué negarlo, dio un vuelco a mis opiniones sobre lo que era la literatura y su forma de disfrutarla. Iluso de mi, pensaba que en su “pequeñez” estaba el acicate que necesitaba para echarme en sus brazos. Te vas dando cuenta de que eso es engañoso, que en lo poco puede haber mucho. Y que cuesta mucho. Qué te voy a contar. A mi me pasó, y pasa, como a ti. No me considero escritor, pero escribo; no tengo ni idea de infinidad de cosas y me atrevo a dejar comentarios(en tiempos, a tutiplén), la mayoría, “buenistas”, para que negarlo. Como ya dije en otras ocasiones, la mayoría de los que, como nosotros, se atreven a dejar que sus textos y, en ocasiones, su pensamiento, su sensibilidad, su intimidad… los lean otras personas, se merecen un reconocimiento, por lo menos que indique que hay alguien al otro lado. Este rollo viene a que yo también estoy un poco desencantado, como me parece que lo estás tú (perdoname si me equivoco). Bueno, ya paro. Un abrazo y suerte con tu relato, J. Ignacio.

    1. J. Ignacio

      Tranquilo, no hay nada que perdonar ni estoy desencantado, al menos desde el punto de vista literario. Es una simple cuestión de objetividad y autocrítica.

      Efectivamente, en lo poco puede haber mucho. Y en lo mucho, poco. Y hay actividades que pese a resultar bastante introspectivas, sólo cobran su verdadera dimensión cuando se ofrecen a los demás, ¿cómo no va a ser gratificante encontrar cierta interactividad en ello? Es una de las mayores bazas de esta web, que más que en concurso, hace tiempo que se tornó en hermandad.

      Todos estamos aquí por algo, o por alguien, aunque incluso eso va variando con el tiempo, y hay tantas historias detrás como usuarios registrados.

      No me enrollo más, ¿vale? Otro abrazo para ti, gracias por tu cercanía y hasta pronto 😉

  4. Nuria Rubio

    Bellísimo texto, José Ignacio, bellísimo de principio a fin.
    Quiero quedarme para siempre en este lugar onírico, sentada junto a “la fuente de tres caños”; quiero despertar y sentirme invadida por la nostalgia de no haber estado nunca allí… (Lograr transmitir tanto es increíblemente valioso; gracias por “tocarme el alma”)

    No sé si recordarás que, en el mes de julio, al hilo de un comentario tuyo, te escribí: “Que la Diosa Fortuna bese tu frente”. Hoy te digo que anida ya en ti, que afortunados son los que se asomen a tu hermoso corazón.

    Un afectuosísimo abrazo

  5. J. Ignacio

    Mi querida Nuria, tienes una enorme capacidad para emocionarte y para emocionar. Quizá por eso, también a mí me parece conocerte de toda la vida, como ya te han dicho algunas personas más.

    Permíteme te conteste, a todo lo que me dices, con otra pregunta: ¿recuerdas tú lo que te comenté en tu relato de septiembre? Pues eso mismo es lo que eres para mí, en dos palabras, porque a veces no hacen falta más.

    Y no creas que a todo el mundo le puedo decir lo mismo. Ojalá.

    1. Nuria Rubio

      Ayer leí tu respuesta a mi comentario, José Ignacio. Me impactó, emocionó, descolocó tanto… que fui incapaz de contestarte. Por eso, mi respuesta la recibes hoy.

      Por supuestísimo que recuerdo las dos palabras de tu comentario en mi relato de septiembre (algo tan bonito es difícil de olvidar). Que esas dos palabras dedicadas a un texto las hagas extensivas a mi persona es más que algo bonito e inolvidable. Queda ya grabado para siempre en mi emocionado corazón.

      La capacidad de emocionar y emocionarte tú también la tienes -y en grado superlativo-. No he olvidado la tierna historia que me comentaste sobre cierto famoso y su entrañable amor por los animales.
      Emocionarse con lo que tú escribes es fácil. Tampoco he olvidado la belleza de las descripciones de tu relato del mes de julio, en el que el “concepto de tiempo” también estaba presente, aunque de diferente manera a como lo está en “El efecto Fernweh”. En el texto de julio latía la añoranza de un pasado vivido en un lugar real; en el texto actual vibra la nostalgia de un lugar -y qué maravilloso lugar- en el que nunca se ha estado.

      Al igual que, al leer tu relato, siento nostalgia de un lugar donde no he estado, noto la cercanía que tú apuntas, la sensación de conocernos de toda la vida, desde siempre. Es algo que me ha pasado también con otras personas que “habitan” ENTC.
      Me considero afortunada por haberme encontrado a una persona tan encantadora y sensible como tú, querido José Ignacio.
      Estaré junto a “la fuente de tres caños”, en este mágico/mitológico lugar que has creado para Edu y para tod@s nosotr@s 🙂

      Un abrazo con todo el cariño del mundo

      1. J. Ignacio

        Hola. Efectivamente, lo que comentas se llama empatía y es frecuente en este medio. Añade a eso el compartir aficiones comunes y que aquí venimos ya con cierta predisposición. Con el tiempo va surgiendo cierta confianza, como una pequeña complicidad con algunas personas, por afinidad. Por eso comentaba hace días con un compañero que esta web, por sus características, se ha ido convirtiendo en una pequeña hermandad. Y también le dije a alguien hace tiempo que a veces, una palabra amable acaricia el alma. Sólo es eso, no te preocupes ;-))

        Otro abrazo muy afectuoso también para ti, gracias por tu aprecio y hasta pronto.

        1. Nuria Rubio

          Tienes razón, José Ignacio en lo que a mi capacidad de emocionarse se refiere. Me sorprendió/emocionó la forma en la que te dirigiste a mí en tu respuesta a mi comentario, al igual que tus palabras. Por eso tardé en contestarte. Ahora veo mi respuesta larga y excesiva.
          En ningún momento he estado preocupada; solamente sorprendida y emocionada. Nada más. Ya sé que la empatía es común en espacios como ENTC, pero una es una recién llegada y no se maneja bien en estas lindes.
          Un afectuoso abrazo y mucha suerte con tu bello relato.

  6. J u a n P é r e z

    ¡ A Santé, Mon Ami! : Es una alegría leer tus literaturas y empiezo por darte las gracias por darme a conocer algo nuevo…¡el título!…es la clase de cositas que me subyuga y que puedo instrumentalizar para mi escapismo de la realidad monótona.. ¡¡Chulísimo!! Hace poco también compusiste un microcuento donde la atmósfera era de égloga y la perspectiva de éste es utopía pura. Cuando uno llega al final con las ruinas del pantano, recuerdo mis aventuras en lugares abandonados(es otra de mis pasiones) y todo lo evocador que puede ser, lo reflejas. También me llevas décadas atrás, pues Níobe si mal no recuerdo, es alguna protagonista clásica que he leído en Homero y algún que otro libro sobre mitología griega de mi biblioteca.
    Tu microcuento que finaliza el año ENTC es esplendoroso. Además dedicado al chiquillo Edu (gracias a que Eduardo me ha dicho en qué consisten las tribulaciones familiares en su vida) lo llena de carisma y emotividad.

    En más de una ocasión-en efecto-me he despertado con la viveza de algo físico en los enclaves donde he estado soñando. Hubo una muy concreta que cogí con rapidez papel y lápiz que tengo en mesita de noche por si las moscas y compuse algunos versos para que no se me olvidara y pudiera fijar la exquisitez de lo onírico.
    No puede ser de otra forma:¡¡¡Quedo a tus pies!!! ¡¡¡¡Bravo José Ignacio!!!!

  7. J. Ignacio

    Bienvenido, bienhallado.

    Por lo visto, a Níobe la cita Príamo cuando reclama el cuerpo de Héctor. He tenido que ‘investigar` por ahí, porque lo cierto es que no me acordaba.

    Se suelen soñar cosas que, al despertar, se olvidan. Como mucho permanecen unos fugaces instantes que nos empeñamos en retener, con escaso éxito. A veces son sueños recurrentes e incluso parajes recurrentes, tal vez utópicos… o tal vez no. Quién te dice que el subconsciente no guarda imágenes de vivencias pasadas, tan intangibles hoy como posibles en algún otro momento.

    Un abrazo y gracias por tu visita. Ya nos veremos.

  8. Barceló Martínez

    J. Ignacio. Tu relato es impecable. Gracias por hacerme viajar a ese mágico lugar. Yo creo que es posible tener nostalgia de un lugar soñado, porque ¿los sueños no son parte de la vida? y, además, una parte muy importante. Lo que no es tan normal es que consigas hacernos sentir a los demás nostalgia de tus propios sueños. Eso es magia, sí señor. Me quedo encantado. Abrazos

    1. J. Ignacio

      Hola. Pues quizá los sueños formen más parte de la vida de lo que creemos, de hecho hace poco leí que las personas que aparecen en ellos son reales, no imaginadas, que en algún momento y lugar nos topamos con ellas y su imagen se nos quedó grabada. Quién sabe si no ocurre también con ciertos lugares. Quién sabe, amigo mío, quién sabe…

      Gracias, Barceló, me siento muy honrado con tu visita.

    1. J. Ignacio

      Hola, Edita. Pues si me dices eso, creo que no se me borraría la sonrisa en toda la semana. ¿Responde eso a tu pregunta? 😉

      Te mando un gran bico y muchas saudades, que por cierto algo tienen que ver con lo que estamos hablando, ¿no te parece?

  9. Calamanda

    José Ignacio, bella y armoniosa forma de contar esta historia; la has redondeado con esas imagenes tan mágicas. suerte y saludos

    1. J. Ignacio

      Mil gracias por tus amables palabras y tus buenos deseos. Quedo muy hornado con tu visita, saludos para ti también.

  10. Salvador Esteve

    Un precioso relato que nos adentra en la nebulosa onírica de una vivencia que transpira realidad. Una delgada línea que la imaginación y la fantasía saltan, a veces, con la presencia de la magia. La dedicatoria para nuestro amigo Edu añade un plus de sensibilidad y emoción. Me ha encantado. Abrazos y suerte, José Ignacio.

  11. Rafa Heredero

    Cuánta magia en este micro desde esa explosión de los sentidos en el primer párrafo hasta la descripción en pocas palabras de ese pueblo y de su única habitante. No me extraña que tu protagonista sienta la preciosa nostalgia que nos cuentas. Como la que sentimos nosotros a veces por tantos lugares y personas.
    Suerte y saludos.

  12. J. Ignacio

    Muy agradecido, Rafa, por tus palabras. Ha sido un placer recibir tu visita y tu comentario, saludos también para ti y hasta pronto.