Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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05. El invierno (Jesús Garabato)

“Ya es de noche. Y sigue haciendo mucho frío. Sí que tarda, hoy, mamá. Menos mal que dejó algo de pan y mortadela para merendar. Me aburro y la tele sigue estropeada. Estoy harto de leer cuentos y de dibujar. Si tuviera, al menos, un ordenador o una consola podría jugar un rato. Ella siempre dice que, cuando las cosas vayan bien, ya veremos. Tampoco puedo entrenar con el balón a estas horas, porque los vecinos se quejan y, luego, mamá se enfada. Estoy muy cansado. Voy a esperarla en su cama leyendo un libro. Se pondrá muy contenta y me dirá, otra vez, que yo soy su hombrecito. Ojalá que traiga algo rico para cenar. Aún tengo hambre.”

−Ya estoy aquí, cariño. Vengo cansadísima. Otra vez, no me han pagado. Tanto trabajar, para nada. ¿Para esto hemos venido a la ciudad, dejándolo todo atrás? ¿Para sufrir todos los días, sin recompensa alguna? ¿Para que me esperes en vela, solo y hambriento, hasta que no aguantas más? Gracias a Dios, nos tenemos el uno al otro. Aunque nada cambie. Sigue dormido, mi niño. No te despiertes.

50 Respuestas

  1. María José Viz Blanco

    Muy triste y sensible es tu relato, Jesús. Muestras una gran empatía con la madre sacrificada y con el niño, que pasa demasiado tiempo solo. Es una emigración a la ciudad, nos dices, pero podria ser cualquier tipo de renuncia a lo que tenemos apego. Enhorabuena por abordar el tema con tanta ternura.
    Un abrazo.

  2. J u a n P é r e z

    Estoy apenado leyendo tu prosa ( o quizás es que se ha juntado mi reflexión al de E v a ) lo bien que trasmite el pesar y la rutina de la desesperación.
    Recibe Otro Abrazo de Hecatónquiro bien Radiante.
    J u a n, C u e n t a C o n m i g o .

      1. J u a n P é r e z

        ¡Por cierto J e s ú s! Perdona que te de la brasa otra vez; en realidad ayer noche estuve de lecturas nocturnas y “dándole de comer a los murciélagos” y hoy contestando tu amable parecer he estado algo espeso, se me pasó decirte qué gran acierto que has leído la cita de “Hebreos”. Tiene para mí un carisma superior y siempre que puedo acudo a ella. Habla muy bien de tí, que menciones los ángeles. Y te revelo un secreto : Poseo muchos que velan sin descanso por mí.
        J u a n, E l M i s t a g ó g i c o .

  3. Isabel

    Tuvo y tiene que ser duro iniciar una vida en un sitio diferente del tuyo. Una vida que además promete mejorar y sin embargo se inicia con un gran sacrificio y sentido de pérdida.
    Tiendo a ver todo reto como una gran posibilidad en la vida. Tus protagonistas son resistentes y valientes y terminarán encontrando lo que fueron a buscar, incluso más.
    Un saludo

  4. Jesús Garabato Rodríguez

    Muchas gracias, Isabel, por leerme y comentar. Ojalá que todos los que se encuentren en circunstancias parecidas a las de los personajes puedan salir adelante, como dices. Un saludo.

  5. Martín Zurita

    Ternura a raudales (ese “hombrecito”, ese “Mi niño”) en contrate con una situación muy comprometida producto de la emigración. Qué bien distingues y nos facilitas distinguir al niño de la madre por su disímil lenguaje. pero se tienen el uno a la otra por recompensa, por toda y única recompensa, la mejor, el contrapunto perfecto frente a la adversidad injusta que pone un cierre de oro a un texto muy brillante. El “no te despiertes” me resulta altamente inquietante. Puede tener, yo así lo veo, más largos alcances de lo que a primera vista pudiera parecer: creo que le madre le está diciendo que continúe por mucho tiempo siendo niño, pensando y deseandodo como tal. Perfecto y plausible. Un grandísimo abrazote duplicado, por el que no te envié en el rectángulo de tu comentario a mi texto y te dejé en la parcelilla de María José Viz Blanco.

  6. Jesús Garabato Rodríguez

    Muchas gracias por leer y comentar, Martín. En cuanto a lo del abrazo, como todo queda en casa, ya me lo ha dado María José Viz Blanco. Un saludo.

  7. Inés Z. López

    Jesus, que triste el relato. Ese niño solo, esa madre trabajando duramente para nada. Ha veces la vida es maravillosa y otras terriblemente injusta.
    Un saludo.

  8. Ángel Saiz Mora

    El invierno es interminable y especialmente hosco para muchas personas, las que han dejado lejos aquello que conocieron a causa de la necesidad. Tratan de adaptarse a un mundo nuevo que no se lo pone fácil, en el que nunca parecen integrarse del todo aunque en el esfuerzo se dejen el alma, donde un niño, marcado de entrada, crecerá con muchas menos posibilidades de desarrollo integral que el resto. Dos personas y dos puntos de vista separados que confluyen en un mismo afecto y compartida penuria. Un relato que transmite lucha y desigualdad, que contagia cruda impotencia.
    Un abrazo, Jesús. Suerte

  9. Hola, Jesús.

    Me Produce una ternura infinita tu micro. Ese niño esperando a que llegue su madre. Ese niño que empieza a hacerse un hombrecito solo. Ese futuro que no es lo que imaginaban ninguno de los dos. Esa madre que no cobra y que no trae cena rica… Y ese pequeño durmiéndose al final cansado de esperar.
    Ese “no te despiertes” me lleva a pensar en un desenlace desesperado, como cuando buscas apoyo y encuentras todas las puertas cerradas. Espero que no sea así y que se aferren a alguna esperanza como la de tenerse el uno al otro.
    Un abrazo, me ha gustado muchísimo.

  10. Salvador Esteve

    Deja su tierra con el anhelo de una felicidad que se diluye en la vorágine de la ciudad. Un niño que en su inocencia aguanta la embestida de las penurias, y una madre que evita su tristeza en silencio protegiendo a su hijo con su amor. Muy bueno a la vez que triste, Jesús. Abrazos y suerte.

  11. Duro y triste, como esa realidad que no queremos ver y nos golpea en la cara una y otra vez. El ser humano contra el ser humano, el poder de unos contra la sumisión de otros. La eterna rueda que mueve el mundo pasando por encima de los más débiles.

    Tu micro es un testimonio y una reivindicación a la vez.

    Enhorabuena, Jesús.

  12. Qué mal sabor de boca me ha dejado ese “no te despiertes”… si la historia es de por sí, triste, se me antoja que el final no es lo menos.
    Excelente texto, Jesús. Me ha encantado descubrirlo. Mucha suerte con él.
    Un abrazo admirado.

  13. Dos estupendos monólogos que retratan la perspectiva de ambos personajes; el soñador y despreocupado mundo infantil y la desesperación por la vida estancada de la madre, amalgamados ambos por ese vínculo invisible que hace cualquier situación más soportable.
    Un relato estupendo, Jesús. Enhorabuena.
    Un abrazo.

  14. José Luis González

    A mi juicio, este encajaría en varios temas: emigración, pobreza energética, trabajo basura, desnutrición (pan y mortadela, y a dormir). Bueno, al menos parece que el crío ha salido lector, y algún libro tiene. Pintas un cuadro más que apocalíptico, dónde sólo hay grises y negros. Pero desgraciadamente demasiado habitual en estos tiempos. Un monólogo obligado por las circunstancias, el del chaval, contestado por su madre, no se sabe cuándo, para decirle que “nos tenemos el uno al otro”. Genial.
    Suerte, Jesus

  15. Ton

    Hola Jesús. Nos pegas una puñalada trapera en el “alma” con esta historia. Tal vez no sea algo tan malo, esto que nos haces, así podremos asegurarnos de que seguimos vivos.
    Me encantó.
    Un fuerte abrazo,
    Ton

  16. Jesús Garabato Rodríguez

    Gracias, Ton. Como la mayoría de participantes en esta ocasión, me he recreado en la parte más desesperanzada del tema propuesto pero tratando de hacerlo de un modo como de andar por casa. Un saludo.

  17. kymeji@hotmail.com

    Decía mi abuela que el hambre aprieta más cuando hace frío, y el título que has escogido para representar la esencia del micro refleja esa cuestión: el hambre, la falta de oportunidades, el enfriamiento de las ilusiones y esperanzas en una tierra extraña que no les da ni lo mínimo. El micro se divide en dos soliloquios perfectamente diferenciados: el niño que espera a su madre con algo de comer (¿desde cuándo se volvió fantasía comer?), y la realidad: la de la madre a la que no le han pagado nada y no le trae nada a su niño hambriento. Esa madre que camina despacio para no despertar a sus hijos con hambre, frío o dolor, ya que no puede aliviar esos males por la falta de medios. Ellas prefieren a sus hijos narcotizados por los sueños que verlos recibirlas sin nada en las manos. Mucha gente emigra en busca de mejores oportunidades, cuando en realidad caen en la telaraña de la explotación laboral, donde los patrones se niegan no solo a pagarles un salario justo sino incluso hacerlos trabajar por únicamente un plato de comida. O incluso los despiden (cuando los han explotado los suficiente) con la amenaza de llamar a las autoridades migratorias para deportarlos.
    Tu micro cuenta mucho de lo que viven los migrantes sobretodo tratándose de madres con hijos que deben aguantar demasiado con tal de legarles un mejor futuro aunque sea a costa de mucho sufrimiento y sacrificio.
    Un bello micro con una perspectiva desesperanzadora pero típica de esa población.

    Te mando un abrazo de mi parte
    Patricia Mejías.

    1. Jesús Garabato Rodríguez

      Muchísimas gracias, Patricia por tu razonado y cariñoso comentario. Has visto perfectamente lo que he querido reflejar. Otra vez, gracias y saludos.

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