Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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104. El «pegou» de la discordia.

Verlos deambular por calles y plazas, con ese andar cansino y algo mustio, resultaba desalentador. Se reunían todos los días, en comandita, ante la casa consistorial, aunque sus esfuerzos resultaban estériles. Lo habían intentado por vía administrativa, proceso burocrático al que, al parecer, no tenían derecho porque, según les dijeron, ya no eran personas físicas. Tampoco podían constituirse como entidad jurídica.
Los plazos de exposición pública del nuevo Plan General de Ordenación Urbana corrían imparables. Como los días avanzaban, decidieron en asamblea recurrir a métodos más… expeditivos. De ahí su presencia diaria ante el consistorio, cada uno portando sus lápidas, cual documento de identidad. Algunos, incluso, conservaban legible en sus más que ajadas coronas aquello de «Tus familiares no te olvidan».
El conflicto subió de tono cuando un finado, renombrado sindicalista en vida, realizó una pintada, a modo de epitafio, en la fachada del ayuntamiento: «Cavaste tu propia tumba».
Razones para la protesta había. El P.G.O.U. municipal proyectaba desmantelar el camposanto para destinar aquellos terrenos a un polígono industrial que, como defendía el alcalde, sería la única tabla de salvación del pueblo, argumento poco convincente para aquellos difuntos que, desde 1920 y hasta hoy, allí descansaban sus restos en paz.

24 Respuestas

  1. Izaskun

    ¡Anda que también los finados hacen escrache! Y me parece muy bien. Ahora que estaban descansando en paz, tampoco les dejan tranquilos. Buena apuesta, Jose.
    Abrazos

    1. José Antonio Barrionuevo

      Motivos tienen más que justificados, Izaskun. ¡A ellos qué más les da que el pueblo siga vivo o no! Total, a ellos lo terrenal les importa un pimiento y lo que quiren es seguir descansando en paz…
      Muchas gracias por tu amable comentario.

  2. Ángel Saiz Mora

    En un mundo donde la protesta es un derecho, resulta legítimo que cada cual defienda sus intereses, aunque no sean estrictamente personas físicas; además, al final es mejor para todos, no quiero ni imaginar a esas almas en pena vagando por el pueblo privadas de su espacio, para terror de nativos y turistas. Como también les sucede a veces a los vivos, las cosas pueden tomar derivadas preocupantes, hasta con violencia de por medio, ese epitafio-pintada-amenaza en el mismo consistorio no anticipa nada bueno.
    Siempre es un gustazo encontrarse con las letras de alguien que las quiere tanto, así que encantado de leerte también por aquí, ya lo sabes.
    Un abrazo enorme, José Antonio

    1. José Antonio Barrionuevo

      Plato de gusto no tiene que ser que te encuentres vagando por esas calles y esas plazas a estos pobres diablos. Y encima, cabreados y con ganas de armarla.
      Gracias, Ángel, por tu comentario, algo excesivo. Y el placer es mío. De hecho estoy aquí porque leí tu historia y me animé a contar una mía.
      Un abrazo.

  3. ¡Manifestaciones zombis!
    Que mal rollo pasear por ese pueblo, sin saber qué esqueleto te vas a encontrar por el camino. O lo arreglan pronto o quizá el pueblo se quede sin habitantes: unos huirán y otros se quedarán tiesos del susto!
    Un saludo José Antonio.
    Carme.

    1. José Antonio Barrionuevo

      Está complicado, Carme. El alcalde no está por la labor y parece que no le arredran las veladas amenazas. Al final, lo mismo tienen que acudir a la mediación de la Defensora del Pueblo. O mejor, del enterrador, que creo que los comprende mejor por ser parte afectada.
      Saludos para ti y gracias por tu comentario.

  4. ¡Y cómo va a andar un muerto si no! , jajaja “cansino y algo mustio”… ya con eso has captado todo mi interés desde el principio…
    Me ha gustado mucho, Jose Antonio, y sobre todo, encontrarte también por estos lares.
    Un abrazo.

    1. José Antonio Barrionuevo

      Pues me alegro, Rosy, de que te haya gustado, porque no las tenía todas conmigo, que esto de los zombis siempre da algo de repelús.
      Y el placer de encontrarnos es mutuo. Me ha sucedido contigo lo mismo con que Ángel Sáiz, que tú también, de manera indirecta, me animaste a escribir una historia con epitafio y no morir en el intento.
      Un abrazo fuerte.

  5. María Jesús Briones

    ¿Seguro que son muertos?. A mí me ha recordado a escenas cotidianas de gente muy “viva”
    Ingeniosa puesta en escena, perdón estoy influenciada por el teatro. digamos puesta en página.
    Toda la suerte del mundo, José Antonio.

    1. José Antonio Barrionuevo

      Pues sí, María Jesús, son muertos a los que incluso en muerte no los dejan “vivir”. Esto de la política no tiene límites…
      Muchas gracias por tu comentario y un cordial saludo.

    1. José Antonio Barrionuevo

      Muchas gracias por comentar. Ellos, los zombis, solo quieren reclamar lo que es de justicia. ¿Tanto cuesta?
      Un saludo, El Moli.

    1. José Antonio Barrionuevo

      No, Luz, si el cartel estar, estaba, pero no lo podía ni referir porque me pasaba del límite de palabras. Ahora bien, la reivindicación, como Dios manda.
      Un saludo y muchas gracias por tu comentario.

  6. auro

    Barrionuevo no era un ministro?? No sería de obras y fomento?? Jaaaaa, jaaaaaaa, es broma!!

    Me encanta esta historia. Me ha venido a la cabeza en formato cómic!! Muy “jaloguin”. Mola.

    Beso.

    1. José Antonio Barrionuevo

      Sí que lo fue, Auro, y yo ya decía entonces que ese tal ministro Barrionuevo era de mi familia, pero de la bastarda.
      Me alegra mucho que te haya gustado la historia. Y ahora que lo dices, pues sí, tiene algo de tira de cómic. También algo de cómic-a.
      Gracias por tu comentario y un beso para ti.

    1. José Antonio Barrionuevo

      Carles, no te falta razón. Pero el muerto, que es el más vivo, no es otro que el señor alcalde, con su intransigencia y su predisposición a enturbiar la vida plácida de los finados del pueblo. El concejal de urbaismo es simplemente su brazo ejecutor.
      Me encanta que tú también te pasees por este territorio, recién descubierto por mí hace tan solo una semana. Todavía ando un poco despistado, pero ya tomaré asiento.
      Un fuerte abrazo y gracias por comentar, que siempre viene bien.

  7. Calamanda Nevado

    José Antonio, estos muertos tan vivos y peleones nos han sorprendido con sus reivindicaciones. Original, y bien llevado tu relato. Suerte y saludos

    1. José Antonio Barrionuevo

      Creo, Calamanda, que sin haberlo deseado, a ti te ha salido un pareado (inicial). ¡Jajajajá!
      Gracias por tu amable comentario y va un saludo muy cordial para ti.

    1. José Antonio Barrionuevo

      Esta crisis de los demonios no tiene freno. Y la ambición política, tampoco. Eso sí, siempre en aras de los administrados. O eso se dice.
      Gracias, Reve, por tu comentario.
      Saludos muy vivos.

  8. Salvador Esteve

    La reivindicación zombi es justa y acorde a derecho y, por lo tanto, tiene que ser atendida; otro gallo les cantaría si pudieran votar. Originalísimo, divertido y reflexivo relato. Me ha gustado mucho, José Antonio. Abrazos.

  9. Me ha gustado mucho como has armado esa reivindicación en un relato que además de bueno resulta simpático. Hay cosas que trascienden en el mundo de los vivos, y parece que el tema de los pelotazos urbanísticos tampoco se libra. Mucha suerte 🙂

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