Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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07. EL PODER DE LA TIERRA (Salvador Esteve)

No creo en hadas, elfos ni unicornios, los dejé de la mano de la niñez y me adentré por los senderos de la vida.  Pero los vientos del camino me han empujado a este lugar expulsado de la memoria, inhóspito, yermo de fe.   Alejado de mi hogar, los acontecimientos me han obligado a replantearme mi percepción de la realidad.  ¡Lo he visto!  Diabólico, fantástico, aterrador.

Solo yo puedo matarlo, solo yo tengo ese poder.

Me pertrecho de armas divinas y voy en busca del no nacido.  Frente al monstruo, su visión sobrecoge; cierro los ojos e inhalo valor.  Sus colmillos ennegrecidos sobresalen de su nauseabunda boca.  Se acerca con el rictus en el rostro del que nada teme, un ser superior sediento de vida que se dispone a saciar.

El agua bendita quema mínimamente su piel, su huesuda mano lanza lejos el crucifijo; no puedo moverme.  Su fétido olor anega mi mente y sus colmillos se clavan en mi cuello absorbiéndome la sangre.  ¡Gracias, Señor!

Generaciones tras generaciones, y el tiempo, han impregnado mi sangre de una savia especial.  El engendro se marchita, se difumina en la nada.

Voy a morir, pero antes bendigo a mi tierra, Las Pedroñeras.

31 Respuestas

  1. Martín Zurita

    Hola, Salvador.
    Ajo y agua y crucifijo contra los monstruos de la vida. Uno no es, dijo alguien sino de la patria de la infancia. Qué duro resulta abandonar esa estancia acogedora (con sus incomprensiones, etc…)y cambiarla por la vida adulta, tan abrupta, con sus monstruos y vampiros de toda clase. Hasta financieros. Tú vampiro, teniéndote por poeta lo tomo en sentido metafórico. Y qué grande y qué fuerte es la tierra, y más la tierra de uno, esa capital del ajo morado, que garantiza altas dosis de inmunidad. Tu protagonista parece que, al cabo, va a morir de muerte natural y no por la mordida del monstruo, por las degolladuras de la vida.
    Esta claro que la lectura literal también tiene cobijo, estaría bueno. Y es altamente atractiva. Pero se contemple como se contemple, tu relato es grande y potente. la magia de la tierra. Con un regusto… Voy a lavarme la boca con mi dentífrico ayurvédico, no te digo más. Bueno, sí, que mi más muy enhorabuena y que un abrazo muy fuerte después de haberme lavado la boca. Y eso que denominé al ajo, en un poema, “capitán bactericida”.

    1. Salvador Esteve

      En esta convocatoria, amigo Eduardo, he intentado escribir un relato estructurado bajo la tutela de viejos clichés y elementos de terror que arrastran el micro hacia el monstruo vampírico. Al final, he jugado la carta de la sorpresa con un toque de humor, y, de paso, homenajear a la tierra de ajo. Las metáforas e interpretaciones siempre sobrevuelan los textos: monstruos que dejan nuestra imaginación y afloran reales en nuestra vida, el desarraigo a una tierra, el amor por la propia… Es lo maravilloso de la escritura, las letras tienen vida propia. Muchas gracias por tus diferentes lecturas que enriquecen mi humilde relato. Abrazos.

  2. Ángel Saiz Mora

    A un vampiro quizá se le pueda eliminar con una estaca en el corazón, pero eso sería poco original y no debe ser nada sencillo, seguro que no se deja; tampoco su escondite, mientras duerme, debe ser fácil de localizar. Tu protagonista ha elegido otro método más sutil, una trampa indetectable: su propio cuerpo, donde reside el poder de un producto cuyos efectos podrían equipararse a los de la poción mágica de las aventuras de Astérix. Ofreciéndose como cebo al ansia depredadora del monstruo, ha garantizado el éxito de su misión. Es un verdadero héroe, que no duda en ofrecer su vida por silenciar la de un engendro dañino.
    Un relato en el que juegas muy bien con los elementos clave sin llegar a nombrarlos: vampiro y ajos, además de ser un buen homenaje a una buena tierra.
    Un abrazo, Salvador

    1. Salvador Esteve

      Tal cual, Ángel, nos lo podías haber explicado mejor. Admiro tu ubicuidad y tu capacidad de desgranar la esencia de los textos. Enhorabuena por ello y muchas gracias por tus siempre amables palabras. Abrazos.

  3. Jesús Garabato Rodríguez

    Me he quedado de piedra tras la lectura de tu relato; con el humor negro, como alguno de esos ajos ahora tan de moda, que supone el que hayas especificado esa tierra que, por lo que parece, marca (y de que manera) a sus nativos; hasta en la sangre y en el resto de sus humores llevan el estigma del consumo de tan excepcional y sanísimo producto, según muchos. Creo recordar que no opinaban lo mismo algunos pijos, tiempo ha. Muy bien escrito y esctructurado, con esos términos góticos que podemos reconocer fácilmente en nuestros recuerdos de grandes películas y también grandes relatos y novelas que, al menos a mí, marcaron, y asustaron, en nuestra infancia o juventud. Me ha gustado, Salvador. Un abrazo y suerte.

    1. Salvador Esteve

      El relato ha ido, poco a poco, preparando el terreno para un final que a mí me parecía divertido. Los términos reconocibles gracias a nuestro imaginario literario y cinematográfico pretendían conducir al lector hacia el vampiro. También decirte que estoy de acuerdo contigo en que quien desprecia con abruptos comentarios un producto tan nuestro es que no sabe apreciar sus propiedades; ¡peor para ellos! Muchas gracias, Jesús, por tu amable y acertado comentario. Abrazos.

  4. Muy intenso y bien escrito tu relato. Me pierdo un poco y pienso que hablas en él de la hora de la muerte,de la fe que se perdió y de la que tiras en el último momento por miedo a lo desconocido y por si acaso te aferras a los símbolos de siempre a los que protegen y envalentonan a los que te devuelven la dignidad que el cuerpo ha perdido.
    Será que hoy es el día de los difuntos y tengo está percepción, no sé.
    De cualquier modo aplaudo tu genialidad con las letras. Buena tarde Salvador… tu nombre… es acorde con tu micro.

    1. Salvador Esteve

      El relato, ciertamente, habla del miedo y del valor, de la pérdida de la fe y del poder de la tierra. Como he comentado al amigo Enrique, las interpretaciones son la realidad del relato, más incluso que la propia intención del autor. Muchas gracias por tu amable comentario, Mercedes. Abrazos.

  5. María José Viz Blanco

    Me parece, Salvador, que la inocencia infantil está muy arrinconada en tu relato. El monstruo se encarga de alejarla. Terminar con Las Pedroñeras parece aludir a los ajos, su mayor producción, y encamina todo hacia la interpretación vampírica. ¡Gran imaginación! Me ha gustado.
    Un fuerte abrazo.

    1. Salvador Esteve

      Era mi pretensión, María José, arrinconamos la niñez, pero no así a los monstruos que nos acechan; aunque este no contaba con la savia y el poder de la tierra, ja, ja, ja. Muchas gracias por tu comentario. Abrazos.

  6. J u a n P é r e z

    Si de algo he escrito a lo largo de mi vida -y he leído- es sobre vampiros. Me encanta el sesgo que le das al asunto entre otras cosas, porque el ajo me gusta muchísimo. Me traes a la mente nada más que cosas buenas: tu protagonista se inmuniza con el ajo igual que en la princesa prometida el galán prepara su cuerpo durante años con yocaína, y así vence en un duelo de ingenio con el más sabio de los malvados. Te recomiendo “Tratado de Los Vampiros” de Agustín “Dom” Calmet (monje benedictino) creo que de La Edad Media. Es la piedra angular y en él se aprenden cosas tan importantes como que para eliminarlos, no es precisamente con la estaca (eso es influencia de Bram Stoker y posteriormente el cine) Sobrecoge lo que instruye. Te lo dice uno que es upirólogo experto.
    Para acabar tengo que decir lo que ya sabes: Esta es la vena que más bien se te da. ¡Emocionante eres caballerete!
    J u a n “A l g o V a n H e l s i n g “.

    1. Salvador Esteve

      Así es, amigo Juan, la savia se ha ido impregnando en su cuerpo con el único propósito de asumir su destino y acabar con el Nosferatu. No lo dudes, me apunto y leeré el libro que me has recomendado. Muchas gracias por tus palabras. Abrazos.

  7. Barceló Martínez

    Hola Salvador, me has sobrecogido para arrancarme una sonrisa, la mezcla de terror y humor combina a la perfección. Por otro lado, me gustaría establecer una interpretación paralela a tu historia: los peores monstruos habitan en el interior de uno mismo y solo uno tiene el poder para eliminarlos. No es demasiado sacrificio el que ha tenido que hacer tu protagonista si la preparación para su batalla ha sido inflarse a comer ajos de Las Pedroñeras, ni más ni menos, el mejor ajo del mundo mundial.
    Encantados y felicísimos abrazos mi apreciado Salvador.

    1. Salvador Esteve

      Esa era mi humilde intención, amigo Barceló, crear un ambiente lúgubre para una sonrisa final. Y estás en lo cierto cuando dices que los monstruos interiores son los verdaderamente peligrosos, solo mirándoles a los ojos podemos vencerlos. Muchas gracias por tus palabras. Abrazos.

  8. Genial relato, Salvador. He tenido que leer los comentarios para entender de qué producto hablabas, confieso mi incultura culinaria. La verdad es que buscando y entendiendo la pista final, “Las Pedroñeras”, el texto queda redondo y muy original. Me ha gustado.

    Un saludo.

    1. Salvador Esteve

      La leyenda nos dice que el ajo agrava la porfiria, enfermedad que engloba los estigmas vampíricos. Pero yo quiero pensar que su poder es más poético, y que tiene que ver con la fuerza y el poder de la tierra. Muchas gracias, Manoli, por tu lectura y comentario. Abrazos.

  9. Blanca Oteiza

    Salvador, qué buen relato lleno de estupendas frases. La frase final con Las Pedroñeras, deja una sonrisa en los labios con ese toque de humor.
    Un saludo

  10. María José Sánchez

    Vaya tela, Salvador. Me has metido el miedo de la infancia (terror absoluto) en el cuerpo. Veremos a ver si no tengo que dejar la lámpara de la mesita de noche encendida para poder dormir hoy…
    Me admira tu facilidad para narrar este tipo de temas. Me ha gustado mucho.
    Besitos.

  11. Rafa Heredero

    Siempre me sorprende lo cabe en 200 palabras. Aquí me encuentro con monstruos,terror, humor, sacrifico y un homenaje a la tierra (con un doble sentido, incluso, destacado todavía más gracias al título). Todo bien mezclado y sin que los protagonistas principales aparezcan de forma explícita (ya están ahí Las Pedroñeras, el crucifijo y los colmillos para describirlos). Me parece una apuesta muy original, Salvador.
    Suerte y saludos.

  12. Isabel

    Me encanta de principio a fin.
    Me gusta que des valor a la tierra y a los que nacieron y murieron antes que nosotros.
    Y también la forma en que destacas la responsabilidad valiente para acabar con el monstruo.
    FELIZ NAVIDAD Y FELIZ AÑO 2018.

  13. Salvador Esteve

    María José, Rafa, Isabel, en primer lugar, os pido perdón por la tardanza en agradeceros vuestra visita, pero las fechas y circunstancias personales han ralentizado mi actividad. Os reitero mi agradecimiento por vuestras palabras y os deseo unas felices fiestas. Abrazos.

  14. Salvador, visita cumplida. Me gusta ese contraste de comedia negra entre el humor que destila el texto y la dramática lucha a muerte, que en los estertores últimos, toma la bandera de la tierra propia y le hace un guiño del que estarán henchidos de orgullo los paisanos del ajo. Tiene un ritmazo el texto y un tono genial. Un abrazo.

  15. Salvador Esteve

    Esa era mi intención, Manuel, dramatismo cinematográfico y una sonrisa final. Un placer tu visita, y muchas gracias por tus palabras. Abrazos y feliz 2018.

  16. ¡Qué bueno! Cuando me puse en la wiki Pedroñeras me descojoné de risa. Pues el ajo aparte que baja el colesterol también mata vampiros. Eres un genio, amigo. Me parece un relato lleno de intriga con un final apoteósico. Un fuerte abrazo y buon anno , Sotirios.

  17. Hola Salvador, tu texto me ha zarandeado de principio a fin, aunque he necesitado dos lecturas para encajarlo todo; el título y ese final, inesperado y genuino, al «ajo sangriento» tan necesario para vencer al monstruo.
    Aunque tarde, ha sido un placer encontrarme con este vampidivertido relato.
    Un abrazo y buena entrada de Año Nuevo.

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