Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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71. EL RETRATO DE LADY ERZSÉBET

Siento al invierno abrazando mis huesos mientras recorro la cornisa de la casa solariega, sobre el blasón ancestral perfilado en el negruzco muro por el deslizar incesante de los siglos, cual horrendo rostro que, con mudo grito, pugnase por escapar de la prisión de piedra donde sufre condena hasta el final de los tiempos.

A mis pies, el lóbrego cementerio familiar con sus musgosas cruces de ornamento celta, inclinadas sobre la tierra enferma y oscura, ablandada por el halo inherente a las asoladas almas.

Desde lo alto, la nebulosidad fantasmal del manglar casi resulta hermosa, desventurado paraje de perdición y olvido cuyas nauseabundas emanaciones lo mancillan todo bajo la atenta mirada de una albina esfera lunar siempre al acecho, implacable.

Tenías el don: tus lais derretían corazones, las notas de tu laúd provocaban arrebolados suspiros, tu mera presencia tornaba de apasionada en gélida, cual brújula errática dominada por la perversidad.

Comenzaste el infame cuadro con una sonrisa tan siniestra como el umbrío velo nocturno, sabedor de que cada lacerante pincelada tuya robaría un poco de mi vital aliento, dando forma al fingido ser que, una vez extinguida mi terrenal existencia, subyuga mi espíritu, cautivo por siempre de este fatídico lienzo.

 

** A Don Juan Pérez, instigador más que inspirador de semejante despropósito (al brebaje de Victoria Francés me remito) – Dicho queda.

10 Respuestas

  1. Jesús Garabato Rodríguez

    Hola, J. Ignacio. Me encanta tu texto. Puedo estar equivocado pero yo lo veo como una perfecta “amalgama” literaria de diversas épocas y ambientes: ese manglar, los lais, las cruces… Poco más puedo decir, aparte de que me parece misterioso, sugerente, melodioso, armónico, “biensonante”… Los tres últimos adjetivos se los robo a Edita de un comentario que te dejó en enero (he aprovechado para revisitar tus relatos, lo merecen). Suerte y un abrazo.

  2. J. Ignacio

    Gracias, por leer, por releer y por comentar. Supongo te refieres a mis textos recientes, de un año a esta parte, ya que hubo otros anteriores.

    Del actual podría contarte muchas cosas. La principal es que tiene dos lecturas, y en la que no se ve te aseguro que nada es lo que parece. Sería largo de explicar.

  3. Eduardo Martín Zurita

    Hola, J.
    Isabel Erzsébet, la Condesa Sangrienta, Lady Drácula, la vampira… fue una buena pieza: torturó y mató a un montonazo de chicas jóvenes en pos de conseguir la eterna juventud bebiendo la sangre de las víctimas. Era húngara, y tenía bastante que ver con Transilvania, de donde era conde, me parece, su marido. Lo que no sé es quién pintó ese retrato. Lo que te aseguro es que el texto, tu texto, es magnífico. Adecuas, de fábula, el continente al contenido. Un estilo barroco, de frase larga, estirada, pero bellísimo, en torno a esa asesina en serie. Supuestamente la mayor asesina de la historia, nada más y nada menos. La atmósfera que consigues es de primera, parece que todos estamos pisando ese suelo tenebroso. Contemplando ese manglar fantasmagórico. Esa tumba podrida. Los cuadros, aun más que las fotos, atrapan el espíritu del retratado. Era bella esa condesa siniestra. Muy bella. Las apariencias engañan, el hábito no hace al monje aunque predisponga a los demás a tenerlo por tal. Y la inspiración que sacas de la fotografía de la sirena es simplemente genial. Mi más muy mayor enhorabuena y un abrazo bien fuerte, amigo mío.

  4. J. Ignacio

    Erzsébet equivale a Elisabeth, es decir, Isabel. El apellido familiar era Báthory, de la casa de Ecsed. Se llamaba Erzsébet Báthory, también conocida como la dama infame, la condesa sangrienta o la puta húngara, porque tras su boda se trasladó a la actual Eslovaquia.

    El título correcto sería ‘El retrato de lady Báthory’ pero no quería que se leyera desde esa óptica, y Erzsébet no dejaba las cosas tan a las claras, se quedaba en un simple guiño. El texto debía navegar por sí solo sin recordar a la dama en cuestión.

    El marido era también como para invitarle a cenar. Intercambiaban cartas donde hablaban de la forma más efectiva de castigar a la servidumbre, adoptó el apellido de su esposa y acostumbraba a empalar a sus enemigos, como hizo tiempo después un tal Vlad Dracul.

    Existe un cuadro real de la Báthory, aunque este mío está basado en otra cosa. Es lo único aquí que no te podría señalar en un mapa.

    Fue una dama de extraordinaria cultura y poder, obsesionada con la juventud y la belleza. A cualquier precio. Fueron en torno a 650 niñas, se sabrá con certeza si algún día se atreven a sacar a la luz su famoso diario, actualmente en paradero desconocido. O eso dicen.

    Otro abrazo para ti también!!

    1. Eduardo Martín Zurita

      Hola, J.
      Con la estirada y espléndida explicación que nos brindas, que nos regalas, tu texto adquiere su verdadera dimensión, una muy grande literariamente hablando. Nos ahorras el tener que documentarnos y no cabe duda de que este personaje femenino, por su perversidad, deja honda huella en la memoria. Como tu relato. Enhorabuena de nuevo y un abrazo bien grande.

      1. J. Ignacio

        Te lo agradezco, aunque tampoco he pretendido escribir las Crónicas de Ecsed, que esas ya las escribió (con sangre) la propia Báthory hace 400 años. Lo que pasa es que hay un inevitable paralelismo que hace que tenga una doble lectura, ‘gracias’ al titulito que se me ha ocurrido.

        Para los primeros párrafos me basé en un castillo irlandés que tiene un camposanto delante, de ahí las cruces celtas. Pero no creo que exista nada así en toda Eslovaquia.

        Tampoco la condesa acabó convertida en fantasma ni prisionera de ningún cuadro. En esto quedaría genial decir que me basé en Dorian Grey (venga, va, un poquito sí), pero lo cierto es que fue en un comic que leí siendo un chaval. Ríete porque la ocasión lo merece!!

        De todas formas, lo del fantasma del cuadro es un clásico. Creo recordar que sale hasta en la saga de Harry Potter.

        Ah, y lo del trovador viene de un librito medieval titulado ‘En busca del rey Ricardo’, que quizá conozcas. Bello, bellísimo relato el del bondadoso y noble Blondel, sin duda. Por eso el laúd y los lais, aunque tampoco tiene nada que ver con la Báthory, de hecho el valeroso Blondel merecía mejor homenaje que este.

        Así que ya estás viendo que en este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira; todo es del color del cristal con que se mira – que diría Campoamor.

        Otro abrazo también para ti 😉

  5. Nuria Rubio

    José Ignacio, como leo con unos días de retraso tu relato, juego con la ventaja de contar con la explicación que tú mismo ofreces. Por ello, a lo mejor resulta poco creíble que te diga que sabía de la existencia de este personaje histórico y de su obsesión por la juventud y la belleza. Te felicito por el magnífico relato que has creado, bellísimo formalmente y con fuerza para “ser eternamente joven” (en el sentido de que será difícil de olvidar).
    En tu escritura (lo que yo te he leído) tienen mucho peso las descripciones. Y siempre son extraordinarias. En este caso, la perspectiva desde la cornisa es soberbia, excelente, muy cinematográfica.
    Para mí es digna de elogio la historia que te ha inspirado la fotografía: la figura femenina evocada, el que tu conviertes en “blasón ancestral”, el enfoque en perspectiva que antes mencionaba… Es una apuesta original, estudiada, trabajada.
    Mi enhorabuena, un abrazo inmenso y la mejor de las suertes… Y hasta pronto, espero 😉

    1. J. Ignacio

      Hola. Me abrumas. Es largo y difícil de explicar, pero creo que me he aprovechado de la foto mucho más de lo que haya podido inspirarme en ella. No juzgues por las apariencias.

      Es un texto maldito que yo sí espero se pierda. Lo he publicado porque Juan tuvo a bien compartir conmigo uno de sus relatos de misterio, y siempre me había quedado la espinita de devolverle el gesto, en su mismo estilo (aunque salvando las distancias, por supuesto). De hecho el título no deja de ser una especie de ‘llamada de la selva’ para reclamar su atención, pero el bueno de Eduardo ha hecho de Sherlock Holmes… un segundo antes de tiempo.

      Efectivamente, esto va por Juan. Creo que ya lo puedo decir abiertamente.

      La verdadera explicación se ha he dado a Eduardo hace un ratito. Sobre el texto, quiero decir.

      Me ha alegrado muchísimo verte por aquí, se te echa de menos niña… además es que, ya ves, nos dejas solos cuatro días y empiezan a salir condesas malignas, pintores extraños y a saber cuántas barbaridades más, que no lo quiero ni pensar, jeje.

      Un megabesote!!! 😉 😉 😉