Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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90. GENTE A LA QUE EL MUNDO DA LA ESPALDA

Llegados a este punto tenemos que darnos la vuelta. Todos nos giramos para mirar, una vez más, quizás la última, la tierra que soñábamos y comenzamos a correr de espaldas al mar. Tiritando de frío y empapados, nos adentramos en el agua y subimos a las barcazas que nos trajeron hasta aquí. Sobrevivimos otra noche al rugido amenazante de las olas que nos zarandean bajo un cielo estrellado, contradictoriamente bello, y nos abrazamos unos a otros para vencer el miedo y entrar en calor. Al atardecer alcanzamos la costa y conseguimos, no sabemos cómo, que las mafias nos devuelvan el dinero que pagamos por nuestros pasajes y los pasaportes falsos. Sedientos y exhaustos, caminamos sobre nuestras propias huellas durante días, para evitar que las minas antipersona nos hagan saltar por los aires, aunque no todos logramos llegar. Los que quedamos vivos nos quitamos las manos de los oídos para escuchar las bombas que los aviones dejan caer a nuestro paso. En este punto, hambrientos y desesperados, no podemos evitar darnos la vuelta para observar una vez más, quizás la última, lo que un día fue nuestro hogar.

5 Respuestas

  1. Martín Zurita

    Hola, Ernesto.
    Hay maneras de echarse atrás, voluntarias aunque meditadas (la mente muchas veces es una carga y una imposición), y hay otras más que forzadas. Ir a ganarte la vida, tras sortear todo tipo de escollos, poniendo la vida en peligro, y tener que conformarte al fin, si alcanza, a conservarla, pura y simplemente, debe resultar muy duro. Tú denuncias esa crudeza, ese extremo rigor con gran calidad literaria. Enhorabuena. Un abrazote.

  2. Jesús Garabato Rodríguez

    Parecemos ser testigos, al leer tu relato, de que a demasiada gente no se le da la oportunidad de salirse del carril marcado por ese sino que, en demasiadas ocasiones, dictan otros hombres. Es como si estuviéramos dando vueltas en un tiovivo, pero, desgraciadamente, generador de tristezas, no de alegrías. Un saludo y suerte. Ernesto.

  3. Ángel Saiz Mora

    Cuando sólo hay una posible salida y hasta ésa les es negada, los infortunados han de regresar sobre sus pasos, volver a hollar el laberinto maldito del que vinieron, sin perspectivas, sin comprensión. Son los olvidados, los que molestan, los que a nadie interesan, los que cargan sobre sus espaldas la vergüenza ajena de tantos que les ignoran, abandonados a una suerte que no tienen, a quienes se les niega lo básico, que son rechazados como peones a los que se sacrifica en un juego macabro.
    Un abrazo, felices fiestas y suerte, Ernesto

  4. Darle la vuelta a la historia es, a veces, la mejor forma de ver lo que ve el otro. En tu caso, la literalidad de ese darle la vuelta o “dar la espalda” tiene el efecto de convertirnos en testigos de un “rebobinado” de la película, y el lector (al menos esta lectora) va del asombro a la admiración. Admirada quedo.
    Un abrazo,

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