Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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114. GRANDES ESPERANZAS

Observó sus manos y solo vio trabajo. Sus dedos, duros como su tierra natal, se mostraban reacios a reflejar ternura, ni siquiera cuando cambiaban el fusil por el suave tacto de la piel de su mujer. Más parecidos a la lija que al tafetán, tampoco invitaban a prodigarse en caricias.

 

Por lógica y sentido común.

 

Ese mismo sentido común que le llevó a idear una bolsita que protegiera de las inclemencias del tiempo a los racimos de su tardía cosecha de uvas, tan absurdamente apreciada por los madrileños desde que, unos veinte años antes, tal vez más, adoptaran la ridícula costumbre de tomar uvas en Nochevieja, acompasada por las campanadas que anunciaban el nuevo año. Gracias a esas bolsitas, las uvas crecían fuertes, jugosas y grandes. Tanto, que vendió toda su producción en un santiamén, a un precio jamás soñado. Tanto, que en pocos años todo Novelda copió su sistema, y el pueblo reverdeció lujos y olvidó miserias hasta que la maldita guerra les devolvió la tristeza.

 

Ahora, en la navidad de 1938, la cosecha aguardaba tiempos mejores, mientras su mujer preparaba puré de lentejas y zumo de uvas para recibir un año que, ojalá, siguiera ofreciéndole trabajo.

24 Respuestas

  1. Me ha gustado mucho como has mezclado la historia de tu protagonista con la de la costumbre de tomar las uvas y el progreso de todo un pueblo gracias a esa tradición. Muy bien tejido todo el conjunto.
    Suerte y Feliz 2015

  2. Esperanza Tirado Jiménez

    Me ha llamado la atención el título, uno de mis favoritos de Dickens. Tu relato también es triste, pero ojalá que esas uvas de la suerte le abran la puerta a una vida mejor.

    Mucha Suerte.
    Y Felices Fiestas.

  3. Muy bueno, amigo Fernando. Esto de las bolsitas me ha llenado de dudas. El personaje es verdadero o ficticio. Lo pregunto porque se ha inventado esto de las bolsitas y después se copiaron los demás. Muy interesante y didáctico este micro, amigo. Un fuerte abrazo y felices fiestas, Sotirios.

    1. ¡Hola Sotirios! Los personajes son ficticios, pero la situación es real. Me voy a enrollar un poquito: La tradición de tomar uvas en Nochevieja ni siquiera es española, proviene de la alta burguesía francesa. Empezaron a hacerlo a mediados del siglo XIX, como un detalle ¨snob¨ y fuera del alcance de la mayoría de personas. En Madrid lo copiaron a finales de ese mismo siglo, precisamente como símbolo de ¨protesta¨ ante lo que consideraron un ataque a las clases humildes: un alcalde quiso acabar con la celebración callejera de la ¨noche de Reyes¨, por los altercados que se producían, gravando dicha fiesta con un impuesto municipal. En respuesta, un grupo de madrileños castizos decidieron tomar uvas en la Puerta del Sol en fin de año, a modo de burla del alcalde y de las clases pudientes, que habían empezado a imitar la costumbre francesa en sus fiestas privadas.
      El caso es que se popularizó lo de tomar uvas, y hoy día se ha fijado la Nochevieja de 1919 como el punto de partida oficial de esta tradición, aunque tergiversando un poco la historia, ya que se dice que fue una iniciativa oficial para fomentar el consumo de uva, gracias a un exceso de producción… Lo que sí es cierto es que vino muy bien para comarcas como la de Novelda, donde poco después se inventó lo de las bolsitas para conservar mejor las uvas.
      Menudo rollo…
      Un abrazo y feliz 2015.

  4. Ángel Saiz Mora

    Un mundo próspero que se viene abajo, interrumpido por un paréntesis de locura y desastre, pero sin perder nunca la llama de la esperanza.
    Suerte, un saludo y feliz año

    1. Eso es, Ángel. Afortunadamente, esta historia no es tan triste, porque todos sabemos que la costumbre de las uvas y la prosperidad de Novelda siguieron adelante, pero una guerra… Lo trastoca todo, y nadie puede asegurar siquiera que existan vencedores de algo.
      Un abrazo y feliz 2015.

  5. Me encanta la disección que haces de los textos, Ana. Descubres matices que ni siquiera el autor podría imaginar. Enhorabuena, de verdad. Y muchísimas gracias, creo que (si quieres) debería pasarte textos más largos para que me los examines, me gustaría muchísimo.
    Un abrazo y feliz 2015.

  6. Jerónimo Hernández de Castro

    Me ha gustado mucho Fernando. Esa mezcla sutil de historia con realidad cotidiana me han encantado. Enhorabuena y mucha suerte y sobre todo Feliz Año Nuevo!

  7. Interesante fernando por lo de ilustrativo y por el deje que queda en el relato tras la intrahistoria de la guerrra que todo lo cambió. En cuanto a la tradición son muchas las versiones pero la que tú das también la conocía y la doy por válida. Feliz año también a los de Novelda por supuesto. Abrazos y suerte

  8. Isabel

    Has elegido un título precioso.
    El protagonista creo que no es consciente de ese título. Me imagino a un hombre responsable. Se echa el trabajo encima y carga con él sin plantearse nada más. En la guerra su deber era el fúsil, en la tierra tirar pa’lante y en su matrimonio… Lo que les pasa a este tipo de personas tan capaces, tan sensatos es que se toman su deber -el trabajo- como prioritario y no se permiten el tiempo tan importante para el disfrute.
    Gracias por la historia de las uvas.
    Y por supuesto disfrutemos: ¡Feliz Nochevieja y más aún Año Nuevo!
    Besos

  9. Salvador Esteve

    Fernando, su rugosa mano y su sentido común han ideado una protección para las uvas, que en el fondo tiene tintes poéticos; esos sueños, esos anhelos, que con ritos sagrados visualizamos en torno a las uvas, deben ser protegidos y mimados. Muy bueno. Abrazos y Feliz Año.

  10. Un relato realmente bueno y unos comentarios realmente ilustrativos. Además de disfrutar con la lectura me has enseñado cosas. No conocía el tema de las uvas (o me encontraba en la versión oficial). Mucha suerte y feliz 2015 🙂

    1. ¡Gracias por tu visita, campeón! Y encima dices que yo te enseño cosas… Dios mío, Dios mío…
      Un abrazo y Feliz 2015.

      P.D. Aunque, bien pensado, a mí no me engañas. Esa preciosidad de niño que luces entre los brazos es quien te inspira, ¿verdad, bribón? Así, cualquiera.

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