Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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22. HUMANO, AL FIN Y AL CABO

La Policía del Tiempo me dio caza en la cabaña del bosque. Supuse que el reguero dejado en la nieve me delató. El pánico me impidió articular una mentira creíble, y opté por confesarlo todo: que venía del pasado, que me habían encargado realizar un informe sobre su época, que debía ser discreto y no modificar el futuro, que… que debía hallar la cura para la enfermedad que aniquilaba mi época. La Policía del Tiempo se miró y uno de ellos señaló mi mochila. “Supongo que esa es la cura” dijo sin convicción. Al instante supe que conocía perfectamente el contenido del macuto; es más, él ya sabía cómo terminaría este encuentro. Sin duda, habían vivido el incidente antes que yo. Su misión, intuí, era evitar tropelías temporales como la que pretendida.  La verdad es… guardé silencio y comprendí lo estúpido que suponía mentir. “Denos el contenido de la mochila y le dejaremos ir”. Obedecí. Desabroché la cremallera y extraje el objeto que pretendía llevar conmigo. No era la ansiada cura, sino una piedra preciosa que robé de una tienda. “Le permitimos marchar, pero recuerde que su enfermedad no sana con dinero, sino con cultura”.

8 Respuestas

  1. Hola Javier, me tranquiliza saber que en el futuro habrá policías que dan lecciones de moral y de cultura y que no usan tanto la porra. Y esa enfermedad supongo que se refiere a la pobreza y miseria de epocas como la actual crisis o las tropelías deñl medievo.

    1. Muchas gracias por tus palabras, Pablo, son muy amables. En otro micro no hubiera puesto el contenido, pero aquí me resultó imprescindible para lograr lo que pretendía. Pese a todo, el lector, como cliente, siempre tiene la razón. Un abrazo.

  2. Mel

    Pues sí que era humano, ya veo que en el futuro también hay los chorizos. Destacaría como nos haces empatizar con el protagonista para luego descubrir sus verdaderas intenciones. La moralina final del poli, mira eso, no me acaba de convencer, por mucha razón que tengan, como dice Ximens, igual es cosa mía que no veo yo a los polis excesivamente cultos y de dejarle marchar al pobre. Eso sí, ya veo que, como a mi, te va eso de los viajes en el tiempo, aunque yo no iría a robar (creo no sé, igual si que soy humana, al fin y al cabo)

    1. Mel! Muchas gracias por tu opinión, siempre tan positiva. Sin que sirva de defensa, no pretendía que fuera moralina, sino chulería. Pero leyéndolo, es cierto que cae más hacia el lado de la lección moral (cosa que detesto hacer) que hacia lo que pretendía. Yo tampoco iría a robar, pero no dejo de ser humano, así que, quién sabe.
      Un súper beso!

  3. Belén Rodríguez

    La condición humana que no cambia con el paso de los años.
    Me encantan los relatos fantásticos y el tuyo es uno de ellos con mucho contenido implícito.
    Un abrazo.

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