Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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66. Humanum est errare

En mi profesión, si tienes un error, estás muerto. Miserias de ser un asesino a sueldo. Y resultó que ese día lo había cometido, había menospreciado a mi víctima, un bravucón de poca monta, que me encañonó con su pistola y me disparó a bocajarro…

Tras el fogonazo del disparo, el tiempo se congeló y un ente de luz desvió la bala, momento que aproveché para descerrajarle un disparo entre los atónitos ojos al matón. Miré al extraño ser y le sonreí. Él me devolvió una franca y luminosa sonrisa. Desde ese día, Daniel -así decidí llamarle- y yo, fuimos inseparables. Nunca me pidió nada, ni siquiera hablaba, sencillamente existía y desviaba balas. En menos de seis meses me convertí en el asesino a sueldo más cotizado de toda la ciudad. Todos sabían de mi fama y me rehuían atemorizados, por eso me extrañó tanto ver a aquel tipo caminando directamente hacia mí, con un resplandor a sus espaldas. Vi el destello y me giré hacia Daniel con una sonrisa cómplice que se me congeló al contemplar su rictus de terror al ser desintegrado. Qué lamentable error pensar que él era el único de su especie en el Universo.

12 Respuestas

  1. Martín Zurita

    Hola, Rufino.
    No sé si eres nuevo en esta plaza o no, esas cosas las lleva como nadie Jesús Garabato. Si eres nuevo, bienvenido e igualmente en caso contrario. Originalísimo tu enfoque para la propuesta bimestral. Nada más y nada menos que el mal y el bien conviviendo entre un nuevo error humano. Un texto el tuyo sincero, de los que me gustan mucho, como le decía a una compañera, laura Reinón, de los que ponen las cartas sobre la mesa desde el principio, sin pretender engañar al que lee, y luego dan la vuelta a la jugada. Ese ente de luz, ese Ángel de la Guarda, ese Arcángel o lo que fuera tenía su contrapartida negativa, nefasta, mala, en otro de su misma especie, que va a terminar con la fama del pistolero y con el ser de luz que la propiciaba. El relato tiene un muy buen sostenimiento de la tensión dramática y un final muy logrado. Y termina con una acción antes del aserto de cierre. Es fundamental que en un relato corto o en un microrrelato se de tal ingrediente. Mi enhorabuena por ello y un abrazote.

    1. Rufino García

      Hola Martín, sí, soy nuevo en esta plaza, os he leído bastante, pero es la primera vez que me animo a escribir . Muchas gracias por la bienvenida y por tan benévolo comentario. Otro abrazote.

  2. Jesús Garabato Rodríguez

    Hola, Rufino. Pues tú no pareces haber errado con tu historia. Para abreviar, suscribo todo lo dicho por Eduardo Martín Zurita. Bienvenido y suerte. Un saludo.

  3. J. Ignacio

    La sentencia completa dice algo así como ‘equivocarse es humano, pero perseverar en el error es DIABOLICO’

    Vamos, que deliberadamente o no, el caso es que lo has bordao.

    Aparte todo, había oído hablar de demonios similares (en la tradición árabe, si no recuerdo mal) pero nunca que ‘compitieran’ entre ellos como si de dos sicarios de carne y hueso se tratara. Eso resulta muy original.

    ¿Nuevo en la plaza? Pues… suerte y al toro!!!

    El pistolero ha llegado ya a la ciudad
    se hace llamar El Tuerto, su profesión es matar
    es el más sucio y rápido en disparar
    y yo que esta vez sin duda viene a por mí
    algo tendré que hacer, sí…

  4. Hola, yo casi también soy mueva, por lo poco que participo, y eso sí que es malo. Tu micro, bien llevado por cierto hasta un lógico final que no había alcanzado a imaginar (ay), creo que tiene un error o así yo lo veo: las asesinos a sueldo, si son buenos, ¿se ven envueltos en muchas ensaladas de tiros? no lo veo, se jugarían la vida todo el tiempo cuando la del otro la que ha de terminar.
    No sé, quizás he visto muchas películas.
    Y si en vez de asesino a sueldo ¿perteneciese a una banda criminal y ascendiese al salvarse siempre hasta llegar a ser el jefe?
    No me hagas mucho caso, vale?

    1. Rufino García

      Gracias por tus comentarios Luisa. ¡Ay, esos finales!

      Respecto al error que comentas, creo que tú piensas más en un asesino tipo Arthur Bishop de “El mecánico” y el que yo trato de describir es más un matón del Chicago de los años 30 tipo Bugsy Siegel cuando estaba al servicio de Lucky Luciano. Un abrazo.

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