Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

106. JUICIO DE OSIRIS

El gato es un animal psicopompo. Lo aprendió del abuelo que era un gran conocedor del Antiguo Egipto. Por ello no le extrañó que desapareciera en el funeral del anciano. Cuando tras varios días de ausencia regresó la mascota a casa estaba sucia, helada y una pluma asomaba de su hocico. Inmediatamente recordó aquella creencia en la que Anubis coloca en un platillo el corazón del difunto y en el otro la pluma de Maat. ¿Hacía que lado se ha inclinado la balanza? Le inquirió impaciente al animal. Éste, lo miró con desdén y regurgitó a sus pies los restos de un pequeño pajarillo.

9 Respuestas

  1. Martín Zurita

    Hola, Raúl.
    Para empezar, me has conducido al diccionario para descubrir que psicopompo es el ser que conduce el alma de los difuntos a la ultratumba, bien sea al cielo o al infierno. Te aseguro que desconozco mucho del Antiguo Egipto, aunque me gusta el sol a rabiar. pero, mira, con tu original relata breve me has abierto el apetito. A ver si me jubilo y me pongo a la tarea. El pájaro es natural que siguiera los dictados de su naturaleza durante el funeral del abuelo. Así pasó lo que pasó. Me ha gustado tu propuesta por original y bien escrita. Te felicito. Un abrazote.

  2. Jesús Garabato Rodríguez

    Yo, como te ha comentado Eduardo, también he tenido que acudir, con gusto, al señor Google. Tu texto me agrada por su elaboración y sonoridad. Parece que el instinto del animal prima sobre sobre cualquier interpretación que otros quieran darle a un acto más que natural. Enhorabuena, Raúl. Un saludo y suerte.

  3. Hola, RAÚL. Me da gusto ver que compartimos el gusto por la mitología egipcia, aunque debo confesar que no soy “gatera” sino “perrera”. En este caso, creo que nunca sabremos, al menos en el caso del abuelo de la historia, para qué lado se inclinó la balanza. Entre nos, tengo un cuento largo que escribí hace muchos años que trata, justamente, de ese momento del juicio donde se pesan la pluma de Maat y el corazón del difunto, salvo que en el mío, el protagonista se da cuenta de que no tiene corazón para poner en el plato de la balanza… y lo dejo ahí para no “spoilear” el final, jaja.

    La verdad, fue un placer leerte; me ha gustado mucho.

    Cariños,
    Mariángeles

Dejar una respuesta