Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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JUL114. LA PRUEBA, de BEATRIZ CARILLA EGIDO

Garabatea un corazón en el papel y lo adereza con un beso. Se asemeja más a un culo pero lo da por bueno. Es un regalo para Denys, el chico que le hace temblar hasta las pecas desde que lo vio en las gradas.

Aun en la distancia que le proporciona el trapecio puede distinguirlo entre el público. Su rojizo cabello le delata. Nota como el maillot se le encoge y desea que a él le ocurra lo mismo con sus pantalones. El vértigo ya ha hecho su entrada pero prefiere continuar —sólo una vez más —se dice.

¡Veva, la pequeña trapecista! ¡Sin red! ¡Han oído bien, sin red! ¡Contengan la respiración! anuncia el presentador. Columpiándose en las alturas esparce nubes de talco dando manotazos al aire. Tras varias vueltas realizadas a la velocidad del rayo queda suspendida tan solo por los empeines. Y es ahora cuando decide poner a prueba a su pelirrojo. En un periquete se balancea hasta incorporarse de pie en el trapecio. Se toma el tiempo necesario para visualizar el objetivo y encauzar rumbo. Coge impulso y se lanza al vacío. Intuye que Denys le recogerá en brazos, aunque tenga que soltar las palomitas.

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42 Respuestas

  1. Me parece muy bueno. La trapecista es una romántica empedernida, además de una ingenua. Pero, como ella, quiero pensar que el pelirrojo soltará las palomitas y la salvará… Y ahora que pongo esto me vienen a la mente otras consideraciones, como la de la mujer que se lanza al vacío sin red por un hombre, cosa que jamás hacen ellos.
    Dulce y tenso al compás, te deseo mucha suerte con este buen relato.
    Un beso.

  2. ¡¡Pero Veva que has hecho!! dime que la coge, dímelo, 😀 estoy segura de que sí, precioso relato. Me ha hecho pensar que aunque una no sea trapecista, el amor es como lanzarse sin red a los brazos de alguien que crees que te agarrará. Mucha suerte, besitos.

  3. Me hablaron de un día del “mundo de la pequeña altura”, donde uno ha de intentar vivir para no tener que estar siempre pegado a esta tierra dura y miserable, tan de casa, tan práctica, donde pueden pasar tan pocas cosas, y tan aburridas. Creo que tu trapecista y tú lo habéis conseguido, eso de vivir en la pequeña altura. Y como siempre, aderezado con ese puntito que tanto me gusta y ya se me hace reconocible en ti. Me encanta el estilo. ¡Un abrazo, Bea!

    1. Vivir un poco suspendido en el aire, volátil. Aunque no debe olvidarse que nacemos en la tierra y morimos en ella.

      ¿Se me reconoce? qué alegría me das. Llevo un tiempo peleando conmigo por encontrar un estilo propio. Muchas gracias Luz. Otro abrazo!

  4. De niña a mujer pasando la prueba de la dichosa ley de la gravedad.
    El mozo, quiero pensar, ya ha zampado suficientes palomitas por hoy y no le importará renunciar a unas cuantas. Todo sea por impedir que la bambina enamorada se haga hamburguesa contra el suelo.
    Y seguro que la recoge ( en el aire, no cuando ya se ha estampado ), y la mira, y sus pecas le vuelven loco, y se hacen novios, y zampan palomitas como descosidos, pero él siempre le dirá: ” cariño, te quiero mucho y todas esas cosas pero, joder cielo, lo de la nota aquella era un culo como una catedral “

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