Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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51. LA GRUTA

La oscuridad de la gruta no era completa. De algún lugar provenía la tenue luz que guiaba mis pasos  sobre el  borde de un laberinto de piedra oscura. Las paredes estaban cubiertas de rocas verdinegras, del techo pendían estalactitas goteantes como trompas de mamuts  petrificados,  y allá abajo, de un profundo lago emergían estalagmitas parecidas a monstruos amenazantes.

El silencio, la penumbra del entorno, el misterio, y la posibilidad de caer en las profundas aguas del lago me paralizaban. Por mi cuerpo goteaba el sudor, frío como las gotas que rezumaba el techo. Pero ya estaba allí, sobre el precipicio, sobre un laberinto de rocas resbaladizas, sin principio ni fin, sin salida y sin poder avanzar ni retroceder. Si resbalaba, si fallaba mi pie, caería al fondo  del lago. Arrojé una piedra para comprobar  su profundidad. La piedra tardó en llegar. Minutos que parecieron horas. Chac. Por fin. ¿Cuánto tiempo? El eco del chasquido se repitió en las paredes.

Ha pasado el tiempo. No sé cuánto. pero sigo aquí, verdinegra,  como una estalagmita con figura de mujer…

11 Respuestas

  1. María Ordóñez

    Shshshs… qué cosa! Carmen, tu magnífica descripción, me ha llevado a lugares conocidos y me ha embargado la misma angustia. Está hablando una de las tantas mujeres convertidas en sal, que se encuentran en las entrañas de la tierra. Felicidades.

  2. Ángel Saiz Mora

    Merece la pena meterse en un oscuro laberinto, con riesgo cierto para la propia vida, para llegar hasta una mujer de quimera, formada por la naturaleza durante cientos de años, gota a gota, a base de caliza.
    Al comenzar a leer tu relato me parecía que se trataba de un canto a la supervivencia, pero al concluir me di cuenta o he creído ver que se trata de una hermosa e inalcanzable historia de amor.
    Un saludo y suerte.

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