Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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22. La mujer invisible (Manoli VF)

 Cuando Juan llegó a casa le extrañó el profundo silencio. Buscó a Dolores por todas partes, llamándola a gritos. «¿Dónde se habrá metido, la loca esa?» bramó en voz alta.  «¡Sabe que quiero comer a las dos!». Se dirigió a la cocina y le sorprendió no ver sobre los fogones nada dispuesto. «¿Y qué como yo ahora? ¡Se habrá dormido entre las lechugas y los pimientos!».

Bajó las escaleras y se dirigió a la huerta «¡No sea que le haya pasado algo y ya tenemos el día arreglado!» farfullaba. Pero en la huerta no había ni rastro de Lola. Furibundo, regresó a la hacienda dispuesto a comer lo que encontrara, chorizos o queso, que siempre había. Cuando entró de nuevo en la cocina le llamó la atención un sobre que estaba sobre el mesado y en el que no había reparado antes.

«Querido Juan:

He decidido marcharme, ahora que ya no me necesitas. He cumplido como madre criando a nuestros hijos, y como hija cuidando de tus padres y de los míos, como esposa estoy harta, puesto que siempre he sido invisible salvo para atender tus necesidades. Por una vez voy a darte la razón desapareciendo».

 

18 Respuestas

  1. Jesús Garabato Rodríguez

    Aunque en otro registro, tu texto me trae a la memoria la canción “¿dónde se habrá metido esta mujer?” de Javier Krahe. Tu protagonista ha tenido la valentía, esperemos que no demasiado tarde, de tratar de cambiar de sentido su vida, tras años de trabajo no recompensado y ninguneo constante. Esperemos que sus hijos no hayan salido al padre, cosa no tan rara por lo que vemos habitualmente por ahí. Saludos y suerte.

  2. Esta costumbre de ningunear a las mujeres o dar por hecho que deben asumir ciertas condiciones, se ha hecho mucho en zonas rurales, pero no solo sus parejas lo han dado por obvio, Jesús, sino que toda la sociedad en su conjunto y el sistema que habría de representarlas ha mirado para otro lado…

    Muchas gracias por tu lectura y palabras. Un saludo.

  3. Ángel Saiz Mora

    Es fácil imaginar a ese hombre indignado primero, asustado después, perdido irremediablemente; quizá también, con el tiempo, y esto le salvaría en parte, arrepentido por no haber sabido valorar a la compañera que tenía. Ella sólo ha sido congruente con el trato recibido, ahora sí que ha desaparecido de la vista de ese indeseable para poder hacerse visible en el mundo.
    Suerte y un saludo, Manoli.

  4. Desaparecer para hacerse visible… no se puede expresar mejor. Muchas gracias, Ángel, has puesto el dedo en la llaga. Con frecuencia el talento de las mujeres desaparece detrás de muchos hombres o muchos muros que hay que saltar. Me apunto esa reflexión que has hecho. Un saludo.

  5. María José Viz Blanco

    Infravalorar a la mujer es algo que, desgraciadamente, sucede en todas partes pero, en lo rural, se tiene menos en cuenta sus sentimientos, por parte del marido. En especial, en esos matrimonios mayores donde la mujer está “para lo que está” y nada más. Es triste pero, a la vez, importante denunciar situaciones así, como muy bien haces tú, Manoli.
    Un abrazo.
    María José

  6. Como bien dices, María José, a la mujer se la ha infravalorado en muchas partes y muchos sectores pero, en las zonas rurales además de esa infravaloración han tenido que hacer frente a diversas necesidades que, por falta de servicios, han acabado por adjudicárseles como si estas funciones fuesen lo más natural del mundo. Por eso, cuando digo que toda la sociedad “ha mirado hacia otro lado” quiero decir que el sistema ha funcionado gracias a las mujeres que han entregado su tiempo y su libertad sin esperar a cambio ni siquiera reconocimiento.

    Muchas gracias por tu lectura y palabras. Un abrazo.

  7. Hola, Manoli.
    Uf, con Dolores, es el modelo, el ejemplo a seguir ante una situación desbordante. No se puede ser la mejor esposa o la mejor madre sin recibir ni siquiera una palabra amable.
    Olé por Lola, le auguro bonanza y se la deseo.
    Un abrazo grandísimo y mucha suerte.

  8. Gracias, Towanda, por pasarte por mi texto. Estoy segura de que Lola venciendo todos sus “dolores” se encontrará de nuevo consigo y volverá a ser visible y ojalá que otras muchas encuentren la senda de la visibilidad. Este relato va por todas y cada una de ellas. Otro abrazo bien grande para ti 😉

  9. MªBelén

    Me es grato saber que después de dar toda su vida a los que le rodeaban, decide por fin desaparecer para ser visible por otras personas y sobre todo por sí misma.
    Dejar atrás a quien la ninguneó, le hizo sentir vacío y martirio en sus obligaciones según él. La convivencia no es así concebida.
    Buen relato, que te hace pensar en cuantas Dolores hay todavía ancladas en este pasado.
    Un beso Manoli.

  10. La mujer, invisible para quien está con ella, decide mostrarle a éste la verdadera invisibilidad, a la vez que entiende que es el momento de “darse luz” a sí misma. En efecto, María Belén, cuántas Dolores invisibles no solo permanecen ancladas en este pasado, sino que han hecho posible el presente que nos ocupa, con su paciencia y labor desinteresada. Gracias por tu tiempo y palabras.

    Otro beso para ti. 🙂

  11. Salvador Esteve

    Eres la amalgama que une a la familia, la fuerza que sustenta la vida, la tuya y la de los demás, pero nadie reconoce tus méritos y tus cualidades, eres invisible para todos. Pero antes de serlo también para ti, la huida es un punto de partida para un nuevo comienzo. Muy buen relato, Manoli. Abrazos.

  12. Gracias, Salvador. El relato, aunque escrito en primera persona, es ficticio, pero pretende ser un homenaje a tantas y tantas “manos invisibles” que han sustentado no solo el eje de la familia, sino del propio estado, ya que han ejercido de enfermeras, cuidadoras, puericultoras y trabajadoras dentro y fuera del hogar, de forma incondicional. A todas y cada una de esas mujeres está dedicado mi relato.

    Un abrazo.

    1. Gracias, Rosy. La mujer en general y más aún, la mujer rural, ha sido invisible y aún lo es (aunque menos) durante demasiado tiempo (siempre es demasiado). Afortunadamente, cuando la luz es fuerte la sombra no puede ocultarla y acaba abriéndose paso.

      Mi relato intenta ser un homenaje a todas esas mujeres: las invisibles y las que luchan o luchamos por dejar de serlo.

      Un gran abrazo.

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