Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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80. Levantando las horas (Calamanda Nevado)

La  Cumbre Mundial por la Paz, ofrecida en directo por los medios audiovisuales,  precipitaba las desmoronadas raíces de las democracias embestidas por crisis y corrupción. Después de innumerables amenazas, lanzadas entre sí por principales líderes de la política,  nadie continúa como si tal cosa. En calles, universidades, fábricas, casas y bares,  piensan qué el destino deparará oscuras esperanzas, fusiles y banderas manchadas de sangre.

Tras escuchar esas iracundas  y negras acusaciones  en la TV del Turkey Dinner,  sentado    ante su barra, un hombre con abrigo negro le niega la mirada a los parpados estrellados de un  payaso por el que   galopan agonizantes  lágrimas envueltas en polvo de maquillaje,  entremezcladas con su  tila lánguidamente saboreada;  a su lado su novia se  sumerge en  los  volcanes de sus recientes confesiones de infidelidad. Delante de ella, una mujer sentenciada  a muerte enfría con lentitud su veneno;   sin mirarla, una anciana se dispone a marcharse    para desafiar la nieve pidiendo limosna.  En  asientos  contiguos, sacerdotes  de paisano, de distintas edades y etnias, vuelven del convento donde encomendaron difíciles misiones a jóvenes novicias.

Sara, camarera del Turkey Dinner, lucha en el baño contra los indomables tambores del pánico con aguja, jeringa y una goma amarilla.

21 Respuestas

  1. J u a n P é r e z

    Ya decía “Golpes Bajos” que son “Malos Tiempos para La Lírica” Queda corroborado en tu microcrónica casi periodística. Me gustan las descripciones de los personajes del bar, pero lo más concluyente es lo que hace Sara , definitivo y malo, y es una imagen muy acertada y con tino. Estoy conmovido, muy bien C a l a m a n d a .

  2. Eduardo Martín Zurita

    Hola, dilecta Calamanda.
    La vida desgranada con precisión quirúrgica. Una estampa, la que pintas desgarradora por demás. Ojalá no estuviera vigente. Pero es vivo retrato de la realidad de ahora mismo. Creo que las fotos, los daguerrotipos, como le gusta a Juan Pérez, tienen vocación de permanencia en el tiempo. Tú lo demuestras notoriamente. ¿Y por qué no se va a llamar Turkey Dinner un bar a día de hoy? Me encanta, me complace sobremanera tu texto. Ojalá las cicatrices curaran el mal. Pero el mal parece que tiene todavía más intención de perdurar, mayor perdurabilidad obstinada que las propias fotos. El ayer para el hoy y el hoy para el mañana, sentenció Justiniano, pero refiriéndose a lo bueno. Tú coges al mal por los cuernos y nos lo sirves en bandeja de platino.
    Una cosita, que me perdonarás, seguro: quita la tilde del “qué” en el cuarto renglón. Hay las prisas, que pésimas consejeras.
    Un beso así de grande. Y, por supuestísimo: feliz todo para ti siempre.

  3. Esperanza

    ¡Qué barbaridad! ¡Qué derroche de imaginación! Has encontrado sitio en tu relato para todos los que salen en la foto. Suerte y besos

  4. Calamanda

    Eduardo y Esperanza, gracias. Te he hecho caso y he consultado con Juan el arreglo de la tilde. Gracias de nuevo por tu generosidad y aprecio; eres persona cercana y positiva. Besos tambien para Edu.

  5. José Ignacio Blanco

    Me gusta que hayas ‘retratado’ lo que se ve y también lo que no se ve, y lo cierto es que esta foto tampoco deje mucho lugar a la esperanza. No te puedo decir más, pero sí mandarte 1 abrazo muy grande!!

  6. Jesús Garabato Rodríguez

    Me dejas de piedra, Calamanda. Con unas pincelas nos muestras la vida de una serie de personas, cada una con su cruz, reunidas, ¿por el azar?, en una cafetería cualquiera. ¿Serviría de algo que, en lugar de estar cada uno a lo suyo, tratasen de contar sus cuitas a los demás? Me encanta el relato por lo que deja abierto a la imaginación, por su título, por su crudeza, porque paseas tu mirada por todos todos, porque te fijas, en el final, en esa camarera (muchas veces despreciadas)… Suerte. Besos.

  7. Marta Trutxuelo

    Calamanda… qué relato tan duro y desgarrador!
    Describes cada elemento de la imagen y no dejas títere con cabeza… qué visión más apocalíptica del mundo!!!
    Buen relato, Calamanda!
    Enhorabuena y te deseo mucha suerte
    Un fuerte abrazo
    Marta

  8. María José Sánchez

    Calamanda, dureza extrema la de las vidas de tus personajes, pero extraordinariamente creadas. Yo me concentré en el payaso y tú has exprimido al máximo la foto hasta el punto de convertirla en vida, Muy lindo. Me ha gustado mucho.
    Besitos, guapísima.

  9. calamanda

    José Ignacio, Jesús, Marta, María José y Marìa. Gracias por la atención y el mensaje positivo al relato. Coincidis, y coincido con vosotros, en ver esa visión oscura; como la foto, en mis descripciones de ese grupo ¡Otra vez tocaran risas! Abrazos

  10. Mónica Rey Santiago

    Qué difícil parece conseguir darle vida a tantos personajes en tan poco espacio. Se nota que este cuento tiene mucho trabajo detrás. Me ha impresionado.

  11. Marcel Gris

    Hola, Calamanda

    Me parece un relato- retrato brutal. Oscuro y que te atrae. Introducido por un texto previo que te situa y te anunca que lo que viene después, puede ser aún peor.

    Muy buen relato. Suerte.

    Un abrazo.

    Marcel Gris

  12. calamanda

    Mónica y Marcel; gracias por vuestra atención. Hay tantas personalidades, aparentemente, en la foto que dan bastante juego; esa es la verdad. Gracias y abrazos

  13. Salvador Esteve

    Personajes que asumen el protagonismo de su vida con el paso del tiempo inexorable sobre sus espaldas. Abrazos y suerte, Calamanda.

  14. Calamanda, brutal relato en el que nos cuentas tanto lo que ocurre fuera de la foto como dentro. Describes a cada uno de los personajes y sus circunstancias.
    Me ha gustado mucho. ¡Enhorabuena y mucha suerte!
    Besos apretados.

  15. Ángel Saiz Mora

    El fin del mundo lo imaginamos como una catástrofe colectiva, cuando cada uno tenemos nuestro propio apocalipsis individual. De los problemas no se salva nadie, tener ánimo y coraje para intentar sobrevivir a ellos ya es otra cosa. Algunos creen no poder soportarlo y pasan del gris de la fotografía al fundido en negro, como la camarera de tu fotografía.
    Un relato sin concesiones al optimismo, en el que las horas se levantan para todos.
    Un abrazo y suerte

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