Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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32. Síndrome de superwoman

Duermes entre 5 y 6 horas, rara vez del tirón, pero nunca dejas que suene el despertador. Levántate, recoge todo, una ducha rápida antes de despertar a los peques, vestirles, darles el desayuno y llevarles al cole. Dibujas en tus labios la mayor de las sonrisas y, por supuesto, eres más puntual que el reloj de fichar. Compras, vendes, presupuestas, resuelves problemas, aguantas a ese señor que siempre tiene razón (o se aplica el artículo primero) y te haces la sueca cuando el gilipollas del gerente murmura mirándote el culo. Café rápido de máquina a media mañana con la inevitable chismosa de RRHH, la misma que te analiza de arriba abajo en cuanto entras por la puerta, estúpida amargada que no tiene novio porque no la aguanta ni su padre. Engulles una paella (vegetariana, of course!) con tu compi de contabilidad (menos mal, por fin alguien que te respeta, aunque tengas que revisar constantemente todo lo que hace, ainss!!) y a media tarde, ya eres libre: compra, niños, judo, inglés, yoga, pilates, zumba, lavadora, plancha, cena, casa… pero da igual, tía, si vas sobrada, si eres polivalente, fíjate: duermes entre 5 y 6 horas, rara vez del tirón, pero nunca dejas que suene el…

 

16 Respuestas

  1. Jesús Garabato Rodríguez

    Si ya acaba uno cansado al acabar de leer el texto constatando que la vida de la mayoría de las mujeres es una especie de bucle infinto de labores, cómo acabará realmente esta verdadera superwoman al cabo de ese día engarzado al siguiente y al siguiente… Me ha gustado mucho. Un saludo y suerte, José Ignacio.

    1. J. Ignacio

      Es deliberadamente estresante y deliberadamente cíclico.

      Habría que decir que existe un problema médico llamado ‘Síndrome de Superwoman’ y nuestra protagonista lo sufre, no ya solo por ocuparse de tantas tareas, sino por su afán perfeccionista y su obsesión de ocuparse de todo personalmente como única garantía de eficacia.

      Gracias por el comentario, un abrazo y hasta pronto!!

  2. Martín Zurita

    Hola, J. Ignacio.
    No se podía haber escrito mejor un canto a la mujer normal entre comillas. Ya veremos luego el matiz.. A una auténtica supermujer, como lo son casi todas, de ahí lo de normal. Está en todo y contra reloj, contra el reloj. Todo en ella es de una repetición intolerable. Además, además, además… Tenías razón con respecto a mi texto, el tuyo muestra otra variedad de la vida adversa nada facilitada, pero con el matiz diferencial de que a ella esa vida le pone y eso es patológico. Supongo que una mujer normal, que hace todo eso (que a mi mendigo lo mataría) y lo hacen casi todas, acaba hasta allí mismo; aunque persistan en el desempeño porque son, están configuradas de una manera especial. Algo parecido al síndrome del concursante literario, el que quiere estar presente en todos los certámenes y encima con nota: hubiera sido un buen tema para escritores. El texto consigue crear esa atmósfera de agobio, de atosigamiento a la perfección, y dejando correr el tic tac fatídico con la fluidez de tu palabra. El final contiene una ironía deliciosa que nos devuelve al título, muy atinado porque encierra en sí el compendio de la historia narrada. En resumidas cuentas: grandísima propuesta la tuya, con un abrazo de mi parte émulo de su nivel.

    1. J. Ignacio

      Hola, Eduardo. Joer, me pones por las nubes… y realmente no es para tanto!!

      Lo que te comenté el otro día era algo diferente a esto, porque una vez más, he publicado un texto alternativo. Aquel otro tenía un hombre ‘invisible’ (un borracho) y una ‘heroina’ (una velocísima niña apodada Centella). La acción transcurría en un parque, que se convertía en un personaje más. Por eso te dije que había un no sé qué en común, historias diferentes con ingredientes similares.

      Por lo demás, creo que tú lo expresas muy bien: supermamá, supermujer, superwoman o como se quiera decir… y parece que no pueda ser de otro modo, e incluso en ciertos casos acaba siendo algo patológico, obsesivo, un bucle absolutamente esclavizante y sin solución a la vista. Ahí está el tema.

      Te agradezco el comentario y los ánimos, un abrazo y hasta pronto!!

  3. Ton Pedraz

    Hola José Ignacio. Enhorabuena por tu relato. Nos cuentas a la perfección el día a día de todas las superwoman con las que convivimos. Te deseo suerte.
    Un saludo,
    Ton.

    1. J. Ignacio

      Gracias, aunque creo que eso solo lo pueden decir las damas de la página y, por el momento, ninguna ha expresado su opinión. Lo que en sí mismo también podría tomarse como una opinión ;-))

      Un abrazo y muchas gracias por comentar!!!

  4. J u a n P é r e z

    Tal y como imaginaba ( siempre en secreto) además de buen microrrelatista eres una magnífica persona. Esto me lleva a que en un futuro deberíamos conocernos y escribir sobre ello en algún café. Entretanto, brindo por Tí.
    Post Scriptum: Estas connotaciones me produce tu lectura de primavera.
    J o a n n e s .

    1. J. Ignacio

      Hola. Suena muy sugerente eso del café, recuerda a las tertulias legendarias de otro tiempo. Ojalá algún día podamos hacerlo realidad.

      Gracias también por tus amables palabras y por tu aprecio. Es mutuo.

      Me sumo por supuesto al brindis, con Pastis 51, Piwari, un vaso de bon vino o el ‘bebercio’ que prefieras!!

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