Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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MAR04. MONTANEROS DE CEVICO NAVERO, de Jesus Alfonso Redondo Lavín

1885, otoño; montes burgaleses, a 20 leguas del hogar; anochecía. Los padres subían agua del río.
-Simonaaa…, Balbinaaaa…
Y las pequeñas respondían desde el umbral de la rústica cabaña.
-Mamáaa…
No podían ver más allá del fuego de las hogueras encendidas a cada lado del chozo, para ahuyentar a los lobos.
De día la familia trajinaba ramas y palos de encina, que Juan y su esposa Laureana, troceaban.
Luego, había que preparar la carbonera. Un entramado de ramas mantenía enhiesto el “perico”, palo sobre el que se irían apoyando, ordenadamente, las sucesivas capas de “tastes” de encina, gruesos y delgados. Finalmente se quitaba el “perico”, dejando su vacío una chimenea central. Se introducían brasas por ese tubo y se tapaba, apelmazando con tierra, la bóveda externa del montículo. Privada de oxígeno, la cocción de la madera a 400º, comenzaba. Era necesario examinar frecuentemente la pira, tapando agujeros con tierra, so pena de echar a perder todo el trabajo.
Un descuido podía convertir aquel liviano humo blanquecino, en un infierno incontrolable.
Extinguida la hoguera, el carbón se troceaba, ensacaba, y sobre carretas se llevaban al mercado los casi 2.084 kilos, que producía cada montículo.

¡Honor a mis tatarabuelos carboneros, “montaneros ceviqueños”!

43 Responses

    1. Jesús Alfonso Redondo Lavín

      Este relato tenía muchas más palabras y he hecho un «lean» a 200 con no pocas dificultades. Luego, ya lo veis, trampeé con los de 2084, no años sino kilos, para comprar la entrada a la edición de este mes. No obstante creo que la cifra puede ser correcta ya que jugué matemáticamente con las dimensiones de la carbonera y la densidad del carbón de encina Pido perdón.
      Gracias Gloria por leerlo.

    2. Redondo Lavin, como siempre un honorazo leerte. Lo que más me flipa no es sólo lo que escribes, sino que hayas sido capaz de hacer un cálculo matemático de las dimensiones de la carbonera y la densidad del carbón ¡de encina!. Ya he comentado en otras ocasiones que las mates no son lo mío, así que una vez más ¡eres mi héroe!

  1. Paloma C

    Qué bien se te da trasladarnos a las imágenes de tus historias. Me ha venido a la cabeza la película de Tasio según leía tu relato. Aunque de futurista tenga poco, compone un entrañable homenaje a los antiguos carboneros.

    1. Jesús Alfonso Redondo Lavín

      Paloma, tengamos cuidado que tal como van las cosas puede ser más futurista de lo que parece.
      Gracias por comentar.

  2. Jesús, tú tienes doscientos años o una gran memoria. Qué bonito lo que cuentas, me encantan estas historias.
    ¿Vendrás a la lectura de cuentos entc? Creo que deberías (aunque yo me acoplo al título de julio: preferiría no hacerlo). Por timidez.

  3. Jesús Alfonso Redondo Lavín

    He visto esta película tres veces y cada vez me gusta más. Está rodada en Baquedano y Eulate, pueblos vecinos a Larraona que fue la cuna de mi suegro. Las carboneras de la película, estaban en la sierra de Urbasa.
    Besos, Ana

  4. Calamanda Nevado

    Jesús, estas escenas, costumbristas, nos llevan a los que no somos de esas tierras a conocerlas un poco más. La pelicula es preciosa ún a pesar de su escalofriante realidad. Suerte y saludos.

    1. Jesús Alfonso Redondo Lavín

      Recuerdo aquellas cocinas de carbón que teníamos en nuestros hogares. La Abuela Lola, en la penuria de aquellos años, en lugar de carbón, usaba el más económico serrín. En Lezama, había muchas serrerías. Para que se iniciase la combustión, previo a llenar el horno con el serrín, colocaba un palo grueso verticalmente apoyado en el fondo del horno. Una vez lleno el horno y apelmazado el serrín retiraba el palo y en la chimenea que este dejaba, introducía papel arrugado y prendía el fuego. El perico, me refiero al palo, como podéis ver, también se usaba en las casas. Digo que me refiero al palo, porque también llamábamos perico al orinal que tan familiar era por aquellos años (por cierto, cuando tengas ocasión, ve a Ciudad Rodrigo, allí hay un museo de este cerámico mingitorio).
      Un beso, mancheguita.

  5. Anonymous

    Muy bien escrito, Jesús, tierno y entrañable. Me parece sin embargo que no guarda relación con el tema propuesto del mes, y que la cifra del final está metida un poco con calzador. A lo mejor no siempre el relato costumbrista es la mejor opción. Espero que no te moleste el comentario porque el relato en sí es bueno.

    Un saludo y suerte

    Félix Valiente

    1. Jesús Alfonso Redondo Lavín

      Muchas gracias por tu comentario, Félix. No aspiro a más premios que el que mi familia tenga en este BLOG, y por ende en INTERNET, unas referencias a mi persona, como relator, y a sus ancestros como protagonistas de una vida que espero no tengan que repetir.
      Evidentemente la historia que cuento ya la tenía relatada previamente y solo quedaban dos trabajos; uno de ingeniería, que era reducirlo a 200 palabras sin perder mucho su sentido y otro de picardía; cómo poder colarlo en la disciplina de los temas propuestos para este año.
      Aquí, “confiteor Deo omnipotenti”, asumí la benevolencia de todos los que lo fuérais a leer y la de JAMS, como árbitro, en colaros esta travesura para encajarlo en el tema de los “2084” o en el tema de otro mes.
      Vi la luz cuando pensé en un juego matemático; al menos para poder dar una escusa, aunque ésta resultara totalmente estúpida.
      La densidad del carbón vegetal, realmente liviano, es de 340 Kg por metro cúbico. La pira es una media esfera de 1,80 metros de radio. Aproximadamente unos 10 cm cubren la carbonera de elementos no combustibles en su exterior, tierra fundamentalmente. También tenemos que considerar que aproximadamente es solo la mitad del volumen del montículo lo que realmente es madera. Con estos datos y teniendo en cuenta que el volumen de una esfera responde a la fórmula V=2/3*(pi*r2*2*r), obtenemos un peso de carbón vegetal similar a los 2084 Kg que se relatan.
      Evidentemente ante un juicio objetivo, tengo todas las de ganar. Pero si el juicio lo fuera de intenciones, sería fulminantemente condenado.
      Ves que este BLOG es amigable y así nos lo debemos de tomar todos los asiduos.
      Los comentarios son un premio en sí mismos.
      Un afectuoso saludo Félix.

    1. Jesús Alfonso Redondo Lavín.

      Qué quieres que te diga, Luis, pasatiempos de pre-prejubilado. Soy economista , pero como no tengo a mano el precio del picón, no he querido seguir haciendo números.
      Saludos, Luis.

  6. Buenas noches.
    Acabo de leer tu relato y me ha gustado.
    Yo soy ceviqueño (Cevico Navero) y me gusta que haya gente que recuerde todo lo que en mi pueblo se ha vivido.
    Yo no he sido montanero, aunque desde hace muchos años corto madera de encina y sigo en ello, sólo para consumo de casa.
    Desde hace unos años, en el mes de septiembre, se celebra la fiesta del montanero, para recordar a aquellos hombres que iban al monte durante varios meses y aquellas mujeres que les esperaban en casa cuidando de los niños.
    Por tus apellidos no saco de qué familia eres.
    Un saludo, Luis-Ángel.

  7. Jesús Alfonso Redondo Lavín

    Qué agradable sorpresa encontrar en el BLOG un ceviqueño. “En Cevico Navero hay una fuente, donde beben los burros, bebe la gente”.
    Pues los últimos de mi familia nacidos en Cevico Navero fueron mis bisabuelos, Braulio Redondo Rojo (1865/1926) y Simona Muñoz Arranz (1873/1953). Se instalaron siendo jóvenes en Valladolid.
    Tengo muchos apellidos del Cerrato con origen en muchos pueblos de la zona. No tengo relaciones con ninguna persona en concreto residente en el pueblo, pero sigo de vez en cuando por las páginas de internet, los acontecimientos del pueblo y entre ellos las fotos de la romería de los montaneros.
    Me alegro mucho de que hayas contactado. Tengo en mente algunas historias de mi familia en Cevico, que ya relataré.
    Saludos.

    1. Anonymous

      Siento si mi comentario no te ha parecido amigable. Era solo mi opinión, no un ataque ni nada que se le parezca. Entiendo el espíritu del blog y me encanta. Por eso participo.Creo que en ese espíritu cabe también la opinión personal siempre que no se falte al relator.

      Un saludo también afectuoso.

      Félix Valiente

    2. Jesús Alfonso Redondo Lavín

      Que no, Félix, que no. Perdóname tú por haber usado tu comentario para responder de una forma irónico-cachonda. En ningún momento pretendía herirte ni descargar enfados. En absoluto. Me has dado la oportunidad de pasar un buen rato, eso, solo un buen rato. Es mi carácter y muchas veces sufro la incomprensión porque reprimo en exceso la inclinación al histrionismo. En este caso peor, porque el texto no lo acompaño con el gesto y claro, despista.
      Repito: Un fuerte abrazo.
      Seguimos…

    3. Jesús Alfonso Redondo Lavín

      Gracias María, pero ni tanto ni tan calvo, normalito, tirando a simple aficionado de las dos cosas.

  8. Un tal Miguel

    No conocía tan a lo vivo el montaje de las carboneras. Vales para, desde guía rural de Cantabria y alrededores, a número de la Real Académico de la Historia de tu familia. Didáctico y ameno. Pero noto un algo así como de resumen en el total del cuento. El que hayas usado la ingeniería para encoger tu escrito me ha parecido un intrusismo que nos perjudica a los lectores. Habrá que engañar de alguna forma a JAMS. Y yo te defiendo, salen 2084 Kg. exactos.

    1. Jesús Alfonso Redondo Lavín

      Miguel, si te sale exacto es que lo has hecho con la tabla de logaritmos. A mi me sale «casi» y eso que he amañado el cálculo para que me de la solución. Ya sabes, «Dada la posición de la estrella polar y el logaritmo neperiano de «pi», averiguar si es aquí, donde se puede…»
      Esta vez has madrugado y mo te quiero hacer esperar. Tampoco te voy a decir, tal como te prometí, que te animes a escribir un relatillo.
      Un abrazo.

    1. Jesús Alfonso Redondo Lavín

      Je n´accuse pas.
      Te pasas en elogios Ginette. hace algunos años hice un curso en unas dependencias militares de París en las que se conmemoraba en una placa de bronce el proceso de Dreyfus. Se hacía referencia al J´accuse…! de Zola.
      Besos.

    2. Ginette Gilart

      Jajaja, tú no acusas, pero hoy en día tenemos a muchos acusados y esos no son tan inocentes como lo era Dreyfus.
      Un abrazo, Jesús.

  9. Anonymous

    Documentado y preciso homenaje a una labor ancestral tan menesterosa, Jesús!

    Muy bueno!!! He aprendido cosas que desconocía de ese mundo… gracias!

    Mucha suerte!!
    Un abrazo
    Marta

  10. Ricardo

    Es lo que esperábamos.
    Tus crónicas son muy instructivas y amenas. Aún estoy repasando la fórmula para aplicarla a la montaña de 200.000 tm. de carbón desaparecida en el Bierzo.
    Me sorprende que consigas resumir esta historia cuando Armendariz necesitó casi dos horas en Tasio.
    Enhorabuena de nuevo.
    Un abrazo.

    1. Jesús Alfonso Redondo Lavín

      Gracias Ricardo. Ves cómo se está bien en este Blog. En este mundo de noticias y acontecimientos aciagos, salir o entrar, según se mire, a este BLOG, es como salir al recreo. Un alivio.
      Un abrazo.

  11. Anonymous

    Yo no quiero repetirme, Jesús, pero escribes que te cagas, contestas a los comentarios que es la hostia y manejas la ironía de putísima madre.
    Menos pedir perdón, el Santo Oficio y el «nihil obstat» prevío hace unos días que lo superamos, afortunadamente.
    ¿Podría alguien pasarme una lista paralela a la de los temas mensuales para saber por dónde tienen que ir, ortodoxamente, los relatos? ¿Quizás en letra pequeña junto a 2084 pone algo sobre que se trata de una fecha? Reivindico la raiz cuadrada de libertad elevado a dos tercios. Gracias, maestro. Un beso con lengua. Marcos.

    1. Jesús Alfonso Redondo Lavín

      Qué tío eres, me consta que tienes la admiración de Jams pero que también lo tienes en «jaque». Ya te ha puesto en el lateral las razones de las temáticas. Yo seguiré trampeando para poder contar lo que quiera contar y cuando lo quiera hacer y siempre sin ofender. ¿Porqué no te acercas con Pili a Cabezón de la Sal este próximo fin de semana?. Ya sabes, solo hay un peligro para nosotros los gorditos: «El cocido montañés».
      Un abrazo.

  12. Nieves Mtz.Menaya

    pero señores ingenieros, desde cuándo en un relato donde la realidad o la ficción es lo que menos importa, se ha de reparar en si la masa corporal partido de dos da como resultado que Superman pudiese detener con una mano un autobús repleto de pasajeros aterrorizados? No imagino a Isaac Peral evaluando si el pulular de Campanilla buscando a Peter Pan desafiaba o no las leyes de la aerodinámica. A mí, lo que me ha gustado han sido los aciertos, la cadencia y la credibilidad (sea ficticia o no) que recorre este texto magníficamente escrito, una vez más. Ésto es literatura; el resto son Informes.
    Dejando a un lado las raíces cuadradas, me quedo con las raíces de tu familia y el cronista que las escribe, al que le mando también otra lengua con beso.Nieves

    1. Jesús Alfonso Redondo Lavín

      Hola Nieves. Esperaba tu «peloteo» en estos «Idus» de Marzo. Me estás acostumbrando a los halagos. Es lo poco que nos va quedando.
      Pásate por google y busca por la referencia : “Mis tatarabuelos, los Muñoz Arranz, los carboneros de Cevico”, Alli encontrarás el relato completo que envié al administrador de la web del pueblo.
      Besos y esperando tu relato.

    2. Jesús Alfonso Redondo Lavín

      Sois muy jóvenes para recordar una copla que se cantaba en mi casa, y que terminaba el proceso de este oficio. (perdón si alguno la considera machista).

      Los carboneros por las esquinas
      van pregonando carbón de encina,
      carbón de encina, picón de roble,
      los carboneros son unos hombres.

      Saludos, amigos.

  13. Vaya, un cuento en vez de futurista de los que se va al pasado, no sé de qué me extraño en ti. Siempre consigues ese toque amable, entrañable de los mayores, muy original!! Y muy a tu estilo. Ah y gracias por las explicaciones sobre los escolapios, te leí, pero he andado muy liada. Abrazos.

  14. kistila

    como muy bien apuntas:
    «tengamos cuidado que tal como van las cosas puede ser más futurista de lo que parece.»

    con solamente un pellizquin podía ser una historia del año 2084… cuando se acordaran de como se apañaban antaño sus abuelos para sobrevivir… (por cierto es en este sentido también que va mi propio cuento…)

    he estado contenta conoceros a los dos, pena no haber tenido ocasión de hablar mas personalmente de este «antaño» que admiramos tanto…
    siempre espero tus relatos con gusto…

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