Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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24. MI CASITA DE VIENTO (PARTE II)

Los surcos de su cara y el rictus de dolor, la condenaban a ser vieja sin serlo. Trabajaba tanto, extrañaba de tal modo el sonido de su lengua materna, se fustigaba de tal forma por sus culpas, que sus arrugas habían enraizado en su alma.
Nola recordaba muy bien cuánto tiempo llevaba en aquella casa en la que ahora vivía sola. El viento ya no le traía a su hijo para que lo meciera en la noche, a cambio, aullaba y repetía: sola, sola, sola… la palabra más cruel y más triste que jamás oyera, sin embargo, seguía sentándose en el alfeizar, por si se apiadaba de ella.
Hoy, un coche negro paró delante de su puerta. De él bajó un hombre joven de piel oscura y piernas largas.
Soy yo, dijo, mientras sacaba unas monedas para pagar el taxi.
Nola dio un salto felino y acercándose a él, lo olió sin descanso. Era su cachorro, el que dejó en manos de otros.
El viento haciéndole un guiño cómplice arrancó de su cabeza el pañuelo colorido.
No lloró, el sol y la culpa habían secado sus ojos.
Movió los labios pidiendo a Dios, o al viento, no haberse vuelto loca.

24 Respuestas

  1. Martín Zurita

    Hola, Mercedes.
    El viento aliándose con una mujer emigrante asediada por la nostalgia y por la soledad. Es un símbolo perfecto para una historia, la de la mujer a la que el látigo de sus culpas avejenta sobremanera. Qué bien juegas con la elipsis. ¿Cuáles son esas culpas? ¿Acaso abandonó a su cacorro? Sea como fuere, éste regresa y el cambio en el texto se ha garantizado. Un final muy bonito. Mira: si Dios existiera muy bien pudiera ser el viento que nos trae y nos lleva, que nos mueve y nos conmueve. Como a mí tu propuesta. Enhorabuena. Un beso.

  2. Martín Zurita

    Hola, Mercedes.
    El viento aliándose con una mujer emigrante asediada por la nostalgia y por la soledad. Es un símbolo perfecto para una historia, la de la mujer a la que el látigo de sus culpas avejenta sobremanera. Qué bien juegas con la elipsis. ¿Cuáles son esas culpas? ¿Acaso abandonó a su cacorro? Sea como fuere, éste regresa y el cambio en el texto se ha garantizado. Un final muy bonito. Mira: si Dios existiera muy bien pudiera ser el viento que nos trae y nos lleva, que nos mueve y nos conmueve. Como a mí tu propuesta. Enhorabuena. Un beso. Ah, el título es estupendo.

  3. Hola Martín, para empezar, muchas gracias por tus comentarios a pares, jajaja.
    Te diré que en la anterior rueda en la que se trataba de escribir sobre la mujer rural, a mi me salió esta mujer, Nola y sobre ella hice mi relato. Mira por donde que Nola y su casita de viento, venían también muy bien para esta ronda de emigrantes, migrantes o inmigrantes y… decidí, seguir su historia, de ahí que se den algunas cosas por sabidas.
    Ea, pues ya está desvelado el misterio. Un abrazo y felicidad otoñal para ti y los tuyos.

  4. Jesús Garabato Rodríguez

    Magnífica continuación para tu anterior texto, que he releído con gusto. Reflejas muy bien esa forma de actuar casi animal de una madre con su hijo tras tantos años de separación. Me ha gustado, Mercedes. Suerte y un saludo.

  5. Ángel Saiz Mora

    Una continuidad muy lograda en estos dos relatos, tanto que parecen uno solo, adaptado a dos temas diferentes pero unidos y que comparten personajes, no sólo tu protagonista, también el viento, no menos importante. “Sola, sola, sola”, la palabra más cruel y triste cuando no se desea, que hace que los sentidos se confundan. Muy pocas veces en ENTC hay continuidad en los textos publicados de una edición a otra, aunque cada uno puede leerse de manera independiente.
    Un abrazo, Manoli, suerte

  6. María José Viz Blanco

    Hermoso relato, igual que el anterior de la serie. Toca la fibra sensible y no es tan fácil lograrlo,
    si no fuera por la gran calidad de tu escritura, Mercedes.
    Un abrazo.

  7. ANTONIO RODRÍGUEZ

    ¡Qué bonito relato! Resuma sentimientos, sensaciones, alegrías y tristezas y sobre todo AMOR. Enséñame Mercedes a hacer poesía con tan pocos elementos. Enhorabuena.

    1. Es una pena no poder comentar tu relato que es una realidad diaria, que forma parte de nuestro paisaje hasta el punto de no darnos cuenta de que esos manteros, tienen que hacer malabares para sortear obstáculos y zancadillas. feliz noche Antonio, halagada y agradecida me acuesto hoy.

  8. Salvador Esteve

    En tu primer relato la soledad de Nola nos dejó desazón y congoja, pero esta visita recompensa esos pensamientos de amor que siempre el viento mantuvo vivo. Enhorabuena, Mercedes, por la genial unión de estos dos estupendos textos. Abrazos y suerte.

    1. Es obvio que cuando no se planean las cosas salen mejor y lo digo por Nola y por mi Enlazar los dos micros fue algo impulsivo pero me gustó la idea y ahí quedó. Gracias Salvador te deseo Salud y fortuna y ahí eb fortuna están incluidos muuuuchos buenos deseos.

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