Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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08. MOBILIS IN MOBILI (Mariángeles Abelli Bonardi)

Acqua: con ese color fluye, por las volutas de asfalto, a la velocidad de la vida. Se desdibujan las señales, las siluetas, los contornos; el vértigo lo intoxica. Nemo nunca se ha sentido tan poderoso. Chirrían los frenos… Su flamante Nautilus se incrusta en el colmillo largo y retorcido de un enorme Narval.

 

7 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Un coche es algo más que un medio de transporte. Proporciona la sensación de tener el destino en las manos. Pero una acción en apariencia mecánica, como es conducir, puede convertirse en un camino hacia la muerte cierta, cuando el conductor, distraído, embebido, embriagado o desesperado, utiliza ese ingenio humano para saltarse todas las reglas, también la mas elemental de preservar su propia vida.
    Una historia breve e intensa, la de un suicida de quien desconocemos sus motivos, pero sabemos su final, con un lenguaje marino que aporta gran originalidad.
    Un abrazo y suerte, Mariángeles

    1. Hola, ÁNGEL. Me alegro que la historia te parezca breve e intensa, porque ciertamente lo es. Pero más que a un suicida, yo tenía en mente a un conductor embriagado por la velocidad de su auto nuevo; de ahí lo de “flamante”, porque imaginé que recién lo estaba estrenando.
      En cuanto al “lenguaje marino”, se lo debo al color del descapotable de la foto, con su color acqua/agua, que primero me evocó la peli “La forma del agua” (que me encanta, pero no supe cómo integrarla a la foto), y luego la forma del auto me hizo pensar en un submarino, más precisamente el del capitán Nemo, y se me ocurrió que Nautilus y Narval bien podían ser la marca de dos vehículos, el descapotable y el camión con el que choca, de ahí el título del micro, Mobilis in mobili, “Móvil en lo móvil”, que es el lema escrito alrededor de la gran “N” de la bandera que identifica a capitán y navío (Mobilis in mobili es una locución latina original de Verne, que al parecer era gran amante de los clásicos).
      Como siempre, agradezco y valoro tu atento y sesudo comentario.

      Un beso grande,
      Mariángeles

  2. Carmen Cano Soldevila

    Dejarse llevar por la embriaguez de la velocidad o dejarse llevar por tus imágenes acuáticas son dos formas opuestas de placer. La primera conduce al suicidio, si no se ha cobrado más vidas en su alocada carrera. La segunda nos lleva a disfrutar de este breve pero intenso micro.
    Felicidades, Mariángeles. Suerte y besos,

  3. Barceló Martínez

    Guau, Mariángeles, ¡cuánto has intentando mostrar con tan poco! La máxima “menos es más” aquí se cumple. No es necesario que lleguemos a entenderlo todo, aunque cuando explicas todo el simbolismo ya me ganas del todo. No malinterpretes esta otra máxima particular “me gustan muy breves” (los microrrelatos, claro) Ja,ja,ja.
    No sé si en Argentina se utiliza este refrán: “Lo bueno si breve dos veces bueno”. Pues eso opino de tu relato.
    Un abrazo.

    1. Sí, BARCELÓ; ese refrán se utiliza, y muy a menudo, aquí en Argentina. Y sí, quise mostrar mucho con muy poco, y espero no haberme quedado en el intento (no te voy a negar que lo que me decís de “intentar mostrar” me ha preocupado un pelín, jaja). A mí también me gustan muy breves… los microrrelatos, jaja 😉

      Otro abrazo para vos,
      Mariángeles

  4. Blanca Oteiza Corujo

    Mariángeles, breve propuesta pero con todo lo necesario para ser un buen micro. Mezclas lo marino con la carretera y el resultado es el final de ese flamante coche. Es lo que pasa cuando se hace caso omiso de las reglas de circulación y se corre demasiado.
    Un beso

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