Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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32. Noche tras noche (Nuria Rubio)

Una noche más, consigo acomodarme en una desvencijada butaca revestida de deslucido terciopelo carmesí. Instantes después, Eleonora se sienta en mi corazón, oprimiéndolo suavemente. Ante un público con los sentidos adormecidos por el exceso de alcohol, acaricio volátiles teclas de piano, al compás de la adorada voz que late dentro de mí. El eco de pasionales vocablos me desgarra con infinita dulzura. Momentáneamente, soy privado de tan placentero dolor debido al violento desalojo del local.

Sin techo, a la luz de la luna, mis dedos, flotando en el aire, dan vida a los postreros acordes del último bolero. La melodía, enredada entre los viejos cordones de mis desgastados zapatos, ata felizmente cualquier movimiento; mis longevos pasos, diluidos en la marea de muchedumbre evacuada por la policía, aparentan dejar atrás el antiguo Café Encadenados, nido de mendicidad desde hace décadas… En gozosa quietud, mi corazón acoge a una Eleonora que, ajena al inexorable fluir del tiempo, se abraza al estremecedor latido que anuncia el inicio de su eterno recital. Y una noche más, la sangre que brota de mi sien empapa, poco a poco, el tapizado bermellón de una butaca en la que, no sin dificultad, acabo de acomodarme…

34 Respuestas

  1. Jesús Garabato Rodríguez

    Nuria, me gusta mucho tu relato. Ese bucle que no parece tener fin para nuestro depauperado personaje, anclado a la tristeza del infausto ambiente en el que le toca vivir o malvivir. Pero, al menos, parece “disfrutar” en algunos momentos de esas remembranzas que puede que den sentido a su, no sabemos si eterno, deambular. Nos los muestras con una prosa muy trabajada y reforzado con unas imágenes muy nitidas donde sentimos esa sordidez, desampoaro, injusticia, angustia… que refelja tu texto. Enhorabuena. Un beso y suerte.

    1. Nuria Rubio

      Hola, Jesús
      Muchísimas gracias por regalarme, una vez más, tu tiempo, tu lectura, tus palabras.
      En efecto, el personaje está atrapado en un “bucle” y su “deambular” es “eterno” -cito tus términos-… Pero esto es así porque la suya es una sucesión de noches que repiten una misma noche: la que murió. (El relato cuenta-sin contar que esa muerte se produjo durante el desalojo del local… por un golpe en la sien, esa sien sangrante que da color a la butaca carmesí/bermellón). Hay en la recreación de esa noche placer -el “disfrute” que tú mencionas-, ya que va unida a su devoción por el recuerdo de Eleonora, la voz de los boleros que él acompañaba/acompaña con su música, al piano.
      Me sorprende que no menciones en tu comentario que la voz narrativa es la de un alma que “vive” entre este mundo y el otro. Está claro que sus cadenas terrenales son sólidas, muy sólidas, pues tú lo sientes vivo…
      Que me digas que el relato te ha gustado, a mí sí que me da VIDA con mayúsculas.

      Un beso enorme

      1. Barceló Martínez

        Hola, Nuria. Tienes una narrativa muy trabajada que da gusto leer. Me gustan esos relatos que vas leyendo y son capaces de hacerte imaginar lo que está sucediendo, porque el ritmo es bueno y está bien acompañado por la adjetivación, éste es de esos. Si tuviera que poner alguna pega, no digo que se la ponga, es que yo no he sido capaz de ver, en una primera lectura, el trasfondo íntegro de la trama, he necesitado releer para para terminar entendiendo, pero está tan bien escrito que he disfrutado de cada nueva lectura. Un afectuoso saludo. Mucha suerte.

        1. Nuria Rubio

          Hola, Ángel
          Estoy encantada de tenerte aquí… Pero no sé muy bien el motivo por el que, siendo posterior, tu comentario figura entre el de Jesús y Eduardo. En fin, “cosillas tecnológicas” que se me escapan 😉

          Te agradezco los elogios dirigidos a la parte formal del texto. Y te doy las gracias también por tu sinceridad al plantear la dificultad de comprensión que puede entrañar el contenido del relato.
          Todo mi agradecimiento (y disculpas por la parte que, como autora, me toca) por haber tenido que releer el texto hasta comprenderlo íntegramente. Y un agradecimiento aún mayor por decirme que has disfrutado de cada nueva lectura… Ángel, eres “un ángel”.

          Un abrazo agradecido

  2. Martín Zurita

    Hola, Nuria, guapísima.
    Noche tras noche igual, noche tras noche igual, noche tras noche tras noche, noche tras noche igual… El gran Hilario Camacho te ha iluminado. Noches de bohemia y de ilusión… Ya sabes. Y llegaron ellos… Pero a él, al artista de la voz, no le desalojan aunque le cueste acomodarse en el sillón de su arte con el que encadena melodías. Texto grande, una vez más, de tu magia inconmensurable, divina criatura escribiente. Tus renglones me saben a milhojas mágicamente edulcoradas y trágicamente bonancibles. Sea pues mi sentida enhorabuena, hasta el mismísimo centro de la diana. Un beso… no sé… Así. Así de… No sé…

    1. Nuria Rubio

      Hola, Eduardo
      Gracias eternamente repetidas (como las noches de mi relato) por acompañarme una vez más.
      Es curioso que, al igual que Jesús, no plantees el hecho de que el personaje es un ser entre dos mundos… Parece que lo he encadenado a conciencia en el mundo terrenal 😉

      La canción a la que aludes me encanta. Bien podría haber sido mi fuente de inspiración… de no haber tenido en mente el bolero “Encadenados”. Aunque mi auténtica debilidad es la música clásica, soy receptiva a todo tipo de música (bueno, a casi toda); de los boleros que conozco me atrae la intensidad de las letras.

      Las palabras que me regalas me dejan muerta… esta vez de alegría y de alguna que otra lágrima; vamos, simplemente feliz.
      Un beso enorme.

      P.S. Estoy por escribir una continuación del relato. Una donde la música del personaje suene junto a la de cierto artista, allá en las alturas… Además, ese artistazo puede ayudar a reconstruir el local, dando de llana maravillosamente bien a lo que haga falta.

  3. Martín Zurita

    Hola, Nuria, en tu rectángulo otra vez, pero no he podido sustraerme.
    Hay que ver la manera que tienes de imaginar en un segundo (y de agradar, tanto o más importante), pero tu protagonista se sustenta por sí mismo y, tienes toda la razón, a caballo entre dos mundos, maldita miopía. Es el tuyo, en definitiva, corregido y aumentado, agigantado mi parecer, un texto inmenso. Uno de esos para llevarse al sillón de orejas y leer y releer hasta metabolizar tantísimo nutriente. Como grande es el beso que te mando.

    1. Nuria Rubio

      Nada de “miopía”, Eduardo. Lo que engrandece a un texto son los ojos que se posan sobre él. Yo ahora siento “inmenso” al mío porque lo veo con tu mirada.
      Un beso lleno de afecto, cual luna llena en una noche eterna (sea de “bohemia” o de “bolero”)

  4. María José Sánchez

    Un lindo relato, Nuria. No solo las palabras con las que embelleces la historia, sino también el fondo de lo que efectivamente transmites. Conjugas a la perfección ambos aspectos, con lo cual nos dejas una sensación de plenitud absoluta tras leerlo. Mi más sincera enhorabuena por esta maravillosa narración. Y mucha suerte.

    Besitos, guapetona.

    1. Nuria Rubio

      Hola, María José
      Qué agradable manera de dar la bienvenida a este recién estrenado otoño: abrir la ventana de mi pequeña casa en ENTC y encontrarme con el paisaje de tan halagador comentario.
      Gracias, muchas gracias por tus palabras (no sé si mi relato es merecedor de ellas… pero es bonito leerlas).

      Vuelan besos desde mi ventana hasta la tuya.

  5. Hola, Nuria. No me extraña el cuidado puesto en el lenguaje de tu relato, pues vengo de leer tu comentario en el mío y era una pequeña antesala para este precioso broche. La historia también es muy interesante, presentándonos un personaje singular lleno de melancolía, pero desde una perspectiva sorprendente, pues vive atrapado en la repetición del día de su propia muerte. El lenguaje teje una compleja red con imágenes muy sugerentes que potencian una atmósfera, entre lo evocador y el misterio, con ese personaje no vivo – no muerto.
    Felicidades por tu texto. Un afectuoso saludo.

    1. Nuria Rubio

      Manuel, si el “lenguaje cuidado” de mi comentario en tu relato te ha traído hasta aquí, bienaventurada sea la Musa que lo inspira 😉
      Muchas gracias por las palabras con las que gentilmente arropas la historia de esta triste alma dulcemente encadenada…

      Un afectuoso saludo

  6. Desde el título (Noche tras noche), y con el comienzo del relato (Una noche más) el personaje hace énfasis en esa cadena en la que ha quedado atrapado, merced a la intensidad de lo vivido. Una buena recreación en la que, a través de un íntimo y nostálgico lenguaje, llegamos al corazón detenido del personaje, condenado a revivir, una y otra vez, esa muerte y ese temblor musical y sentimental en el que queda anclado.

    Placer leerte, Nuria. Un abrazo.

    1. Nuria Rubio

      Cuánto me alegra que la lectura de mi relato te haya resultado placentera, Manoli.
      El placer es mío al leer -en el breve análisis que haces del texto- frases tan bellas como la que cierra tu comentario: “(…) esa muerte y ese temblor musical y sentimental en el que queda anclado”. Esa es la esencia.

      Un abrazo y muchas gracias por tu amable visita.

  7. Alberto

    ¡Nuria, qué preciosidad de relato! La melodía enredada en los cordones de mis zapatos… ¡jó! Yo quiero escribir así, jeje. Tu relato es delicioso, melancólico, y, sin duda, refleja la esencia misma del arte.
    Mil enhorabuenas.

  8. Nadie conoce la muerte. Si nuestro cielo será repetir un momento feliz de nuestras vidas, o si será el olvido de todo o si será el comienzo de algo. Tampoco si habrá infiernos particulares donde seguiremos ahogados por la nostalgia y la pérdida, la culpa o el desamparo. Para mí sí ha sido evidente que el protagonista es un alma atrapada entre dos mundos y que la muerte ha hecho más fuerte su amor si cabe. Lo que más me ha gustado es el ambiente bohemio y artístico que destila el texto con ese lenguaje tan tuyo y que manejas tan bien. Tiene imágenes muy bellas. Lo más angustioso, el eterno bucle que vive el músico, muy bien reflejado. Mi esperanza, que la muerte sea de otra manera. Un beso muy, muy fuerte.

    1. Nuria Rubio

      Mar, muchas gracias por acercarte a leer mi relato y por dejar tan bella y generosa huella de tu visita.

      Hermosa reflexión la que haces sobre la muerte, esa gran desconocida que “sombrea” nuestra existencia. Yo, al escribir este relato, quería -necesitaba- transmitir la idea de que todo no acaba aquí; que nuestro corazón, nuestros sentimientos, nuestro amor perduran de alguna forma… Por eso convertí a mi personaje en un alma eternamente unida a sus dos pasiones: la música y Eleonora, ya íntimamente fundidas en el plano terrenal.
      Como digo siempre, esto es ficción. Yo también espero que la muerte sea de otra manera. Yo la sueño -quiero soñarla- llena de paz, una eternidad libre de angustia y de dolor.

      Encantada de que el relato te haya gustado, te envío un inmenso abrazo y un beso enorme.

    1. Nuria Rubio

      Calamanda, te agradezco tu lectura y tus palabras.
      Muchas gracias por ensalzar la belleza de la noche perpetua en la que “vive” el personaje.

      Un afectuoso saludo

  9. Hola, NURIA. Qué paradójico destino el de tu pianista- ahora pianista fantasma-, encadenado a los sucesos vividos esa noche en el antiguo Café Encadenados… lo bueno es que no haya quedado solo, que lo acompañe la voz de bolero de su amada Eleonora. “Mal de muchos, consuelo de zonzos”, dice el refrán, pero en este caso creo que marca la excepción a la regla.

    Me gustó leerte. Cariños,
    Mariángeles

    1. Nuria Rubio

      Hola, Mariángeles.
      No sé hasta qué punto puede resultar paradójico el destino que he trazado para mi personaje, teniendo en cuenta que se trata de “un ser entre dos mundos”.
      El relato juega con las coordenadas espacio-temporales. Es cierto que el personaje está encadenado a los sucesos vividos la noche en que murió. Pero sus cadenas van más allá. El texto -que sugiere más que cuenta- da claves para advertir la complejidad de ese encadenamiento, una complejidad no exenta de lógica. Él está encadenado a un lugar (un Café con nombre de bolero) donde, en un pasado, Eleonora cantaba boleros y él la acompañaba al piano. Cuando fallece, es ya un anciano músico en cuyo corazón late el recuerdo de la voz de una Eleonora por la que el tiempo no ha pasado; cuando muere, el local ya es un refugio de mendigos. Se sobreentiende que, antes de recibir ese golpe mortal, ya acudía a ese lugar, ya estaba encadenado a él.
      El personaje no “vive” su destino como una desgracia. La suya es un alma de artista que encuentra en esas cadenas musicales/amorosas un gozo eterno…

      Un abrazo con mi agradecimiento por leer y comentar el relato … y por perdonar la extensión de mi respuesta 😉

  10. Salvador Esteve

    Precioso texto que nos adentra en un dejà vu espiritual, un latido perpetuo que acompasa pasión y música de una nueva realidad. Gran relato,, Nuria. Abrazos y suerte.

    1. Nuria Rubio

      Muchísimas gracias, Salvador. Tienes el don de la oportunidad, por lo menos en lo que a mí respecta. Hoy ha sucedido lo mismo que sucedió con mi anterior relato: un mal día… y aparece tu comentario, como una inesperada sonrisa.
      No te imaginas cuánto me alegra que el relato haya sido de tu agrado y que lo valores tan positivamente (estos momentos animan a mantener viva la ilusión por la escritura).
      Me encanta eso de “déjà vu espiritual”. Y aún más lo de “latido perpetuo que acompasa pasión y música(…)”. Maravilla de lectura la tuya; bella glosa de mi relato.

      Un afectuoso saludo y todo mi agradecimiento.

  11. Enrique

    Placer y dolor eternos para este personaje anclado de por vida (o de por muerte) en una noche tan trágica como llena de dulces e intensos sentimientos. Tu prosa se lee con el mismo agrado que se escucha un hermoso bolero, resultado sin duda de una esmerada composición.
    Enhorabuena y mucha suerte con esta deliciosa propuesta, Nuria.
    Saludos.

    1. Nuria Rubio

      Enrique, recibir un comentario como el tuyo es muy gratificante. Que equipares la lectura de mi prosa con la escucha de un hermoso bolero me alegra profundamente. Elegí este género musical como base de mi relato porque consideré que era el que mejor casaba con la intensidad de la historia que quería contar.
      Muchísimas gracias por sumergirte en esta particular noche y regalarme tan generosas palabras.

      Un afectuoso saludo.

  12. Me hago mayor. Desconozco que Eleonora sea una canción. Me fui por una gata que se apoya en su pecho. No acababa de entender tu relato, pero algo perturbaba en lo leído. Y mira que das pistas. Sí que veía lo bien que has descrito el ambiente bohemio o desahuciado. Me fui a los comentarios y en tu respuesta primera nos cuentas el relato. Así ya sí. Una vez comprendido lo aplaudo. Felicidades. Quizás no deberías haber desvelado el “secreto” tan pronto, haber dejado que la gente opinara para ver cuántos se daban cuenta. Suerte.

    1. Nuria Rubio

      Anoto tu sugerencia, Javier. Tienes toda la razón: me “autoexplico” en exceso.
      Vengan o no de la mano de mis anotaciones, recibo con agradecimiento tu aplauso y tu felicitación.
      Por cierto, Eleonora no es una canción; es una cantante de boleros (al menos, en mi relato). ¿Lo ves? Me pierde la “vena explicativa”… Y a ti la “vena guasona”, que tengo la sensación de que te estás quedando un poquito conmigo con tu supuesta incomprensión del relato 😉
      Bromillas aparte, estoy encantada de contar, una vez más, con tu visita.

      Un afectuoso saludo.

  13. Nuria, enhorabuena por tu magnífico relato. Está tan bien escrito que a veces tenía la sensación de estar leyendo una especie de prosa poética, de esa en que las palabras van encajando como las piezas del Tetris. La originalidad de su planteamiento ya es de agradecer y el final (al menos, para mí) inesperado, siempre es un regalo para un lector. Felicidades y toda la suerte!

    1. Nuria Rubio

      Salvador, te agradezco mucho tu lectura y tu generoso comentario, incluida la simpatiquísima y ocurrente alusión al Tetris 😉
      Todo un placer haberte tenido como lector de mi relato.

      Un afectuoso saludo.

  14. Marta Trutxuelo

    Hola, Nuria!

    Tengo debilidad por los relatos que se centran en la música y más en el piano… así que… a ritmo de blues, triste y hermosa como tu narración… felicidades!!!

    Un abrazo y te deseo mucha suerte!!!
    Un abrazo
    Marta

    1. Nuria Rubio

      Hola, Marta
      Debilidad compartida. Suene, pues, la eterna melodía de piano de mi relato acompañando al enorme ¡¡¡GRACIAS!!! que te envío.

      Un abrazo

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