Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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NOV74. TARTA DE CHOCOLATE CON AMORGOR de Begoña Heredia

En su recién reestrenada niñez, él, con sus ochenta años, no quiso prescindir de una buena celebración. Reunió a sus hijos y nietos, nueras, yernos y esposa y alrededor de la mesa, frente a la tarta predilecta del octogenario: bizcocho bañado en ron, chocolate fundido sobre ella y nata entrelazada, chocó su cucharilla en el cristal de la copa y tomó un trozo del pastel.
– No sé cuál será mi último cumpleaños y por esa misma duda tengo algo que deciros antes de disiparla.
Los nietos le miraron, las nueras y yernos bajaron la cabeza, los hijos retorcieron sus servilletas y la esposa sonrió.

-Destrubir lalvi a queripadre en la vieñez, hancer como boborroncio fuestara, es mimiramente que returjer el crabo a un misnino, atizorarle puntadepie aul canito, retiretrarle el petero al infanene.
Terminó de tragar la tarta y continuó.
-Esto es lo mismo que hacéis vosotros, llenaros la boca de dulces palabras y soltarlas, pero a mí me resultan tan incomprensibles como las que yo os he lanzado. Con la diferencia de que las mías han sido más autenticas y menos inventadas que las vuestras.
Otra cosa: materclava y vietonto , se largargaran lejadavostramente agustarse vustrerencia.

13 Respuestas

  1. Lo dice tu relato muy clarito, Begoña, pero es lo que teníamos que hacer todos, con nuestra pareja disfrutar de lo que has conseguido juntos. Eso si, dejar a los hijos, sobre todo con un patrimonio cultural y que sean buena personas y con eso se manejaran en la vida.
    Un beso

    1. Si señor asi serian muchisimo mejor las cosas, sin tanta herencia que no hace mas que producir desencuentros entre las familias. Y ademas de eso, tratar un poco mejor a nuestra gente mayor sin esperar herencias.

  2. Un amigo mio, sin hijos y ya entrado en años, se compró un mercedes y reunió a sus sobrinos, invitándoles a una cena. A los postres se levantó y tras un discurso familiar dio las gracias a los asistentes por el regalo.
    -¿Qué regalo?- le preguntaron,
    Abrió la cortina del restaurante y les mostró el mercedes tras la ventana.
    -Lo he comprado con el dinero de vuestra herencia.
    Un beso Bego.

  3. Jajaja. Pues me parece muy bien por el anciano, ya está tardando.
    A veces pensamos que los viejos y los niños no nos entienden o no nos escuchan… Luego nos sorprende, como en tu relato. Un desenlace distinto y valiente, en lugar del típico discurso.

    Un abrazoooo grande para ti.

  4. Begoña:
    El cementerio está lleno de viejecit@s ahorrativ@s que murieron ricos y vivieron pobres.
    Y lo peor que las herencias están en el aire por desacuerdos de los herederos.
    Así que yo quiero ser como tu ancianito. (si llego a los 80)
    Un saludo.

  5. Muchas gracias a todos por vuestros comentarios, me alegra saber que lo habéis leído que no es poco, y si encima os ha gustado muchísimo mejor un abrazo a todos, pero una para cada uno.

  6. Anda que gracia, hoy he escrito precisamente un relato sobre una herencia!!!. Asi me gusta el abuelo con un par, ahí os den hijosmios cria cuervos. El truco de crear palabras con la boca llena, muy gracioso.

  7. Gracias Maria por pasarte a leer le relato, Te confieso que no era este el que iba a enviar si no otro que escribí con anterioridad, pero me parecio algo triste y me decidí por el enviado que al menos tiene un pequeño punto de humor , amargo, pero humor al fin y al cabo, así que si te atreves a leer el otro, que es mas triste ya sabes está en mi blog

  8. Begoña, me vengo quejando este mes de que soy muy torpe también para esto de inventar palabras. No he entendido nada de la parrafada del abuelo, así es que no puedo comentar. Parece que al final los abuelos se van a gastar la herencia. En fin, que me he perdido pero intuyo por donde va. Para mi el recurso me ha tapado el relato, problema mío, seguro, pues veo en los comentarios que sí lo han entendido. Gracias por el trabajo del millón y no te olvides de visitar nuestro bar, digo publicidad.

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