Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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11. O se separan o se van de vacaciones. (Rosy Val)

Vais en coche muchas veces, pero hoy le sientes distinto. Igual es porque anoche discutieron. Últimamente lo hacen mucho. Los gritos no te gustan, te asustan, te alteran. A ellos también les aterra. Los más pequeños corren a esconderse. Sarita y Toni siempre lloran…
Te has quedado dormida. No sabes dónde estás. Nunca antes habíais venido a este lugar. Le llamas. Él siempre acude. No te has enterado del viaje y a ti nunca te pasa, nunca, cuando vas con él. Te notas rara y la boca pastosa. Tienes sed. Le llamas. Por qué no viene. Tratas de alejarte, mas no puedes. Le llamas. Por qué tarda tanto. Apenas te sostienes. Ya sale la luna. Tienes frío. Te acurrucas. Le llamas. Quieres huir, pero no puedes. Tienes sed. No sabes qué haces ahí, atada a ese árbol. Le llamas.

50 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Los perros, más civilizados y fiables que las personas, no entienden los motivos que pueden llevar a sus dueños a abandonarlos de la forma más cruel. Como bien titula Paloma en su relato, “él nunca lo haría”. Dormida sin darse cuenta, rara y con la boca pastosa, deduzco que tu protagonista es una perita, aunque confieso que lo de que las piernas flaqueen me despista un poco. Espero haberlo interpretado bien.
    Un abrazo grande, Rosy. Suerte

  2. Ángel, lo has interpretado de maravilla. Cuando se lo leí a mi hijo, me dijo que lo de las piernas despistaba. Las piernas y las patas aunque sirvan para lo mismo, cada uno con las suyas.
    Da gusto lo bien que nos entendemos… gracias y un abrazo muy fuerte.

  3. María José Viz Blanco

    Rosy, transmites tristeza y compasión, con este tierno relato. Es una crueldad cualquier tipo de abandono, sin duda, pero cuando se trata de llevar, con engaños, a un animal y atarlo a un árbol cualquiera, para que se muera lentamente, de pena e inanición… esa acción no tiene nombre suficientemente duro para calificarla.
    Un abrazo y suerte.

  4. Martín Zurita

    Hola, Rosy.
    Hubiera quedado bien hasta con “las piernas”, porque las perritas suelen ser, la de tu texto lo evidencia, más humanas que los humanos. No hay más que atender a su sensibilidad: no le gustan los gritos. Qué estupendamente dibujas, nos haces sentir el desconcierto del animal, su patético extrañamiento. Y su impotencia, en ese insistente “Le llamas”. Por afinidad de sexos, o por cariño, él se portaba con la perrita de maravilla, pero el caso es que termina abandonada, atada a un árbol, tal vez porque ella, la perrita, fue parte de la discusión de la pareja. Un texto sobresaliente el tuyo. Un beso muy grande, que te ruego hadas extensivo a tu hijo, o le des un abrazo de mi parte. Raro sería que, teniendo una madre como tú, no amase la literatura.

    1. Hola, Eduardo, yo creo que esta pareja tiene un mal final, y el primero que sufrirá las consecuencias será la perra. A mi me sorprende lo fácil que les resulta a algunos deshacerse de su perro con el que han convivido incluso durante años. Los españoles abandonamos diariamente más de 300. La mayoría en la calle, casi el 70%, el resto en perreras o en asociaciones animalistas. Vamos, un ejemplo de civismo.
      Aunque no me las merezca, agradezco infinito tus palabras, sin duda, levantan mi ánimo. Un abrazo enorme, y deseo la mejor suerte para tu consideradísimo y excepcional “Considerado”.
      Por cierto, de mis dos hijos, aunque a él también le gusta, es mi hija la que más vive y ama la literatura.
      Otro abrazo.

  5. Paloma Casado

    Se nota en este cuento cuánto te gustan los perros porque describes muy bien la angustia que deben sentir al sentirse abandonados y el amor incontestable que sienten por sus amos. Muy triste y muy bonito a la vez.

  6. Jesús Garabato Rodríguez

    Nos traes a la memoria aquella campaña publicitaria creada para concienciarnos sobre el abandono animal, creo que se llamaba No lo abandones, el no lo haría. Dentro de lo muy malo, que podría ser el dejarlos tirados en una carretera apartada, para no ser vistos, arrancando el coche, ahí podrían, tal vez, tener una oportunidad, pero en el más que cruel caso que nos muestras, esto parece imposible. Acongojante. Enhorabuena, Rosy. Saludos y suerte.

    1. No nos engañemos, la mayoría de los que abandonan en las carreteras, aunque sean secundarias, acaban en la cuneta atropellados y los que lo hacen, no son conscientes de los accidentes que pueden causar, incluso víctimas humanas.
      Gracias, Jesús, un placer que me comentes.

  7. El abandono hacia un animal que persigue a su dueño hacia el fin del mundo es un delito que no tiene nombre. Como decía Saint-Exupéry
    “Debemos ser responsables de los que están con nosotros” pero el ser humano, ya se sabe, es de una naturaleza peor.

    Reivindicativo texto, Rosy. Un saludo.

  8. Al final cuando he descubierto quién era tu protagonista he visto el grado de empatía que refleja tu texto con estos animales. Y es que sentir, sentimos todos, ellos y nosotros. Lo has mostrado a la perfección. Suerte 🙂

  9. Rosy, no te puedes acostumbrar a que te lea siempre, pero como sigas escribiendo como lo haces, no tendré más remedio.
    Si tu hija tiene la misma sensibilidad que tu para la escritura, enhorabuena.
    Un besazo

    1. Jajaja, me encanta que me leas, que me comentes, me encantas tú
      Gracias por poner ese rayito de humor, tal y como está el panorama hay que reírse y mucho.
      Un abrazo grandote.

  10. Esperanza Tirado Jiménez

    También me he acordado de aquella campaña ‘él (en este caso ella) nunca lo haría’.
    A veces parece que los perros tienen más sentido común que alguno de sus dueños.

    Mucha suerte Rosy.
    Besos.

  11. Salvador Esteve

    Un grito desesperado de un ser que no comprende su nueva situación, los motivos de su abandono. Daría la vida por sus amigos y solo pide cariño. Nos adentras en los pensamientos de la perrita y sufrimos y comprendemos su tristeza y su desamparo. Muy buen relato, Rosy,que espolea nuestra indignación hacia un acto inhumano, el del abandono. Abrazos y suerte.

    1. El perro en las guerras, la experimentación, (la mayoría de las veces para no conseguir nada), y algo más común de lo que creemos y aunque esté prohibido, para diversión, con el consiguiente lucro. Son solo algunos de los actos inhumanos en contra del mejor amigo del hombre.
      Gracias por tus hermosas palabras.
      Un abrazo, Salvador.

  12. El ser perreros nos pone en la piel del animal, sentimos su dolor y no hace mal su sufrimiento, por desgracia es algo que vivimos a diario.
    Lo relatas muy bien y nos haces sentir lo de tu protagonista.
    Un abrazo y suerte.

  13. El doloroso abandono. Qué bien lo has descrito Rosy, además el más cruel, le dejan sin ninguna posibilidad, creo que sólo es el comienzo de una familia desestructurada, se ha comenzado a resquebrajar por el eslabón más débil, pero cuando no hay amor, no hay amor para nadie.
    Un saludo y mucha suerte.

    1. Tú lo has dicho, cuando se rompe la familia, muchas veces, si hay perro, es el que primero paga el pato, luego están los niños y la habilidad de los padres, para encauzarlo como es debido.

      Yashira, siempre me quedo con las ganas de decirte, que me alegro infinito verte así de bien, de nuevo, escribiendo, comentando…
      Gracias, preciosa, por tus palabras.
      Un beso fuerte.

  14. Debo confesarte, ROSY, que he tardado muchos (muchos) días en reunir el coraje para comentar tu trabajo. Yo misma me he sentido atada, con la boca pastosa, con frío, queriendo huir y sin poder hacerlo.
    Hay seres humanos que no ameritan el adjetivo.

    Un beso,
    Mariángeles

  15. Hola, Rosy.
    Estoy en tu liga. Me ha puesto los pelos de punta porque ese amor tan grande lo desconocía hasta hace apenas un año… Lo que me he perdido.
    En cuanto al relato, les has impreso un ritmo trepidante (casi angustioso) con esas frases cortas y esas preguntas sin respuesta.
    No hay respuesta a tanta crueldad y abandonar a alguien, que ha sido de tu familia el tiempo que haya sido, atado a un árbol indica solo que hay animales que pueden llegar a conducir.
    Un besazo grandísimo y suerte.

    Esa Rosy, esa Rosy, e-e

    1. Sí, me acuerdo cuando me lo comentaste, y lo atareada que estabas por esos días… 😉
      Que hayas descubierto que volver a casa es alegría y jolgorio para alguien… (no hablo de hijos, ni maridos, ni suegras, ni padres) no es baladí.
      Y mientras sigo a la espera de leer, con qué sorpresa nos deleitarás… y alegrándome infinito de que pertenezcamos al mismo club, te mando un besazo así de grande.

  16. Hola Rosy, has escrito un relato que duele al leerlo. Así de bueno es, nos metes en esa pareja que discute cada vez más. Al final la que sale peor parada es la que menos culpa tiene, como suele pasar. También es la más “fácil”, así entre comillas de hacer desaparecer. No entiendo la maldad tan gratuita hacia quién lo daría todo por ti.
    Narrarlo en boca de la propia perrita es un gran acierto, porque transmites el desconcierto de manera ingenua y real. Me encanta, a pesar de lo que nos haces sufrir.
    Lo que no termino de ver es el título, supongo que haces referencia a dos de las causas de abandono.
    En definitiva, felicidades por un relato tan intenso y bonito.
    Muchos, muchos besos

    1. Hola Asun, en efecto, muchos de los abandonos tienen que ver con una separación. En verano se abandonan muchos de los que se regalaron en Navidad, bien porque se han hecho muy grandes… ¡de pequeños son tan monos!, o se van de vacaciones y no saben dónde ni con quién dejarlo. Causas de abandono las que quieras, de repente; una alergia, la casa se les hace pequeña, un traslado a otra ciudad, por vagancia… la mayoría no saben que existen hoteles, casas rurales, bungalós, donde admiten perros y no te cuesta más que el aparcamiento del coche. ¡En fin!
      Un beso enorme, preciosa, y perdona la chapa…

  17. Me consta, por su escritura, su solidaridad en contra del maltrato a los animales y el cariño que siente por ellos. En este relato manifiesta esa sensibilidad al describirnos la angustia de esa mascota que ha sido abandonada, “atada a ese árbol”. Le aplaudo, Rosy.
    Saludos.

  18. Manuel Menéndez Miranda

    Muy muy duro y muy real, pero en mi imaginación tiene final feliz, con un hogar donde le den lo único que quiere y necesita: CARIÑO. Lo que tu y yo les haríamos a las “personas” que hacen esto no necesitamos ni decirnoslo para saberlo ¿verdad?. Un besote!!

  19. Jo, Rosy!!!!
    Qué pena!!!
    Leo a buen ritmo porque quiero saber qué me tienes preparado para el final y me dejas plof.
    Pues bien, me gusta.
    Me gusta que el desenlace sea triste y que se reconozca la brutalidad (fiera, “animalidad”) de algunos humanos.
    Como siempre, muy bien escrito!!!
    ME ENCANTÓ CONOCERTE, pequeñaja!!! 🙂

    Un besazoooo

  20. MªBelén

    Que bien has descrito esa situación de impotencia, de angustia ante una llamada que no obtiene respuesta. La crueldad está servida en tu relato, nunca podré entender ese abandono tan cruel que se hace con quienes son los más fieles y generosos amigos.
    Fantástico texto, aunque deja un pesar en el corazón.
    Un beso preciosa.

  21. Ana Fúster

    Aparte de ser una buena denuncia, me gusta mucho cómo está escrito el relato, sobre todo el segundo párrafo, con esas frases breves que describen el desconcierto punteado por los ladridos de incredulidad. Un acierto también la segunda persona, que favorece la identificación con el animal. Besos y suerte.

  22. Ana, tengo muchas cosas escritas sobre perros, la mayoría denuncias, satisfecha, si en este caso, también lo he conseguido.
    Me alegro mucho de que en nada, nos veamos.
    Gracias por pasarte por mis letras.
    Un beso.

  23. Tu relato pone los pelos de punta. Y el modo en que humanizas a la perrita, muy interesante y, ala vez, lógico si lo que se pretende es que nos pongamos en su lugar. Muy conseguido.
    Suerte y abrazos

    1. María, creo lo he dicho alguna vez, con este micro pretendía hacer denuncia, dar un toque de atención al que se desprende de su perro de esa manera tan mezquina, y lo siento, no hay justificación alguna y mucho menos, perdón.
      Gracias por visitar mis letras.
      Un beso.

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