Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

ESCRIBIMOS EN BLANCO Y NEGRO 2018

Un relato con menos de 200 palabras inspirado en esta foto de Annie Leibovitz

ENoTiCias

Bienvenid@s a ENTC. Damos la bienvenida a Leibovitz...
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Esta convocatoria finalizará el próximo
27 de Mayo

Relatos

MAY64. AQUÍ NO YACEN ELLOS, de Miguelángel Flores

Flores no hubo. Ni abrazos. Ni besos, ni llantos. Sólo la espera, el desasosiego, la muerte en pie. Una locura de coronas que no llevan nombre. Desde entonces envidia la pena ajena. Mira resentida a las madres que lloran de verdad,  a las esposas que son viudas de alguien, a las mujeres que desmenuzan su vida ante la certeza de que tras el mármol se descompone la carne que aman. No hubo flores, ni adioses. No hubo cuerpos. Tras las lápidas no están los que se llevó el agua dejándola sin nada, peor que desnuda. No hubo taxis, ni ataúdes, sólo el barro y la riada. Los que jamás volvieron yacen bajo el lodo seco, como tubérculos. Rodeados de loza,  juguetes, de fotos y cunas, de vida muerta. Y sobre ellos echan ahora raíces las flores que nunca tuvieron.

www.eternidadesypegos.blogspot.com

MAY63. ESCAPATORIA, de Sara Lew

El columpio se movía solo aun cuando la brisa estaba ausente. Arriba, abajo; arriba, abajo; arriba, abajo. Ese chirrido de hierros oxidados me erizaba la piel. También a las hiedras se las veía inquietas; lo digo por el modo en que se aferraban al muro del patio y se elevaban, retorcidas, intentando saltar al otro lado. Me arrimé al enano de piedra pero no me inspiró nada bueno, quizás por ese grotesco mohín en su sonrisa cincelada. Corrí hasta el viejo banco de madera y me senté. Bajo la pérgola se acentuaba aquella tenebrosa sombra que oscurecía el parque. Todo era tan yermo y gris… No había flores, salvo una roja y brillante que me inventé para que luciera en mi pelo.

 http://microrelatosilustrados.blogspot.com.es/
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MAY62. PÉTALOS DEL ADIÓS, de Sara A. Molina

No es la lluvia hoy la que salpica el cristal de su ventana. Como las flores, su inocencia se ha marchitado, pétalo a pétalo, día a día. No espera consuelo ya de nadie. Es su vida, su fracaso. Regresa a la cocina y recoge entre sollozos los platos rotos de su matrimonio. El regresará y no querrá verlo todo como lo dejó. Luego, en el baño, frente al espejo, verá por última vez en su rostro los restos del naufragio. Y allí mismo ahogará su tragedia, en su bañera, regresando al líquido madre de toda vida, y que logrará hoy extinguir la suya.
No es la lluvia hoy la que salpicaba el cristal de su ventana. Ni mañana será el sol el que la vea despertar.

MAY61. PERO NO LE CONQUISTÉ CON FLORES, de Anais Moutsanas Carela

—¡Esta noche te lías con Dicaprio, mariqui! —gritó Adriano, y cerró la puerta de la cabaña de golpe.
       Arrojé el ramo al suelo. Habíamos alquilado una cabañita del Molino de Bonaco porque él aseguraba que Barcelona era estresante. Y mírale ahora. Su cresta y sus pendientes-dado se bambalearon rabiosos mientras me regañaba.
       De cara hacia la pradera, desplegué el móvil para pedir consejo a Sara.
      —Tonterías —dijo ella—. Le ha dado un pronto porque has cachondeado con el tema de que él es gay.
       —¡Pero si yo no me metí con él! —repliqué.
       “Su póster de Orlando Bloom es sagrado y lo besaste”, insistió Sara. “Alfredo…, sabes que corté contigo por esto”, agregó con un hilo de voz.
       Adriano y yo no somos una pareja homosexual. ¿Qué tiene de malo que mi amigo gay salga conmigo de juerga a veces? ¿Que le haya yo propuesto lo del Molino de Bonaco para aliviar su cansancio cívico?
       —Seguro que hasta compartís cama —soltó mi ex—. No lo niegues, eres “bi.”
       Miré las flores desperdigadas por el suelo. Me imaginé entrando en la cabañita, fingir que iba a volver a profanar el Orlando para luego besarle a él. Y lo hice.

 http://diariodemadridnymphicus.blogspot.com.es/

MAY60. ODIO LAS FLORES. DIARIO DE UNA CHICA DECIDIDA, de Nicoleta Ionescu

12.05.2012
Repasando:
Manuel: – alumno, compañero; me trajo flores cada día, a lo largo de tres semanas, antes de que se atreviera a besarme; nos despedimos por una tontería.
Rafael: – estudiante del último año, colega; me trajo flores a lo largo de los tres meses en que hicimos el amor antes de cada examen (“para acallar las emociones”); nos despedimos, por supuesto, después del examen final.
Daniel: – esposo; me trajo flores cada vez que me traicionó, a lo largo de los tres años de nuestro matrimonio; nos separamos por consentimiento mutuo.
Pero Gabriel… ¡Qué diferencia! Gabriel no me trajo flores. ¡Él es un artista, un guitarrista rebelde y apasionado, a punto de renunciar a su libertad para dedicarse sólo a mí! Es mi ídolo, mí gurú. Merece cualquier sacrificio. ¡Tengo que demostrarle mi amor!
13.05.2012
Entré en el taller de tatuajes. Me mostraron varios modelos. “¡Flores no!” dije resueltamente. Elegí, al azar, una araña, para tatuarla en mi nalga, junto a su nombre. Estoy esperando emocionada su reacción…
14.05.2012
A Gabriel le gustó muchísimo la araña: “¡Parece una flor!”, exclamó. (¿Una  flooooor??? ¡Caramba!)
17.05.2012
Evidentemente, G. me abandonó. Salió de gira a un destino desconocido. (¡Estúpida araña!..)

 http://cesariarey.wordpress.com/

MAY59. AÑOS DE FLORES PARA TI, de Eva Galindo Esteban

Quince de mayo. Por fin. Me peino con raya al lado como a ti te gusta. Me enfundo en el traje azul tan parecido al que llevaba cuando nos conocimos en el Baile de tu pueblo. Cuando me viste aparecer sonreíste y no dejaste de mirarme hasta que me decidí a sacarte a bailar.
Busqué la corbata que me regalaste por mi cumpleaños, la de seda. Saqué el pañuelo que trajiste de Italia, de aquel viaje que hiciste con tu hermana que al principio no me hizo mucha gracia. Está como el primer día y me he hecho el nudo centrado, como tú me enseñaste.
Mi imagen se refleja en el espejo. Me gusta mi aspecto y sonrío. Cojo la cartera y las llaves y salgo hacia la floristería donde comprar el ramo de rosas rojas más grande y más oloroso.
Elegante e impaciente llego al umbral. Había bastante gente. Muchos visitantes y también fijos que encuentro cada semana.
Ya no había flores vivas. Con cuidado coloqué el nuevo ramo sobre tu tumba. Hace  siete años que celebramos así nuestro aniversario, pero yo me pongo tan nervioso como siempre.

COMO INSPIRACIÓN… OS ENVÍO UNAS ROSAS

    Un cronopio se recibe de médico y abre un consultorio en la calle Santiago del Estero. En seguida viene un enfermo y le cuenta cómo hay cosas que le duelen y cómo de noche no duerme y de día no come.
-Compre un gran ramo de rosas- dice el cronopio.
    El enfermo se retira sorprendido, pero compra el ramo y se cura instantáneamente. Lleno de gratitud acude al cronopio, y además de pagarle le obsequia, fino testimonio, un hermoso ramo de rosas. Apenas se ha ido el cronopio cae enfermo, le duele por todos lados, de noche no duerme y de día no come.
Terapias. Historia de Cronopios y Famas. JULIO CORTÁZAR

MAY58. REENCARNACIÓN, de Fernando Andres Puga

A media luz.
Sin flores, ni lágrimas, ni palabras de ocasión.
Solo.
Unas mecánicas manos enguantadas en látex acomodan con desgano la sábana blanca, colocan la tapa y ajustan las clavijas. Cierran el cajón.
Atrapado en lo oscuro, abro los ojos.
No hay túnel.
Ningún sonido arrullándome.
La boca quieta.
Las manos secas.
Nada.
Sólo este olor espeso, como de líquido amniótico, que sin prisa lo va inundando todo y yo que busco a tientas la otra salida, la nueva, la que me devolverá a la vida una vez más. Una vida que acaso tenga aroma a jazmines o a nardos o aunque sea a esas nomeolvides que crecen en el bosque entre la mala hierba.
Pujo. Me abro camino. Se expande el hueco que me permitirá salir de la caverna.
¿Hay alguien ahí?, intento preguntar. Sólo llanto y la luz que encandila y un arrullo y el aire en los pulmones y la grata caricia de unas manos que ríen, más acá del gran dolor, inventando las flores para vestir el día.

http://www.lashojasdelarboldelavida.blogspot.com.

MAY57. EL SONIDO DE LAS FLORES, de Teresa Oteo Iglesias

Después de toda la lluvia que nos trajo abril,  mayo ha venido precioso, lleno de flores que inundan de color la pradera frente a mi ventana. La abro y una brisa cálida y perfumada inunda todos mis sentidos. Puedo oler las margaritas, las jaras, las amapolas…
Mis ojos apenas perciben  algunas luces y sombras; pero yo sigo ahí, sentada ante el cristal, sabiendo que tal vez mañana solo permanezcan los recuerdos grabados en mi retina; la vida me está gastando una broma pesada y no me va a permita otra cosa. La cruel certeza de ese futuro no muy lejano es la que me ha obligado a aprender a sentirlas, a sentir su aroma, su calor, su sonido, su belleza…
Porque aunque yo ya no pueda verlas, en mayo, tras mi ventana, siempre habrá flores.

MAY56. LA SUITE, de Yolanda Nava Miguélez

Nuevo concierto, otra ciudad. Otra suite que deberá adaptarse a sus exigencias. Todos los muebles serán de cerezo, toallas, albornoces y ropa de cama, llevarán sus iniciales bordadas a mano, y lo más importante: no habrá motivos florares en cortinas ni otros objetos decorativos, aunque en el salón anexo al dormitorio habrá cuatro jarrones con rosas blancas recién cortadas. “Excentricidades de una estrella” pensarán algunos, “caprichillos perdonables” dirán sus incondicionales, “necesidad de controlar su espacio personal, para sentirse segura” afirmarán los psicólogos.

La ira arde en su rostro. Su corazón bombea desbocado. Únicamente hay tres jarrones de flores. En la habitación que dejó en su hogar, siempre hay cuatro.
 

http://microsyotrashistorias.blogspot.com.es/

MAY55. MI FLOR, de Maria Jose Saiz Garcia

Todos los días la miraba durante horas, a través de un agujero en la madera. Una flor que no recuerdo si era real ó vivía en mi imaginación. Todos los días, desde que se llevaron a mi madre de mi lado.
Me quedé muda, no podía hablar. Estaba sola y muda.
Hasta el día que acabó mi encierro y me sacaron de aquel maldito lugar. Entonces al pasar junto a la vía del tren la miré, era mi flor, mi flor solitaria igual que yo. Cuando el tren se puso en marcha, no quise mirar atrás, el campo de concentración se alejaba de mi vida, igual que mi flor solitaria.

MAY54. YA NO HAY PRIMAVERAS, de A. Lorenzo Hernández

Te esperé con la misma ansiedad que en la primera cita. Aquella vez  llegaste con una rosa roja jugando entre tus dedos, con un reclamo de  futuro juntos saltando entre tus labios y el brillo de tus ojos encendiendo el espacio. Te esperé en aquel banco en el que tantas veces nos sentáramos a contemplar los almendros en flor, que hoy tiritan desnudos.  Y llegaron tus pasos aplastando  la hierba mientras parecía que tú le pidieras perdón a cada brizna verde, con la mirada clavada en el  suelo y  andando lentamente,  con las manos negadas, dentro de los bolsillos.  No hubo ninguna flor jugando entre tus dedos que esta vez no  caminaron por mi rostro palpando mi sonrisa y bordeando mi mirada. En el mar de tus ojos huidizos se ahogó todo el futuro. Dos frases. Quizás tres. Luego Rosana se alojó en mi dolor:  \”Te llevaste del mundo y de mí todas las primaveras\”