Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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3. PELIGRO INMINENTE (María José Viz)

Juan y Andrés tomaron un buen almuerzo, con buen vino, en la Bodeguilla de San Roque.  Bastante perjudicado, Juan se despidió y, bajo la lluvia fina y persistente de Santiago, continuó por la Algalia de Arriba, dispuesto a llegar a la Praza de Cervantes y volver al piso compartido. Al día siguiente debía retomar las clases en la Universidad. Cientos de veces tuvo que pasar por esa angosta calle, pero nunca se sintió inquieto al hacerlo, hasta esa tarde gris. Al llegar al cruce con San Miguel dos Agros, vislumbró la sombra de una persona. Levantó su paraguas para ver mejor. Se trataba de una niña, que lo observaba de manera extraña. Juan, intimidado, avanzó, girando la cabeza, para ver qué hacía ella. Entonces, horrorizado, pudo ver el destello de un largo cuchillo en sus manos. Lanzó un grito, tiró su paraguas, y corrió sin detenerse hasta la Praza Roxa. Empapado y nervioso, llamó a Andrés, que se carcajeó al escuchar la curiosa historia de la niña asesina.

22 Respuestas

    1. María José Viz Blanco

      Cierto, el amigo es más práctico y menos soñador… Gracias por dejarme tu comentario, Calamanda.
      Suerte para ti, también. Besos.

  1. J u a n P é r e z

    Al margen de que es una historia sórdida y de miedo de las que tanto me gustan, me he emocionado por tu descripción del callejero de Santiago, ciudad que amo y en la que he estado muchas veces. Me veía a mi mismo en mi deambular peregrino por una de las villas más maravillosas que existen en E s p a ñ a.¡Nunca me cansa! Besos.

    1. María José Viz Blanco

      Juan, no sabes lo que me gustan tus palabras acerca de Santiago de Compostela, “mi” Santiago. Es una ciudad donde el arte restalla en las piedras de su parte vieja y que provoca miles de ensoñaciones, a los que nos gusta imaginar.
      Besos.

  2. Ángel Saiz Mora

    Juan escapa de un peligro cierto y Andrés se carcajea, tenga uno amigos para esto. Algunas cosas resultan increíbles de entrada, pero eso no quiere decir que no puedan suceder. Es mejor no saberlo, ni siquiera pararse a pensarlo, pero es más que probable que a lo largo de nuestra vida hayamos estado en un peligro cierto y sin darnos cuenta en más de una ocasión, solo por pasar al lado de alguien inadecuado en un mal momento y lugar.
    Inquietante recorrido por una ciudad que conoces, bajo una lluvia que parece un personaje más.
    Un abrazo grande y suerte, María José

    1. María José Viz Blanco

      Muchas gracias, Ángel, por tu interpretación de mi historia. Si saliésemos de casa con miedo, es probable que todos, a nuestro alrededor, resultasen sospechosos de tener malas intenciones. Pero no hay que temer, aunque también es cierto que no hay que ser un temerario y meterse “en la boca del lobo”.
      Un abrazo, amigo.

  3. María José Sánchez

    María José, ¿será el vinillo el causante de esta alucinación? ¿De verdad esa niña portaba un arma blanca? Creo que tu relato se presta a una doble lectura: terror y humor. Muy completo y perfectamente construido, querida tocaya. Me ha gustado mucho.
    Besitos.

    1. María José Viz Blanco

      Muchas gracias, María José. He querido que esa doble lectura de la que hablas estuviese presente en mi texto. Me encanta que te hayas quedado con esas dos interpretaciones, aparentemente opuestas.
      Un abrazo fuerte, tocaya.

  4. Salvador Esteve

    La niñez y la inocencia desterrada por unos destellos de locura. Un relato que nos deja con las ganas de saber el antes y el después. Muy bueno, María José. Abrazos y suerte.

    1. María José Viz Blanco

      Muchas gracias, Salvador. Me gusta dejar al lector con ganas de saber más. Eso significa que, lo que he escrito, invita a ello.
      Un abrazo fuerte.

  5. Blanca Oteiza

    María José, no sé si es el vino que lleva en el cuerpo o realmente ha visto a esa niña. Lo que sí es cierto es que has escrito una buena obra.
    Un beso y suerte

    1. María José Viz Blanco

      Gracias, Blanca. La ambigüedad en un microrrelato es un arma poderosa. A mí me gusta hacer uso de ella y que ese lector activo que se fija en él, desentrañe el misterio. Ahora te toca a tí…
      Un abrazo grande.

  6. Independientemente de lo “perjudicado” (me ha hecho gracia esta palabra) que va Juan, tu relato inquieta, por lo que se agradece el apunte a una explicación racional, seguro que es el vino, jajaja. Me ha gustado mucho tu forma de narrar, María José, y también la forma en que el absurdo irrumpe en medio de la realidad. Cuando dices: “Corrió sin detenerse hasta la praza roxa” a mí me parece que falta el verbo “corrió sin detenerse hasta llegar a la praza roxa” pero igual es cosa mía.

    Me ha encantado tu historia.

    Besos.

    1. María José Viz Blanco

      Gracias, Manoli. Acepto tu corrección, por supuesto. En mi frase creo que con poner una coma, tras la palabra “detenerse” estaría bien escrito, igualmente. Es probable que la rapidez al escribir, en todo caso, sea la causante de esos pequeños errores.
      Un abrazo.

  7. Claro, el ir tan perjudicado no beneficiaba su historia, pero que la vivió, la vivió, que tenemos la muestra de la foto.
    Muy buena propuesta María José, me ha gustado mucho lo bien que la has ubicado, casi podía andar por esas calles sin conocerlas.

    Mucha suerte y un abrazo.

    1. María José Viz Blanco

      Gracias, Yashira, por haberte trasladado con la mente a Santiago, gracias a mi relato, sin conocerlo. Me encanta.
      Un abrazo enorme.

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