Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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63. Pro domo sua (Javier Ximens)

En ocasiones, los sueños que anhelamos para con nuestros hijos se retuercen en escorzos del tiempo y te pasas el resto de tu vida mirando hacia atrás, pensando en esa sombra que arrastraremos siempre, preguntándote qué hicimos mal. Todo comenzó por culpa de nuestra melomanía, cuando llevamos a nuestra hija de diez años a clases de música. La profesora de violín nos dijo que todo virtuosismo no desarrollado antes de los quince años no se alcanzaría nunca, y que en Moscú estaban los mejores profesores. Ocho años de sacrificio, alternando vacaciones, unas veces su madre y otras yo, para estar más tiempo allí con ella. Nos hemos perdido su crecimiento, su día a día, todo por ella. Hemos sacrificado la vida y los ahorros para labrarle el futuro de Euterpe que quisimos para ella. Y ahora, nos vemos abandonados en una platea vacía, escuchando una composición sin armonía. Cuando nos visita, nuestros silencios de redonda se suceden en el pentagrama de nuestras vidas. Ella, sin embargo, dice que es feliz, no se acuerda del violín, nos habla de sus animales, de la vida en la reserva sudafricana de Madikwe, y de que cuando termine Biológicas se irá allí a vivir.

 

10 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    La noble intención de los padres de dar lo mejor a su descendencia puede encubrir un grave error de cálculo: lo que es bueno para unos no tiene por qué serlo para otros. Tiempo e ilusiones viciadas en inicio por un vano empeño solo pueden traer frustración. Tu personaje halla mayor armonía en cuidar animales, que en una afición impuesta que, dada su naturaleza, le es ajena. La frase “el futuro que quisimos para ella” refleja bien una actitud de egoísta que de generosidad.
    Si me lo permites, por una vez, me atrevo a sugerirte una posible incorrección; quizá no lo sea, pero sé que agradeces que te lo digan: “¿para ‘con’ nuestros hijos?” o mejor: “¿para nuestros hijos?”.
    Un relato sobre el verdadero respeto a las personas.
    Un abrazo y suerte, Javier

  2. Y no queda otra que aceptarlo, una cosa es lo que los padres quieren para sus hijos, y otra, lo que ellos deciden, siempre hay un momento en el que toman las riendas de su vida y ahí se quedan los padres, con cara de bobos.

    Pobres, tanto sacrificio, pero con el título defines muy bien el auténtico significado de sus actos.

    Saludos Javier.

  3. Mar Horno García

    Muchas veces queremos que nuestros hijos sean lo que nosotros quisimos ser. Pero ellos se empeñan en ser ellos mismos. Qué le vamos a hacer. Destila tristeza y se puede palpar ese muro levantado entre hija y padres. A mí me dan pena los padres. Bien escrito y bien transmitido. Un abrazo muy fuerte.

  4. Mónica Rey Santiago

    Si. A mí también me hace sentir pena por los padres, porque quizás lo hicieron mal, no sé, pero lo hicieron por amor. Eso queda patente. Gracias por compartirlo y suerte.

  5. Un relato tierno sobre como las buenas intenciones, a veces, no bastan.
    Se lee con una fluidez extraordinaria y resulta fresco y ágil. El tono de que está escrito nos trasmite una sensación de tristeza y resignación.
    Al pensar en la foto que lo inspiró, no puedo por menos que preguntarme. Al fin y al cabo, eso es ser padres, dar opciones y esperar a que sean maduros y tomen sus propias decisiones.
    Suerte y un abrazo.

  6. María

    Gracias por ese texto, Javier. Me llega derechito al alma… Uno cree que está haciendo lo mejor por los hijos, y tal vez es así en más de un sentido, pero el costo es altísmo. Si lo sabré yo… Un chico menor de edad no puede decidir sin la ayuda de sus padres, ni duda cabe… y a veces uno cree que, aunque duela, en pos de la excelencia hay que separarse… Sin embargo, ahora, a toro pasado, veo que no hay nada mejor que el que los hijos se terminen de formar al calor del hogar. Sólo ese calor otorga a toda la familia la madurez necesaria para saber lo que debe seguir para una vida feliz y plena. Lo demás es lo de menos… Un abrazo y felicidades por el relato.

  7. Ayyy de nuestros sueños para con los hijos. Qué bien cuentas Ximens las equivocaciones que podemos cometer. Ni se puede obligar, ni esperar demasiado porque seguro que nos eqquivocamos.
    Me ha gustado mucho. Suerte.
    Besicos muchos.

  8. Por eso a veces… no hay que dejarse llevar por tu sueño, sobre todo si no es el tuyo, se deben apoyar bien los pies en la tierra y dejar que los de los demás vayan llegando solos. Una Bióloga que guay, una colega pero… ¿por qué no se queda un poco más cerca? Quizá se acostumbró a ser libre y a estar sola y mientras los papis girando en torno al violín y la música anunciando nostalgias…
    Muy bonito Ximens, aunque algo melancólico te he visto. Buenas y felices noches.

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