Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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110. Récord

5,65 segundos en los 100 metros lisos.

Fantástico. Inverosímil. Estratosférico. Aunque el cronómetro no mentía. Ahí lo detuvo el corredor. En la línea de meta. Desafiaba a la lógica. Al sentido común. Dejó mudo y aturdido al estadio. Y al mundo entero.

Solo durante un instante.

Con esa muestra de regocijo y secreta satisfacción personal que se siente al contemplar los grandes logros o las hazañas inconcebibles, el público lo recibió enseguida con una ovación atronadora, y la prensa mundial acabó saludando el nuevo récord como un triunfo más del hombre sobre su destino.

Además, el registro pudo ser rápidamente homologado.

Las autoridades deportivas no descubrieron nada anómalo en la velocidad del viento ni en la aerodinámica del pantalón, la camiseta o las zapatillas utilizadas durante la prueba, ni en el análisis exhaustivo que se hizo del cuerpo del atleta.

En poco tiempo había nacido un mito.

Y quiso demostrar que podía conseguirlo otra vez. En cada entrenamiento. En cada carrera. En cada competición a la que se presentaba. Pero sintió la presión de verse observado. De ser el centro de interés para millones de ojos. Quizá por eso fue incapaz de volver a encontrar el atajo.

 

11 Respuestas

  1. javier palanca

    Hola, Rafa. Se me ha quedado el cuerpo como de ciencia ficción. Está muy conseguido y te deja un “no se qué” que no se explicar.

    Abrazos

    1. Rafa Heredero

      Pues de eso se trataba, Javier. De crear en el lector desasosiego, extrañeza o un “no se qué”. Así que encantado de haberlo conseguido.
      Abrazos.

  2. Jesús Garabato Rodríguez

    Tu estupendo relato me trae a la memoria a Bob Beamon y su hazaña en México. En un aspecto más pedestre, a cuando me ha salido una tortilla que pa qué y nunca más, oye. Enhorabuena y suerte. Saludos.

    1. Rafa Heredero

      Bob Beamon debió encontrar un agujero de gusano en su momento, o fue pionero en la teletransportación, vete a saber. En cuanto a tu pequeño desencanto casero, puedes buscarte tu propio atajo: entra en la cocina cuando alguien haya hecho la parte más difícil, y sigue tú con ella, como si nada.
      Abrazos.

  3. Margarita del Brezo

    Hay atajos que solo pueden tomarse una vez, pero solo por el placer de leer cómo lo has contado, ya ha merecido la pena.
    Un saludo, Rafael, y suerte.

    1. Rafa Heredero

      ¿Atajos que se pueden tomar una sola vez? ¿En nuestra vida? ¿Cuando ya conocemos algunos caminos? ¿Te das cuenta de la cantidad de ideas que nos has regalado para futuros relatos? Bueno, yo voy a atajar, y te mando directamente abrazos.

    1. Rafa Heredero

      Anda, Luisa, yo creí que todo el mundo lo sabía. Si no es imposible que se realicen algunos de los récords. Pero tú busca, busca, que seguro que alguno encuentras.
      Abrazos.

  4. J u a n P é r e z

    ¡Qué sabor más de gourmet a las antiguas novelas de anticipación!
    Creo que tu corredor está en posesión del arte de plegar espacios temporales, y enhebrar por algún oscuro callejón de teletrasportación.
    ¡Una idea valiosísima la que muestras en tu especial concepción olímpica! Me dejaste flotando en las jugadas a las que me ha sometido mi imaginación tras leer semejante microcuento.¡¡¡¡¡¡¡Enhorabuena sin atajos, directa a tu corazón de “runner” literario!!!!!!!
    J u a n , algo telequinésico…..

    1. Rafa Heredero

      Estimado alumno aventajado de la Miscatonic University:

      Mi corredor tuvo como tutor a John Silence (Physician Extraordinary), conocido como “el personaje más misterioso de la ficción moderna”, bajo la batuta de Algernon Blackwood. Así que con eso se lo he dicho todo. Para él dominar el espacio-tiempo y ponerlo a su servicio era facilísimo. Lástima que luego se malograse y no supiese aprovechar la ocasión. Pero estoy seguro de que hay muchos más atajos por descubrir. Solo hace falta tiempo y suerte para encontrarlos.
      Abrazos telequinésicos desde el otro lado.

  5. Rafa Heredero

    Puede que tengas razón, Ana. La clave quizá sea la presión de la gente… pero para solucionar eso también es posible encontrar atajos, unos mejores y otros peores. Depende de lo que quiera cada uno. Y yo te animaría a que volvieses a ser tú, a tratar de ser más libre. ¿No es mejor siempre actuar según las creencias de cada uno?
    Abrazos.

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